Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2009

El tema de la Catabasis en la Eneida

El descenso al mundo de los muertos exige una característica muy particular para poder volver, es representado así en el caso de Virgilio por una rama de oro, una especie de contraseña. Ese viaje al ombligo del mundo hace que el hombre se tonifique, que su figura adquiera un sentido trascendente, no por nada Dante elige a Virgilio para acompañarlo en la Divina Comedia, no por nada Miguel Ángel lo pintó quince veces a Virgilio en el Juicio Final, o sea que durante la Edad Media se creyó que Virgilio era el último profeta. En un artículo muy interesante de Giovanni Papini “La tristeza de Virgilio” escribe sobre la presencia del niño, donde según él no hay nigùn motivo para no considerar que Virgilio pueda aceptarse como un profeta más.

Ahora bien, dice Giovanni Papini “¿saben cómo se llamaba ese niño al que Virgilio canta en la Egloga IV?, Galius Asinius, el gallo y el asno, que son los dos últimos animales que aparecen en la pasión de Jesús. Entra Jesús en Jerusalem montado en un asn…

Jorge Anagnostópulos

Jorge Anagnostópulos

Autor greco-argentino.Nació en Berisso, un 12 de abril. Egresado del Liceo Víctor Mercante y de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la ciudad de La Plata. Trabajó como Arquitecto en el Instituto de Infraestructura de la Provincia de Buenos Aires. Y como Supervisor de Obra en el Teatro Argentino de Las Artes y del Espectáculo de la mencionada ciudad. Recorrió Grecia hablando la lengua de sus ancestros en un viaje iniciático que le reveló suNostos, el viaje de regreso a la  raíz. Visitó los pueblos que vieran nacer a sus padres, Lefkasiou y Kato Jora, cercanos a Esparta y Delfos. Experimentó la vida monacal en los Monasterios de Agion Oros, (Monte Athos), Grecia. Y el autoconocimiento en el Centro del Conocimiento en India y Australia.……..Publicó Cartas griegas (2010), El viaje de los días (2012), La moneda del tiempo(2014). Los tres títulos han obtenido Faja de Honor de la S.E.P (Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires) a la producción literaria…

Otro pasaje de la Odisea

Un pasaje de la rapsodia VIII de la Odisea

Mas el aedo, pulsando la cítara, empezó a cantar hermosamente los amores de Ares y Afrodita, la de bella corona: cómo se unieron a hurto y por vez primera en casa de Hefesto, y cómo aquél hizo muchos regalos e infamó el lecho marital del soberano dios. El Sol, que vio el amoroso suceso, fue en seguida a contárselo a Hefesto, y éste, al oír la punzante nueva, se encaminó a su fragua, agitando en lo íntimo de su alma ardides siniestros, puso encima del tajo el enorme yunque y fabricó unos hilos inquebrantables para que permanecieran firmes donde los dejara. Después que, poseído de cólera contra Ares, construyó esta trampa, fuese a la habitación en que tenía el lecho y extendió los hilos en círculo y por todas partes alrededor de los pies de la cama y colgando de las vigas, como tenues hilos de araña que nadie hubiese podido ver, aunque fuera uno de los bienaventurados dioses, por haberlos labrado aquél con gran artificio. Y no bien acabó de suj…