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Más poemas de Taso Damianos


QUISIERA ABRAZAR A ALGUIEN….

Quisiera abrazar a alguien…
Que me falta en la vida
Y que tanto quiero,
Solo se me aparece
En un hermoso sueño.

Que ese sueño dulce,
Amoroso y bello,
Fuera un despertar
Y abrazar su imagen deseo,
Para confundirme
En un solo beso.

Me duele pensar
Que no la tengo,
Lloroso espero su encuentro,
Pero en mi sueño sutil
Abrazarla no puedo.

Lágrimas incontenibles
Acechan mi deseo,
Y olvidarla no puedo,
Es mi Madre que siempre me visita
Para prodigarme,
Su amor eterno.

RECUERDA……

Si el cielo se ensombrece opacando,
Su celeste, purpúrea diafanidad,
Recuerda que pronto aparece el sol,
Para con su fuerza redimir su potestad.

Si un traspié tuvieses
En tu diario transitar,
Recuerda los triunfos y los logros,
Que supiste ganar.

Recuerda los regalos,
Los abrazos y los besos
Que han embelesado tu vida,
Con el amor sublime
Y tu leal amistad.

Recuerda los mejores paisajes
Que pudiste transitar,
Y detente en los recuerdos y emociones
Que viviste en una vida,
Plasmada de cariño, paz y bondad
Virtudes, de tu ancestral personalidad.

RENACER……

Cundió la noche, asomó el amanecer,
Un nuevo día nos instó
Dejar atrás la cotidiana lucha,
Con una esperanza nueva por nacer.

Un Sol pleno y brillante
Con sus rayos de fulgor,
Nos despertó vibrante,
Para vivir un día mejor.

En cada hoja del árbol caída,
Un mensaje divino
Hizo renacer la esperanza,
De un nuevo destino.

Se nos confirió el poder
De no sentirnos vencidos,
Ya que más tarde o más temprano
Triunfará el renacer,
De lo que anhelantes pedimos.

SILENCIO

Clavé mis ojos en la cruz,
Y arrodillado sentí,
Que una luz me iluminó,
Con el alumbramiento divino,
De su cálido fulgor.

De mis pupilas,
Una lágrima se deslizó,
Y en solemne silencio
De virtual recogimiento,
Escuché una dulce voz.

Aparecía el rostro,
Sereno y rosado
Como el pétalo de una rosa,
Sublime icono,
De divina percepción,
Que me conmovió.

Estremecida mi alma,
Por tamaña conmoción
Entendí dentro de mi silencio
El mensaje de amor
Que nuestro Señor
Con su aparición envió.

YO SÉ NIÑA…

Yo sé Niña,
Por qué sonríes y lloras a la vez,
Penetro en tu alma
Y descubro tu avidez.

Yo sé Niña,
Por qué sufres y te excitas a la vez,
Descubro tus ansias de gozar
Ternura y querer.

Yo sé Niña,
Por qué celas y amas a la vez,
Y descubro tus desvelos
Que serpentean con tu calidez.

Yo sé Niña,
Por qué ríes, amas y lloras a la vez,
Te embarga la dicha amorosa
Que espera por doquier.

No te inquietes
Ni humedezcas tus pupilas,
Ni perturbes tu ser
El amor resonará como broche de oro
En tu sublime estampa
De bella mujer.

TÚ SEÑOR…

Me estremeces quererte,
Y prometido el cielo me tienes,
No le temo al infierno
Para dejar de quererte.

Me estremece Señor, verte clavado
En una Cruz escarnecido,
Me estremece ver tu cuerpo tan herido,
Y me estremecen tus injustas afrentas
Que te llevaron a la muerte.

Me estremece tu amor
Que brindaste a tus hermanos
Y aunque no hubiera cielo ni infierno,
Igual amarte quiero
En mi profundo desvelo.

Nada Señor me debes que darme
Porque te quiero,
Sólo espero verte en tu alcoba
Para besarte
Sería mi consuelo.


Autor: Taso Damianos

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Esta temible tragedia griega se representó en el año 458 a.C. en las fiestas Dionisias de Atenas, donde obtuvo el primer premio. Pertenece a la trilogía llamada la Orestíada; aunque en principio era una tetralogía, pues contaba con el drama satírico Proteo.

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Tabla de Contenidos

Historia del descubrimiento
Cronología
Origen de los micénicos
Organización política
El mundo micénico
Los estados de Pilos y Cnosos
Sociedad
Economía
Agricultura
Industria
Comercio
Religión
Arquitectura
Las fortalezas
Hábitat
Los palacios micénicos
Arte y artesanía
Cerámica
Escultura
Pintura
Armas
Prácticas funerarias
Decadencia
Bibliografía

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