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Los excluidos en la Atenas clásica



Este video fue tomado para la ponencia en el IV Congreso Helénico Internacional Nostos 2014, el cual tuvo lugar en Buenos Aires los días 3, 4 y 5 de diciembre de este año. Espero que les sea útil. ¡Saludos y gracias! Me gustaría anexar la bibliografía:


BLAYA, Fernando. Profesor de griego, latín y cultura clásica en IES EL CAMINAS. “Grupos sociales. Libres, metecos, extranjeros, esclavos y bárbaros”. Fuente: http://es.slideshare.net/fernandicobl...

-----. “La situación de la mujer”. Fuente: http://es.slideshare.net/fernandicobl...

BRITO, Antonio Guimaraes. “El origen de la barbarie”. Trad. Nancy Estrella. Fuente: http://www.lapequenagrecia.com/2014/1...

ESQUILO. Las siete tragedias. México: Editorial Porrúa, No. 11. 1997. Trad. Ángel Ma. Garibay.

EURÍPIDES. Tragedias. Madrid: Gredos, 1977. Trad. Alberto Medina González y Juan Antonio López Férez.

HOMERO. Ilíada. Bogotá: Panamericana, 2005. Trad. Luis Segalá y Estalella.

Atentamente
Sócrates Tsokonas, en nombre de La pequeña Grecia

P.D. A continuación parte del contenido de mi ponencia:


venta de Esclavos (Imagen de Google)



1.Bárbaros, esclavos y mujeres en la Atenas Clásica

Los excluidos en la Atenas clásica son fundamentalmente de estas tres tipologías de personas: los bárbaros, por un lado; los esclavos y las mujeres, por el otro.

Los bárbaros eran todos aquellos que no participaban del mundo griego y que no hablaban griego. Muy famosos son los escitas, quienes constituyen la temida Policía Municipal de Atenas. La barbarie desde la óptica griega proviene desde tiempos muy remotos. Hasta las mismas narraciones épicas de Homero contienen diversas facetas de la barbarie creadas por los griegos para justificar su etnocentrismo. Los tiempos de Homero y la antigua Grecia crean un mundo de desigualdad social que en aquel momento no tenía ninguna connotación peyorativa pero que segmentó la sociedad griega posterior, específicamente la de la Atenas Clásica en estos tres grupos de personas que como bien ya hemos mencionado, la conforman bárbaros, esclavos y mujeres..

«Para Mattéi (2002, p 73.), "[...] los griegos percibieron que la unidad de su civilización [...] provenía de la pureza de una lengua y un mundo al que los bárbaros no tenían acceso". La distinción entre los griegos y los pueblos bárbaros, considerados inferiores, se consolidó en el pensamiento griego de tal manera que la vida esclava de los bárbaros se justificó, tanto por Platón como por Aristóteles.

Como destaca Poumaréde (2004, p. 46), "[...] el mundo habitado era una representación circular y etnocéntrica. El ombligo del mundo era la ciudad de Delfos, en el centro, los helenos, y en el extremo, los bárbaros. Fenicios, persas, egipcios, cartagineses, etruscos, y especialmente los distantes etíopes, eran todos bárbaros". La condición de bárbaro implicaba la ausencia del derecho al reconocimiento. En este sentido, el filósofo francés Mattei dice: (2002, p 73.), "[...] El mundo griego brilló desde su propio centro, como una prenda sagrada que expone el orden y la belleza del cosmos que había dominado el caos inicial".»
(Guimaraes Brito, 2013)

Los esclavos no gozaban de ningún tipo de derechos ni mucho menos estatus jurídico. Podían ser comprados o alquilados y se compraban en el mercado. Se calcula que aproximadamente entre 25 y 30% de la población de la Atenas clásica eran esclavos. Podemos tener una idea más clara al referir que un ciudadano griego común que tuviese la condición o estatus legal de ciudadano podía tener a su servicio unos 10 esclavos en promedio. Ellos soportaban la carga más pesada del trabajo como el de las minas de plata de Laurión.

Mientras que las mujeres de la Atenas clásica son las mayores excluidas, a nuestro parecer, de la época. La mujer no contaba con derechos políticos ni jurídicos, sólo servía para el matrimonio y para engendrar hijos según la mentalidad de la sociedad de aquel entonces. Para los griegos clásicos había tres clases de mujeres. Ya vamos a hablar de ellas. Pero podemos referir que desde el mismo nacimiento de una niña, ella estaba sometida a la potestad del padre, luego del marido si se casaba y finalmente de los hijos, si los tenía. Es un poco como una carga familiar y una decepción para un padre de la época de Pericles tener una hija en vez de un hijo varón. Era una boca más que alimentar y una suerte de impedida, no podía heredar, no podía testar ni comprar campos, viñas ni propiedades sin el permiso de su padre, marido o hijos, si los tuviere.

Al momento de casarse su padre tenía que dar la dote para la unión matrimonial. La mujer casada es una de estas tres clases de mujeres. Sus labores estaban destinadas al usufructo del marido, la administración del hogar y de los esclavos. No debía según el hombre griego de entonces salir de su casa pues la sociedad clásica de la Atenas de Pericles veía como atrevidas y liberales estas salidas de las mujeres casadas, ni siquiera tratándose de las visitas a amigas. En fin, su situación de esclavitud social, cambia en la época helenística, pues ya puede heredar, testar y comprar con un poco más de libertad. Para citar un solo caso en la literatura helénica, la tragedia de las Troyanas, obra del dramaturgo Eurípides y la de Medea reflejan muy bien la situación en el primer ejemplo del sometimiento, sojuzgamiento, esclavitud, ausencia de reconocimiento y de derechos de las mujeres troyanas, con la toma que hacen los helenos de la ciudad de Troya y cómo "se repartían" en suerte las mujeres huérfanas y/o viudas de la guerra de Troya. En esta tragedia hay un cambio radical de fortuna. Las troyanas pasan de ser mujeres de la casa real del rey Príamo a esclavas de las casas de los reyes de un pueblo extraño para ellas, luego de la pérdida de padres, hermanos, hijos, cuñados y tíos en la guerra. Es decir, reúnen las tres condiciones de la exclusión de la época: bárbaras, esclavas y mujeres. Por esto creemos que Las Troyanas de Eurípides es una de las más crudas y descarnadas tragedias representadas en la Atenas clásica y una obra maestra dentro del arte trágico helénico. Definitivamente podemos afirmar que con Eurípides hay una redención de la mujer, al menos desde el arte teatral en el mundo clásico helénico. Quien quiera saber cómo se manifiesta la más absoluta crueldad, los crímenes de guerra, la negación de los derechos de la mujer debe consultar esta obra.

Las otras dos clases de mujeres eran las prostitutas (πόρναι) y las heteras (ἑταίραι). La máxima aspiración que podía tener una prostituta era la de llegar a la selecta formación de las heteras. Las heteras recibían una educación esmerada, muy por el contrario de las esposas de los griegos, que muchas veces no sabían leer ni escribir... Los hombres griegos podían tener relaciones puramente sexuales con las prostitutas y les era permitida también la relación con “amigas o compañeras”, las heteras; lo cual no podían hacer las esposas.