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Historia del Kombolói

 

Por Adriana Díaz
 
Koboloi
Como es normal cuando se realiza un viaje, muchos son los que al
regresar de Grecia traen a sus familiares y amigos recuerdos del país.
Entre los más populares, pues de hecho es una de las cosas que más se
ven en cualquier lugar del territorio griego, está una especie de
rosario pequeño que anida en las manos de casi todos los griegos varones.

Se podría suponer que en verdad es un rosario, lo que hablaría entonces
de la intensa devoción de los griegos por el rezo y todo lo concerniente
a temas religiosos. Pero no, nada tiene que ver con esto.
Entonces, ¿qué es y para qué sirve esa seguidilla de bolitas de
distintos colores y texturas unidas por un hilo como si fuese un collar
y que constantemente llevan en sus manos, moviéndolo de aquí para allá y
haciéndolo sonar?

Descubrirás en tus viajes a Grecia que tanto en Atenas como en las islas
griegas, como en Kalambaka, como cuando navegan en ferry, como cuando
van en un transporte público, todos los varones van con su Koboloi
entre sus manos. El origen de este accesorio lo encontramos casi siempre
ligado al nacimiento de las religiones, en India y la China hace casi
4000 años con el nombre de Tsepián, para los budistas se denomina
Mala, y así en todos los casos.

Los árabes lo crearon allá por el año 700, pues en sus rezos debían
dedicarle 99 oraciones a su Dios Alah, y necesitaban algo para no
perder la cuenta. Así nació el Koboloi, sin ningún sentido místico, sino
simplemente para no perderse y tener que empezar a rezar de nuevo.

Actualmente también han dejado de tener la utilidad original, pues no es
fácil encontrar hoy en día quien rece 99 oraciones diarias a su Dios,
pero se siguen fabricando, con los materiales más diversos y de todos
los colores, según algunos por el solo hecho de tener algo en las manos
con qué entretenerse y quizás disminuir un poco el estrés de la vida diaria.

El actual Koboloi griego es más pequeño que los antiguos, normalmente
de unos 25 cm. de largo y de 18 ó 33 cuentas. Por tradición, el Koboloi
se hereda de padres a hijos pero sólo entre los varones de la
familia. Si uno pasea por Atenas, Myconos o cualquier lugar de Grecia,
va a encontrarse a cada paso con jóvenes y hombres mayores realizando
cualquier tarea y simplemente jugando con un Koboloi entre los dedos.

Fuente:   
http://sobregrecia.com/