Ir al contenido principal

Tres poemas de Crespin Argañaraz


Ariadna

Te extraño, imperturbable
Sobreviviente de mi naufragio
Dios de nuestra isla,
Habitante de lugares lejanos
Teseo de regiones encantadas.
A veces sueño que te veré a mi lado
Que escucharé tu voz, dando aliento a mi pena.
¿Sabes que sufro mucho?
¿Sabes que este lugar se ha vuelto insoportable?
Daría mi vida por sentirte,
Por tener tu mirada sobre mi pelo,
Tu voz acariciando mi dolor,
Tu mano fuerte en mi mano solitaria.
Estás en mi recuerdo,
No quiero años, sin ti
No quiero este río de minutos sin tus palabras,
Tengo miedo de que me devore el minotauro,
Miedo de ofrecerme en sacrificio,
Miedo de que me abandones…
Sólo tú puedes llegar aquí,
Sólo tu calidez y tu deseo,
Pueden darme esperanzas.

Profundidad

Necesito que algo me impulse
Como el viento al velero;
Tus ojos, por ejemplo,
Esos ojos que miran para dentro
Y se hunden en la profundidad del sueño.

O tu paso,
Con algo de misterioso apuro,
Paso sin huella,
Con el eco sutil de los recuerdos.

O tu risa,
Cascabel sonoro,
Juego de luces en tu rostro,
Melódica cadencia,
Donde navega tu alegría de vivir...

O tu mano,
La que pliega el contenido de las horas
Para que sirvan de señal al libro
Donde el tiempo escribió nuestro destino.

Algo,
O todo me impulsará mañana
Como el viento al velero,
Hasta el puerto
Seguro de tus brazos
O hasta el mar sin riberas del olvido....

Belleza

La belleza está en todos lados,
En el viento que agita las hojas,
En la rama desnuda.
En el musgo de las rocas,
En la gota de rocío
Que estremece sus luces,
En el campo aterciopelado
De los pétalos de las flores.

Está en los jardines
En las sienes de plata,
Y en los ojos que se pierden
En el horizonte lejano del recuerdo....

Está en el suspiro que salta
Las barreras del olvido,
En el grito que desborda
En el sollozo,

En la mirada que acaricia suavemente,
En el leve parpadeo de la estrella,
En la mano que se tiende sin recelos,
Y en la página del libro
Que espera
El roce de los ojos
Para darnos su mensaje.......

Autora: María Alejandra Crespín Argañaraz