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Biblioteca Mitológica

Esto que viene a continuación es parte de lo que he estado leyendo y revisando y quería compartirlo con ustedes. Se trata de uno de los epítomes (una suerte de resúmenes) de un Apolodoro, un mitógrafo griego, a menudo confundido con Apolodoro de Atenas.

Tiene que ver con lo que ocurrió en Troya desde la muerte de Aquiles hasta la toma propiamente dicha de la ciudad, lo cual fue el fruto de muchos mitos, alimentados todos de la épica homérica. Espero que lo disfruten. Aquí les va:



Pentesilea, hija de Otrere y Ares, que mató involuntariamente a Hipólita y fue purificada por Príamo, cuando se produjo el combate, dio muerte a muchos, entre ellos a Macaón; más tarde murió a su vez a manos de Aquiles, que enamorado de la amazona después de muerta, mató también a Tersites por injuriarlo.
Hipólita era madre de Hipólito, también llamada Glauce y Melanipa. Esta cuando se estaban celebrando las bodas de Fedra, se presentó armada con sus amazonas y dijo que mataría a los invitados de Teseo. Así, trabado combate, murió, bien involuntariamente a manos de su camarada Pentesilea, bien a manos de Teseo o bien porque los de Teseo, cuando vieron la posición de las amazonas, cerraron rápidamente las puertas y aislándola a ella dentro, la mataron. A Memnón, el hijo de Titono y Eos, que se había presentado en Troya con grandes fuerzas de etíopes contra los helenos y había matado a muchos, incluso a Antíloco, lo mató Aquiles. Y habiendo perseguido también a los troyanos, resultó alcanzado por una flecha en el tobillo por Alejandro y Apolo junto a las puertas Esceas. Tuvo lugar entonces un combate por el cadáver; Áyax dio muerte a Glauco y entregó las armas para que las llevaran a las naves y, cargando con el cuerpo bajo una lluvia de proyectiles, atravesó por medio de los enemigos, en tanto que Odiseo combatía a los atacantes.

Muerto Aquiles el ejército se vio abrumado de desgracias. Lo enterraron en la Isla Blanca junto a Patroclo, mezclados los huesos de cada uno. Se dice además que tras la muerte Aquiles vivió con Medea. Se celebraron juegos en su honor, en los cuales Eumelo venció en carros, Diomedes en carrera a pie, Ayante en disco y Teucro en arco. Su armadura se puso como premio para el vencedor; descendieron también a la competición Áyax y Odiseo; y, arbitrando los troyanos o, según algunos, los aliados, resultó elegido Odiseo. Entonces Áyax, perturbado por el disgusto, tramó atacar por la noche al ejército; además, habiéndole infundido Atenea la locura, se dirigió espada en mano hacia los ganados; fuera de sí dio muerte a los rebaños con sus boyeros, como si fueran aqueos. Cuando más tarde volvió en sí, se mató a sí mismo. Agamenón impidió que se quemara su cuerpo y él es el único de los que murieron en Ilión que yace en una urna; su sepulcro se halla en Reteo.


Pintor Exequias - Áyax preparando su propia muerte Áyax preparando su suicidio. Reproducción de un ánfora de figuras negras
pintada por Exequias (530–525 a. C.)

Durando la guerra ya diez años y desalentados los helenos, Calcante les predijo que no podrían tomar Troya de ninguna manera si no lograban el apoyo del arco y las flechas de Heracles. Oído esto, Odiseo se fue junto con Diomedes a Lemnos hacia Filoctetes y habiéndose apoderado del arco y las flechas con un engaño, lo convenció para que navegara a Troya. Cuando llegó y fue curado por Podalirio, disparó a Alejandro. Muerto éste, Héleno y Deífobo discutieron por el matrimonio con Helena; y habiendo sido elegido Deífobo, Héleno, abandonada Troya, vivió en el Ida. Dijo además Calcante que Héleno sabía los oráculos que amparaban la ciudad; así, Odiseo le tendió una emboscada y lo capturó, conduciéndolo al campamento.

Entonces Héleno obligado dijo cómo podría tomarse Ilión: en primer lugar si les fueran traídos los huesos de Pélope; después si Neoptólemo se aliara y en tercer lugar si fuera robado el Paladio, caído del cielo; pues estando éste dentro, no se podría tomar la ciudad.

Oído esto , los helenos hicieron transportar los huesos de Pélope y enviaron a Odiseo y Fénix ante Licomedes en Esciros, que lo convencieron para que cediese a Neoptólemo. Cuando llegó al campamento, después de recibir la armadura de su padre espontáneamente de manos de Odiseo, mató a muchos troyanos.

Más tarde llegó Eurípilo, el hijo de Télefo, como aliado para los troyanos, conduciendo grandes fuerzas de misios; también a este, que hacía proezas lo mató Neoptólemo. Por otro lado, Odiseo junto con Diomedes fue por la noche a la ciudad; dejó allí esperando a Diomedes y él, camuflado y vestido con ropas pobres, penetró en la ciudad como un mendigo desconocido; pero fue reconocido por Helena y gracias a ella robó el Paladio, mató a muchos vigilantes y volvió a las naves junto con Diomedes.

