Biografía de Leónidas I




Leónidas I fue el rey agíada número 17 de la ciudad griega de Esparta. Es reconocido por haber participado en la Segunda Guerra Médica, en la cual los griegos se enfrentaron a las fuerzas persas dirigidas por el rey Jerjes I. Nació en Esparta alrededor del año 540 a. C., y murió en combate el 11 de agosto del año 480 a. C., en la ciudad de Termópilas a la edad de 60 años, mientras impedía el paso de los persas. Fue hijo el cuarto de los hijos del también rey agíada Anaxandridas II, por lo que no se esperaba que llegara al trono de Esparta. Aun así, luego de la muerte de su padre, quien llegó a liberar la ciudad de Sición, Cleómenes I, medio hermano de Leónidas, lo sucedió en el trono desde el 520 a. C. hasta el 490 a. C., cuando, según se cree, cometió suicidio descuartizando su propio cuerpo. Luego de que Leónidas se hubiera casado con la hija de este Gorgo, y de que sus otros dos hermanos mayores hubieran muerto, Cleómendes y Dorieo, se hizo con el trono espartano para el 489 o el 488 a. C.

Según escribe el geógrafo e historiador griego Heródoto, Leónidas era descendiente de Hércules (Heracles), y lo explicita señalando que su padre, Anaxandridas, era nieto de León, y que este a su vez era nieto de Anaxandro, nieto de Polidoro, nieto de Teleclo, nieto de Agesilao, nieto de Leobates, nieto de Agis, nieto de Aristodemo, nieto de Cleodeo, quien finalmente era nieto de Hércules. Sin embargo, el gobierno de Leónidas no fue muy dichoso, pues tuvo que hacerle frente a la invasión que Jerjes I planeaba sobre Grecia para el 490 a. C. De esta fue advertido por el rey exiliado Demarato, quien envió un mensajero para alertar a Esparta. De esta forma, la primera de las decisiones que se tomaron al respecto fue la de consultar al Oráculo de Delfos. Este, a través de versos con métrica hexámetra, refirió que la ciudad griega tenía dos posibilidades: perecer a manos de los persas o sobrevivir sufriendo la muerte de un rey con ascendencia heráclita.

Con esto, estaba claro que Leónidas moriría en batalla, por lo que Esparta quiso salir del conflicto con Jerjes I por la vía diplomática. Así, se enviaron a dos heraldos para presentarse frente el rey persa. Sin embargo, este se negó a pactar algún acuerdo y envió de regreso a los heraldos espartanos con las manos vacías, sin siquiera molestarse en reclamar los símbolos aqueménidos de soberanía: el agua y la tierra. Ante esto, y siendo Esparta la ciudad que comandaba por aquel entonces la Liga helénica, se reunió un ejército de distintas ciudades para obstruir el paso de los persas en las Termópilas. De esta forma, un ejército de 6.000 soldados, conformado por 1.000 tegeatas, 700 tespios, 600 orcomenios, 400 corintios, 400 tebanos, 200 fliuntenos, 80 micenios y solamente 300 espartanos, quienes marcharon hacia el desfiladero de las Termópilas. Aquí se encontraron con las tropas de Jerjes I, las cuales, a pesar de contar con 210.000 soldados más 75.000 animales (aunque la cifra varía en algunos registros hasta la impresionante cifra de 1.700.000 combatientes), perdieron estrepitosamente contra las fuerzas comandadas por Leónidas I, quienes se impusieron por sus grandes escudos y por su lucha en filas apretadas.

Pese a esto, los griegos fueron traicionados por Efialtes de Tesalia, quien es representado en la película 300 como un jorobado a quien Leónidas le niega un puesto entre sus fuerzas. Este les entregó a los persas la información de una ruta alternativa al desfiladero de las Termópilas, con lo que las tropas de Jerjes I rodearon prontamente a los hombres de Leónidas. Ante esto, varias de las fuerzas griegas se retiraron y volvieron a las ciudades, con lo que el rey espartano sólo quedo junto a sus hombres, los tespios, los tebanos y los lacedemonios. Así, este pequeño ejército les hizo frente a las tropas persas, quienes terminaron acabándolos a todos. Sobre los detalles de esta batalla, Heródoto refiere que los griegos se posicionaron en la parte más extensa del desfiladero y lucharon hasta que no quedó ninguno. Otros historiadores, como Justino y Diodoro Sículo, narran un ataque sorpresa al campamento persa en medio de la noche, antes de que fueran asesinados bajo una lluvia de lanzas y flechas. Lo cierto es que Jerjes decidió arrancarle la cabeza al cadáver de Leónidas y dejarla enterrada en una estaca. Esto sucedió, probablemente, porque el rey espartano le causó muchos problemas al rey persa, pues estos acostumbraban a tratar con respeto los cuerpos de los soldados destacados. No obstante, para el 440 a.C. el cadáver de Leónidas fue llevado a Esparta, en donde se le construyó un mausoleo y en el cual figuraban los nombres de los trescientos espartanos que lo acompañaron en su misión suicida. La historia de este gobernante espartano ha sido inspiración de múltiples obras de arte, como la ya mencionada película 300; así como también ha suscitado toda clase de opiniones, como que su sacrifico fue igual de importante que el de Sócrates o el de Cristo.

Historia y Biografía

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