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Sobre el Concepto de Relato - Mímesis Dos



Autor: José Antonio Gutiérrez Alcoba 

Cuando Platón habla en el L III de La república acerca de las relaciones que usan los poetas y los inventores de fábulas, dice que estas tienen que ver con el pasado, con el presente y con el futuro, al mismo tiempo que trata, apoyándose en Homero, de aclarar el papel que el poeta cumple en cuanto instancia originaria desde la cual se proyecta la enunciación de estas relaciones.

Como es observable, el poeta se encuentra en un momento indeterminado de esas relaciones y nunca sabremos desde cual momento diacrónico preciso, iniciaron Homero, Sófocles, Esquilo o Eurípides sus narraciones. Es así que el momento de la enunciación no coincide con el momento cronológico del autor (para algunos estudiosos el acto de la narración es previo al relato, previo a la relación) “…Para Genette (Figures III) la narración es el hecho de narrar en sí mismo, es decir, el acto de la enunciación que produce el relato…” Pronto, el autor mismo, una vez producida la obra y concluida su vida, pasa a ser una narración más del género biográfico, una memoria escrita, pero su obra sobrevive hablando a los lectores desde ese punto de visión misterioso que es el del narrador, es decir, desde el acto de enunciación registrado textualmente. La obra tiene una existencia puramente literaria. Mas, este narrador ahora objetivamente inexistente es el que al poner en boca de personajes distintos a él el peso de la narración, les hace hablar cual si estos tuviesen el conocimiento de causa necesario para sostener los hilos secretos que encadenan los acontecimientos progresivos que van tejiendo la trama.

La disparidad existente entre el autor-escritor psicológico o histórico y el narrador articula las variantes en que la función comunicativa pragmática emisor, medio, receptor se desdobla hacia la función estética del lenguaje en tanto que ficción. Así, el emisor-autor se asume narrador real o ideal extradiegético, así como el lector o receptor empírico-destinatario, y el medio o canal verbal.

Estas instancias poseen correspondencias textuales intradiegéticas en el momento en que tanto el narrador es asumido por alguno de los personajes, figura literaria llamada narratario: Ulises cuenta su historia a los feacios según la cita de Marchese Forradellas, y el destinatario ideal pertenece a la ficción misma: los feacios, Vuesa merced en el lazarillo de Tormes, Aquiles recontando sus cuitas a Tetis etc.

Siempre será incompleta toda aproximada descripción estructural que pueda extraerse de este fenómeno tan complejo: “…en la actividad de quien se consagre a la poética, todo debe contribuir a su elucidación mediante definiciones nunca concluidas…” es así que este aspecto parcial de la estructura no tendría sentido si, al mismo tiempo no se lo vinculara con las funciones para las cuales aquella se construye.

De acuerdo con la temática platónica referida, el relato es ante todo relación, pero esta no es meramente compuesta, sino secuencial: “…el relato es un texto referencial con temporalidad representada. La unidad superior a la proposición que se distingue en los relatos es “la secuencia” constituida de al menos tres proposiciones…” secuencia que, en términos aristotélicos, puede resumirse en trama, nudo y desenlace.

Mas, por causa de este encadenamiento consecutivo o secuencial, el relato se separa de una pertenencia puramente literaria, pues la adecuación entre precedencia y consecuencia es una propiedad semántica constitutiva del lenguaje que evoluciona postulando proposiciones de sentido.

Así, el relato es un fenómeno general que desborda ampliamente el uso literario bajo el cual se suele subordinar.

Tal vez la mayor complejidad pueda advertirse si consideramos que una vez situados en el nivel del narratario, esta instancia puede continuar desdoblándose en infinitas identidades ficcionales. Pero puede afirmarse también de las “relaciones” construidas en el nivel pragmático de la lengua, cuya transparente adecuación con la naturaleza real de su objeto, posee también aquella relación de necesidad y probabilidad para producir la verdad empírica. Por otro lado, si la proposición pragmática no está constreñida a la fantasía, ya una vez Genette sugirió que cuando un texto de dicción perdía su carácter de uso, bien podía ostentar todavía una función estética y entrar de pleno derecho al reino de los géneros.

Referencias

  “…Recibe el nombre de relato toda narración de un hecho que se sitúa en un pasado real o ficticio en relación con el momento de la enunciación…” DUBOIS, JEAN Y OTROS. Diccionario de Lingüística. Ed Alianza. Madrid, 1979. p 534.

  MARCHESE-FORRADELLAS. Diccionario de retórica, crítica y terminología literaria.  p 276,

  DUCROT-TODOROV. Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje. Ed. S. XXI Buenos Aires, 1972. p 99.

  Idem. p 340.