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Poemas de Damianos I

Grecia

GRITO SAGRADO

Déjenme ser libre, independiente
Y soberano…
Déjenme volar como el pájaro,
Que no acepta vivir enjaulado

Déjenme ejercer el supremo derecho,
De pensar, escribir, crear y hablar,
Sin temor a ser sometido o encarcelado,
Dentro de la siniestra celda,
De la oscuridad.
Ciego y esclavo.

Déjenme vivir en plenitud,
El derecho inalienable de mi identidad,
Que no acepta imposiciones,
De silenciar el clamor de mi voz,
En pos de la verdad.

Déjenme ser dueño de mis actos,
Que surgen de mi alma, para gozar,
Del don preciado de la libertad,
Y no caer prisionero en manos,
De quienes me quieren hacer callar.

A LOS HERMANOS FILHELENOS

Inmenso es mi honor y enorme mi gratitud,
Hacia los Hermanos Filhelenos,
Admiradores y amantes de la Cultura,
Del Arte, de la Lengua, de la Música,
De la Mitología, de la Danza,
Y de la Historia de la Grecia Eterna.

Amar a Grecia es penetrar en su luminoso
Manantial ilustrado, por su prístina civilización,
Cuna legendaria de su historia épica,
De perenne sabiduría, de su cultura universal.

Decía el gran filósofo griego, Isócrates,
Todo aquel que admire la cultura de Grecia,
Debe considerarse griego, al concebir los atributos
De la esencia rectora de las letras,
Vasto vergel inextinguible,
En el firmamento de la humanidad.

Blandidos los siglos de su heroica hazaña,
Muchos fueron los poetas que le cantaron sus odas,
Decía Lord Byron,

Digna es de Ti,
La tumba del soldado,
Cuanto menos buscada, honrosa más.
Búscala en este suelo que es sagrado,
Escoge el sitio y duerme, el sosegado,
El sueño de la eterna paz.
El corazón de los hermanos filhelenos,
Palpita con un solo sentimiento, afirmando:

¡Grecia!, sabed que allende los mares,
Hay una nación que os apellida hermanos,
Donde la libertad tiene su templo,
Para no sucumbir ni rendirse jamás,
A los Tiranos.

HASTA TENER ALAS

Para llegar al cielo,
Y construir un Santuario,
Divino y bello,
Que me prodigue el amor
Del cual soy tu dueño.

Quemarme en mi propio cuerpo
Y fundirme en la hoguera
Del fuego pleno,
Ansioso e inquieto
Con la fuerza de mi deseo.

Déjame que te apriete en mi seno
Con aliento acelerado e intenso,
Con la dulzura de tus labios,
Y el clamor de un ferviente beso.

Tener alas para llegar al cielo,
Con agitada respiración que vibra
Con el fuego del volcán que ruge,
En el corazón de mi cuerpo.

GRECIA
¡AÚN ESPERA!


Espera que las obras milenarias
Acrisoladas por el arte,
La ciencia y la belleza,
Sagradas reliquias
Inmortales e imperecederas,
Ilegalmente hurtadas de su suelo,
Le sean devueltas a su seno.

Espera que sus obras usurpadas
Vuelvan al origen de su creación,
Como legítimo derecho inviolable,
Ilícitamente arrancadas,
De las manos de su pueblo.

La Grecia eterna,
Cuna de civilización,
De todo el universo,
No quedó huérfana por el robo,
Ni por las tropelías,
De los esbirros siniestros,
Luce hidalga, heroica, gloriosa,
Libre y soberana,
Como faro de una ejemplar nación
De excelencia humana.

Grecia aun espera,
Que el mundo civilizado,
Reclame las reliquias,
Obras y objetos profanados,
Patrimonio irrevocable
De entidad de su raza,
Para que las devuelvan,
Quienes ilegalmente de ellas,
Se han apropiado de sus obras
Que pertenecen a la Grecia
Eterna

EL INMIGRANTE
AHORA QUE EL DESTINO…


Ahora que el destino
Me impartió alejarme
De la tierra que he nacido,
Dejando reminiscencias,
Y recuerdos idos…

Ahora que parto
Con rumbo desconocido,
Llevo de mi Patria,
Un puñado de tierra
Como herencia
Que acompañe mi destino….

La tendré a mi lado,
Para cada dolor o alegría,
Para sentir su aroma,
Como incienso,
De sagrada epifanía…,

Recordaré a mis ancestros
Que me dieron, Patria, Identidad
Y lengua, honrosamente,
Por más extensa
Que sea mi lejanía….

En ningún lugar me sentiré ajeno
Y honraré la hospitalidad,
De la segunda patria mía
Con la herencia de la dignidad
Y veneración sentida.

Pero si lejos de mi tierra natal muero,
Aspiro que mi tumba sea cubierta
Por el puñado de tierra
Que traje de mi suelo.
Entonces sí, descansaré en paz
En mi piadoso y eterno sueño.

QUE MÁS QUIERES…

Recibiste el regazo de tu Madre,
El preludio de la mejor canción,
La amistad y la sonrisa de un niño,
Que excitó tu corazón.

El gorjeo de un pájaro,
La savia de una flor,
Las olas de los mares,
El día, la noche, y el sosiego
Del silencio reparador.

Todo nos ha dado la vida,
Luz, ternura, dicha y amor,
Todo diagramado sencillo,
Por el Gran Hacedor.

Qué más pedirle a la vida,
Frente a la felicidad
Que se nos concedió,
Reverberemos dignamente,
Exclamando,
¡Gracias Señor!


tadamianos@hotmail.com
Taso Damianos
Poeta-Escritor-Periodista