Aclaratoria

Nosotros, desde el blog La Pequeña Grecia, agradecemos a Venezuela y a todos los Venezolanos, sobre todo a aquellos que tienen un sentido histórico de país, desde los más humildes hasta los más encumbrados. A todos aquellos venezolanos que sientan la patria venezolana hasta dentro de su genética, dentro de sus células y dentro de su sangre, a aquellos que tantas veces, incontables veces se sacrifican y se seguirán sacrificando por este país, donde sí existe una democracia, con sus fallos y aciertos, pero como todo país de cualquiera de los cinco continentes del mundo, creemos que los problemas de los venezolanos los resolvemos entre venezolanos. Venezuela es una sola, y debemos unirnos entre todos para resolver nuestras diferencias políticas y sociales. Un país no se desarrolla ni se desarrollará sin el concurso de todos quienes tenemos el privilegio de vivir en un gran país como Venezuela. Señores del mundo, antes de disparar sus dardos mortíferos, revisen bien sus fuentes de información. En Venezuela decimos que hablando se entiende la gente. Quiere decir que en los últimos años los procesos de diálogo en Venezuela entre ambas partes antagónicas no han sido diálogos sinceros. Cada parte quiere arrollar a su contraparte y, por lo tanto, no se ha alcanzado un verdadero acuerdo que satisfaga a la sociedad en su conjunto, sino exclusivamente a la parte oficial o exclusivamente mediante la violencia callejera propiciada por líderes irresponsables, que llevaban como escudos humanos a jóvenes menores de edad, creyendo que estos los iban a proteger de la mano del Estado, en vez de ser al revés, los menos jóvenes dando buenos ejemplos a los más novatos y no haberlos llevado a la muerte, tal como sucedió.

En todo caso, quisiéramos agradecer a Venezuela y a los Venezolanos por permitir que yo, como editor de este espacio y descendiente de familia griega y venezolana, pueda expresar mis ideas, mis pensamientos, decir y escribir mis discursos, encargarme de profundizar mis raíces griegas en un país como Venezuela que jamás me ha hecho sentir avergonzado por mi origen étnico, religioso, cultural, lingüístico o histórico. Venezuela nunca ha sido un país xenófobo, y en ese sentido y en tantos otros estoy sumamente agradecido hacia Venezuela y los Venezolanos. Nunca nadie me ha discriminado en este país. Hay una igualdad entre mis deberes y derechos con respecto a los de todo el resto de los habitantes de Venezuela.

De tal forma que puedo decir con conocimiento de causa que jamás nadie me ha discriminado en Venezuela, NUNCA, y me duele ver millones de venezolanos pasando dura necesidad, siendo objeto de la xenofobia continental, especialmente y con verdadera saña de parte de los países liberados hace doscientos años por los patriotas y próceres venezolanos, comandados por Simón Bolívar y Antonio José de Sucre. Aquellas sociedades donde no se nos trate bien, lo mejor es abandonar esos países para nunca más volver, sino a Venezuela, que aquí es donde hay gente como yo que quisiéramos que todos aquellos quienes se fueron entre 2015 y 2018, pudiesen volver si ellos lo quieren o lo desean. Hacen falta en Venezuela todos los 5.000.000 de Venezolanos emigrados. 

A aquellas personas de los países por donde corre la Cordillera de Los Andes, a aquellos empleadores que explotan a nuestros ciudadanos en el extranjero con jornadas de trabajo desde 12 horas hasta 16 horas de trabajo, DIOS LOS ESTÁ VIENDO, Acá en Venezuela tenemos millones de inmigrantes (alrededor de 10.000.000) que gozan de los mismos derechos y también con los mismos deberes que los otros venezolanos. ¡BASTA YA DE EXPLOTACIÓN! A todos los connacionales de los países andinos les decimos que traten mejor a los venezolanos. Ellos son nuestros hermanos y nos duelen.

Acá en Venezuela nunca hemos aterrorizado a ningún inmigrante. Además, sería bueno recordarles que Ud señor, Ud señora que nos lee, de seguro usted siente tranquilidad en su país, porque ese es su país, pero nuestros venezolanos son de esta Patria Venezolana, y los queremos de regreso, que no solamente Ud como empleador está en la OBLIGACIÓN de pagarles a ellos lo que ordenan las leyes de su país para uno de sus ciudadanos andinos sino que también está en el deber de hacerlo, no cuando Ud quiera sino cuando el resto de sus connacionales reciban su paga. Además, el salario no se da como un favor sino como una deuda.

Sócrates Tsokonas

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