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El Partenón ayer y hoy



Los templos griegos, construídos con el mejor material y de la manera más acabada, expresan el más alto ideal de belleza de todos los tiempos. Entre ellos el Partenón, templo griego dedicado a la diosa protectora de Atenas, Palas Atenea, constituye el más claro ejemplo de lo antes mencionado.

Edificio culminante de la Acrópólis, es una construcción rectangular con ocho columnas exteriores en cada extremo y dieciséis en cada uno de sus lados. Comenzó a construirse en el año 448 a.C., según los planos de Ictinos. Realizado enteramente en mármol blanco de Penteli, es un templo de estilo dórico que mide 30,89 por 69,49 metros. Casi todas las esculturas que lo adornaban, realizadas por orden de Fidias, pueden observarse actualmente en el Museo Británico.

En épocas posteriores a su construcción y ya en la era cristiana, el partenón se convirtió en Iglesia, y más tarde en mezquita bajo el dominio turco. En esos momentos el templo sirvió también de arsenal. En el siglo XVII, cuando Atenas soportó un asedio, el Partenón explotó debido a una bala de cañón, lo que lo destruyó parcialmente. Durante el siglo XIX, el templo griego se vio aún más deteriorado. En 1867 fue sede de una nueva explosión, y en 1894 un terremoto terminó por destruirlo casi totalmente.

Muchos han sido los intentos de reconstrucción practicados sobre el Partenón, todos sin éxito. El motivo de los fracasos es que el templo sigue siendo destruído en la actualidad a causa de factores naturales y del progreso. Atenas cuenta con más de la mitad de los autos registrados en toda Grecia y con el 90% de sus industrias. Además el dióxido de sulfuro que contiene el aire al ponerse en contacto con el mármol mojado lo deteriora aún más.

Desde 1983 un ocupado arquitecto ateniense, Nikos Togánides, está intentando una reconstrucción del templo. Tras arduas investigaciones, decidió utilizar para tal actividad el Titanio, metal de motores de aviones ya que puede resistir grandes presiones, como las que ejerce el mármol. Además, es inoxidable.

El arquitecto Togánides no sabe con exactitud cuántos años le llevará la reconstrucción, pero está dedicando mucho de su tiempo y esfuerzo para lograrlo. Si una cultura puede ser medida de acuerdo con lo que deje, el Partenón es una pieza de fundamental importancia para medir la calidad de nuestra cultura; por eso reconstruirlo y mantenerlo significa mantener vivos nuestros orígenes y nuestra identidad.

Por Marisa Cravino. Profesora de Historia.