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ALCIBÍADES LAPPAS

        


Siento el deber de mencionar a STAVROS MIJALAKAKIS,  antes de comenzar a hablar de Alcibíades Lappas, pues fue en los relatos de Stavros donde encontré los primeros datos de interés, aunque en honor a la verdad también debo decir que algunos datos indicados no fueron asentidos por los familiares del Sr Lappas que consulté.

Nacido en Epiro llegó a la Argentina en 1880, podemos decir con seguridad que fue uno de los primeros griegos en llegar, con su oficio de orfebre, propio de su lugar de nacimiento, pues en Epiro o se era orfebre o peletero. 

En 1887 fundó PLATA LAPPAS, en la localidad de once, comenzó fabricando objetos de higiene personal, como por ejemplo frascos para guardar algodones, prosperó a fuerza de trabajo, astucia y creatividad, incorporando una sección de galvanoplastia e incursionó en la fabricación de artículos de mesa como bandejas, fuentes y cubiertos.

Nos cuenta Stavros que en el año 1917 Lappas se reunió con el presidente Irigoyen para entregarle en calidad de préstamo un millón de pesos y que solo aceptó un interés del 1% porque el presidente se lo pidió. Fue condecorado por el gobierno por ese acto. Gozaba de una gran reputación en la sociedad, aportes a la iglesia Ortodoxa Rusa de la calle Brasil 315, donde muchos Lappas se casaron, permitieron terminar su construcción, fue cónsul honorario de Grecia en la Argentina sin cobrar sueldo, visitando Berisso en ese año.

Alcibíades tuvo 2 hijas, el primer continuador de la empresa fue uno de sus yernos, quien posteriormente transfirió la sociedad a un Lappas regresando el apellido a la empresa que hoy es orgullo argentino en todo el mundo.

Hoy Plata Lappas es líder y referente, distinguidos locales de ventas se distribuyen en todo el país, como así también en las principales capitales del mundo, cubiertos de metal plateado o de acero inoxidable, de altísima calidad y con diseños únicos, cadenas de hoteles y lujosos restaurantes utilizan hoy los productos desarrollados por este griego que dejó como legado la siguiente frase: “nunca discutas por dinero” si a veces, hay que perder algo, mejor perderlo, pero mantener la relación con la gente. Las relaciones, al fin y al cabo, son lo único que cuenta.

Lic. Sergio R. Delicostas jun/2015