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Demetrio Elíades


Edificio Demetrio Elíades hacia 1970, Mar del Plata

El corbatero millonario, nacido a principios del siglo XX en Creta, Grecia, llegó a la Argentina siendo muy joven, se dice que en su infancia habría sido amigo del griego más rico del mundo, Onassis, aunque esto es improbable, lo que sí es cierto es que en la década del treinta Elíades trabajó para su compatriota Onassis que vivía en Buenos Aires y comenzaba a hacer dinero con el tabaco.

Al llegar a la Argentina, Demetrio no tenía un euro partido a la mitad, fundamentalmente porque en esa época no existía el euro, pero bueno, no tenía ni un dracma, ni un peso, nada.

La historia cotidiana cuenta que lo primero que hizo fue trabajar para su compatriota, como he dicho, pero en seguida viajó a Mar del Plata y quedó perdidamente enamorado de la ciudad que recién empezaba a popularizarse, aunque sin exagerar.

El edificio del casino se inauguró en 1938, lo mismo la ruta 2 y eso que la gente comenzara a acudir alegremente, aunque era gente de un poder adquisitivo más alto que el común.

En la llamada perla del atlántico, Demetrio debía ganarse su sustento como podía y encontró una forma, la de vendedor ambulante. No debía pagar por un local ni por la luz ni impuestos ni nada. Vendía corbatas en la calle, más específicamente en la calle san Martín, que aún no era oficialmente peatonal como desde hace muchos años, pero era la más concurrida por los paseantes.

Vender corbatas en un lugar como Mar del Plata, suena algo tonto, pero no lo era. Hay que tener en cuenta que por entonces, si uno quería ser elegante, se usaba corbata hasta para veranear. Y por otro lado, es cierto que la ciudad era mucho más informal que Buenos Aires y por eso no había negocios de venta de corbatas.

Lo que hizo Demetrio Elíades no fue otra cosa que una de las bases del comercio: ofrecer lo que no abunda. Y subsistió muy bien con eso.

Era según cuentan de una conducta espartana y una voluntad de granito. Le peleaba a la vida de frente y, al principio, desde abajo.

Esto ocurría en la década del 30, repito, para que se ubiquen en un momento del país y del mundo en realidad, sumamente difícil en lo económico. Sin embargo, en cuanto juntó algunos pesos, Elíades se asoció con un grupo de mozos y compraron un pequeño bar en la ciudad. Luego vendría un restaurante, ya más grande y con menos socios.

Se dice también que adquirió una farmacia y que sus negocios, a los que dedicaba todo el tiempo iban viento en popa, a pesar de la época.

A finales del la década del 30 era además dueño de la tienda “la sorpresa” en florida y diagonal norte en capital federal, vendían corbatas y ropa de hombres.

Pero finalmente llegó el toque mágico que le faltaba.

El griego advirtió que por fuera de los caracoles decorados que los artesanos fabricaban en mar del plata, además de ceniceros, cajitas y otras tantas cosas inútiles, los turistas no tenían demasiado para llevar de regreso a sus hogares.

Cuenta la leyenda que yendo a pagar el alquiler de su farmacia encontró a la propietaria haciendo masitas rellenas bañadas en chocolate… ¿Demetrio, quiere probar un alfajor casero que hice para mi familia...? Y esas fueron las palabras mágicas, el griego contestó rápidamente “María, esto es exquisito” ¿no quiere que lo fabriquemos? Ella le dio la fórmula a cambio de algunos meses de alquiler anticipado.

Si nos remitimos a la imaginación en el tiempo, podemos decir que una de las fortunas de Mar del Plata se montó sobre el pago de 3 o 4 meses de alquiler, hoy, unos 1500 dólares.

En 1948 el boletín oficial dio a conocer la sociedad de Elíades con Luis Sbaraglini y Benjamín Sisterna. La firma inundaba el mercado de alfajores (hoy havanna cubre el 15% del mercado y representa el 70% del segmento premium).

Si bien el alfajor ya existía desde siglos, fue inventado por los árabes y se lo conoció en España poco después del año 700, pero no se cocinaba masivamente y menos aún a la “vista del público consumidor”, esto fue un verdadero suceso.

Lo que comenzó en 1947 con una pequeña fabricación en un garaje, y venta a las panaderías, el grupo exxel lo compro en 100 millones de dólares.

La marca HAVANNA sigue siendo popular, fue vendida hace poco por el grupo exxel y continúa creciendo, es el producto que más movimiento tiene en los free shop de Argentina.

Pero volviendo a nuestro personaje, las cosas no se detuvieron para Elíades, se metió en el terreno de la construcción y erigió varios edificios (el Edén, el Cosmos, el Palacio Jardín y otros), pero, sobre todo, el que sigue siendo el más alto de Mar del Plata, con sus 125 metros y sus 40 pisos, ese al que todos conocemos como “edificio Havanna”, por el gigantesco cartel en su cúspide, pero que en realidad se llama “edificio Demetrio Elíades” en homenaje a este griego emprendedor que falleció en 1965, 4 años antes de su terminación.


“¿se va hoy?, ¿se va mañana? No olvide llevar alfajores Havanna!”



Lic. Sergio Delicostas sept./14