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El nacimiento de Grecia

  Imagen de National Geographic










La invasión doria
Tras el final del mundo micénico, hacia 1200 a.C., Grecia se adentró en la Edad Oscura, época en la que tuvieron lugar cambios culturales decisivos atribuidos a la invasión de un pueblo del norte: los dorios. Pero hoy en día los estudiosos dudan de que tal invasión se hubiera producido.

Guerras, hambres y revueltas destruyeron en torno a 1200 a.C. la espléndida civilización micénica. Sobre sus ruinas surgió un nuevo mundo que preparó el apogeo de la Grecia clásica. Los griegos de la llamada «Edad Oscura» nunca olvidaron el brillo del mundo que había desaparecido con la gran destrucción, entre los siglos XIII y XII a.C., cuando fueron devastadas las ciudadelas de Tirinto, Pilos y la propia Micenas. Rememoraban la época micénica como un pasado glorioso, un tiempo de empresas extraordinarias y semidioses magnánimos; el símbolo de ese esplendor era el bronce, el metal de las armas que blandían los campeones micénicos. Así se refleja en el mito de las edades, que refiere Hesíodo en ‘Trabajos y días’, obra compuesta a finales del siglo VIII a.C. En la actualidad muchos historiadores consideran que la causa principal del hundimiento fue interna: el lento y fatal declive de las ciudades, a pesar de sus fuertes muros, una época de hambrunas y tal vez alguna epidemia de peste. Es indudable, en efecto, que plagas, sequía y guerras marcaron la agonía de la sociedad micénica. Los relatos sobre la guerra de Troya y el asedio de Tebas se vinculan a una época de crisis que vio el derrumbe de los espléndidos palacios en los que se basaba el mundo micénico. Los historiadores griegos de la época clásica, como Heródoto y Tucídides, atribuyeron la destrucción del mundo micénico a una invasión violenta, la de los dorios. Según esta versión tradicional, los dorios eran un conjunto de belicosas tribus procedentes de zonas nórdicas y hablantes de un dialecto griego, que en el siglo XII a.C. conquistaron las ciudades y las ciudadelas fortificadas de los aqueos o micénicos. Los historiadores actuales creen que los dorios no llegaron como conquistadores, sino como inmigrantes pacíficos que colonizaron el territorio de forma paulatina. Lo que es seguro es que los invasores dorios no tenían grandes reyes, ni construían palacios, ni poseían cortes con funcionarios, impuestos y tributos. Tampoco practicaban el comercio marítimo. Eran gentes rudas que labraron sus tierras, cuidaron sus rebaños y establecieron nuevos núcleos de población. Desde el siglo X a.C., sucesivas oleadas de emigrantes hicieron de la costa de Asia Menor un país griego, el más próspero y culturalmente avanzado del mundo helénico. Mitos como el de la guerra de Troya evocaban para los hombres de la Edad Oscura un pasado heroico y trágico, en contraste con la mísera y vulgar Edad de Hierro en la que vivían. En definitiva, en la Edad Oscura se forjó el principio de una comunidad política realizada con éxito en muchas ciudades autónomas y pujantes, abiertas al intercambio y ansiosas de renombre, que fueron cobrando prosperidad en la época arcaica.

Fuente: Historia de National Geographic