Posteriormente ideó la construcción del caballo de madera y se lo hizo concebir a Epeo, que era constructor. Éste cortando madera del Ida construyó el caballo, hueco por dentro y con aberturas por los lados. Odiseo convenció a los cincuenta más valientes o tres mil, como dice el autor de la Pequeña Ilíada, a entrar en él, a los demás en cambio al caer la noche, después de pegar fuego a las tiendas y habiéndose hecho a la mar, a quedarse anclados en torno a Ténedos y pasada la siguiente noche navegar de nuevo a la costa. Obedecieron e hicieron entrar en el caballo a los más valientes, luego de nombrar capitán a Odiseo, y grabaron unas letras que manifestaban: "Los helenos dedican a Atenea este testimonio de reconocimiento por el regreso a casa". Y después de pegar ellos mismos fuego a las tiendas y de abandonar a Sinón, que debía encenderles una señal luminosa, se hicieron a la mar por la noche y quedaron anclados en torno a Ténedos.


Caballo de TroyaCaballo de Troya

Cuando se hizo de día los troyanos contemplaron el campamento de los helenos desierto y creyendo que habían huido, arrastraron el caballo llenos de alegría y lo emplazaron ante el palacio de Príamo y deliberaron qué debía hacerse. Al decir Casandra que dentro había una fuerza armada y además al ratificarlo Laocoonte el adivino, a unos les pareció mejor quemarlo, a otros arrojarlo a los acantilados; sin embargo la opinión de la mayoría fue la de conservarlo intacto como una ofrenda a los dioses, se dedicaron a un sacrificio y celebraron un banquete.

Con todo Apolo les envió una señal, pues dos serpientes atravesaron a nado el mar desde las islas cercanas y devoraron a los hijos de Laocoonte. Cuando se hizo de noche y el sueño se apoderó de todos, los helenos se acercaron por mar desde Ténedos a la costa y Sinón desde la tumba de Aquiles les encendió la señal luminosa. Pero en esto Helena fue alrededor del caballo e imitando las voces de las mujeres de cada uno, llamaba a los valientes guerreros y cuando Anticlo quiso responder, Odiseo le tapó la boca. Cuando consideraron que los enemigos dormirían ya, abrieron el caballo y salieron con las armas; y el primero en salir, Equión, hijo de Porteo, se mató al saltar; los demás se descolgaron ellos mismos por una cuerda y subidos sobre las murallas encendieron la señal y abrieron las puertas para recibir a los que habían venido por mar desde Ténedos. Avanzaron con las armas preparadas hacia la ciudad y entrando en las casas iban matando a los que dormían.

Neoptólemo mató a Príamo, que se había refugiado en el altar de Zeus Protector; por su parte Odiseo y Menelao salvaron armas en mano a Glauco, reconociéndolo cuando huía hacia su casa; Eneas, hijo de Anquises, se puso encima a su padre y escapó, pues los helenos lo dejaron ir intacto por su piedad; Menelao mató a Deífobo y condujo hacia las naves a Helena; los hijos de Teseo, Demofonte y Acamante, se llevaron también a Etra, la madre de Teseo, pues dicen que éstos vinieron más tarde a Troya; Áyax el locro viendo a Casandra abrazada a un estatua de madera de Atenea, la violó, y por esto la estatua mira hacia el cielo.


Después de matar a los troyanos, pegaron fuego a la ciudad y se repartieron el botín; ofrecieron sacrificios a todos los dioses y arrojaron desde las torres a Astianacte, degollando a Políxena sobre la tumba de Aquiles. Agamenón consiguió por privilegio a Casandra, Neoptólemo a Andrómaca y Odiseo a Hécuba, aunque según dicen algunos fue Héleno el que la obtuvo, y habiéndose ido al Quersoneso, se convirtió en perra y él la enterró en un lugar que hoy se llama el Sepulcro de la Perra. A Laódice, que sobresalía por su belleza entre las hijas de Príamo, la sepultó la tierra abriéndose a la vista de todos. Y cuando iban a hacerse a la mar después de haber saqueado Troya, se vieron retenidos por Calcante, que les dijo que Atenea estaba encolerizada por la impiedad de Áyax y que por tanto debían matarlo; pero este se refugió en el altar y entonces lo dejaron sano y salvo.



Fuente: Apolodoro. Biblioteca Mitológica. Akal; Madrid, 1987.
ISBN: 8476001797.


Más información de la biblioteca mitológica:


Esta obra elaborada en el siglo I o en el II d. C. recopila, de manera detallada pero incompleta, la mitología griega tradicional, desde los orígenes del universo hasta la Guerra de Troya.

La Biblioteca mitológica ha sido usada como referencia por los clasicistas desde la época de su compilación hasta la actualidad, y ha influido en la literatura sobre el mundo clásico desde la Antigüedad hasta Robert Graves. Proporciona una historia de los mitos griegos, contando la historia de todas las grandes dinastías de la mitología heroica y los episodios relacionados con los principales héroes y heroínas, desde Jasón y Perseo hasta Heracles y Helena de Troya.

Como fuente primaria para los mitos griegos, como obra de referencia y como indicio de cómo los propios escritores griegos antiguos veían sus tradiciones míticas, es indispensable para cualquiera que tenga interés por la mitología clásica.