Más Independencia Griega



CONMEMORACIÓN DEL 193 ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN POR LA INDEPENDENCIA DE GRECIA

SÁBADO 29 DE MARZO A LAS 16 HS

AUDITORIO JORGE LUIS BORGES DE LA
BIBLIOTECA NACIONAL ARGENTINA
AGÜERO 2502 C.A.B.A.

PROGRAMA

DISERTARÁN:
S.E. LA SRA EMBAJADORA DE GRECIA EN LA ARGENTINA
DRA ELENI LIVADITOU

LA PRESIDENTE DE LA CULTURAL HELÉNICA NOSTOS
DRA. CRISTINA TSARDIKOS

HOMENAJE A LA LIBERTAD ( INDIVIDUAL Y COLECTIVA)

“ANTÍGONA” DE SÓFOCLES,
INTERPRETADA POR LA ACTRIZ ZULEMA ZARPAS, Y

“ANTÍGONA” DE JOSÉ WATANABE ( PERÚ)
INTERPRETADA POR LA ACTRIZ ANA YOVINO DEL CELCIT ( CENTRO LATINOAMERICANO DE CREACIÓN E INVESTIGACIÓN TEATRAL), DIRECCIÓN DE CARLOS IANNI

PROYECCIÓN DEL DOCUMENTAL GRIEGO
“LA LISTA DEL SILENCIO”
“Η ΛΙΣΤΑ ΤΗΣ ΣΙΩΠΗΣ”
DE PAVLOS NERANTZIS Y NIKOS VEZIRGIANNIS
(SOBRE LOS DESAPARECIDOS DE ORIGEN GRIEGO DURANTE LA DICTADURA MILITAR EN ARGENTINA)

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

ORGANIZA: ASOCIACIÓN CULTURAL HELÉNICA NOSTOS CON EL AUSPICIO DE LA EMBAJADA DE GRECIA EN ARGENTINA

Por la Independencia de Grecia Hoy


theodoros kolokotronis, independencia de grecia


El 25 de marzo de cada año los griegos festejan su Día Nacional de la Independencia.

En 1453, cayó el último lugar griego en manos de los turcos. Fueron casi 400 años de sometimiento. La identidad del pueblo griego siguió siendo fuerte, en gran parte por la influencia de la iglesia.

El 25 de marzo de 1821 comienza el largo proceso de lucha por la Independencia, y después de lograrla surge el nuevo y moderno Estado Griego. En ese día se reunieron en Santa Laura un grupo de personas con el ejército y el Arzobispo de Patra, Germanós III, quien bendijo la revolución y dijo que a partir de ese momento comenzaba la guerra por la Independencia Griega, se alzó la bandera y se hizo el juramento de "Libertad o Muerte".

El principal líder militar y héroe de la Guerra por la Independencia de Grecia fue Theódoros Kolokotrónis.

Texto: Victoria Movras

La postración ante la santa Cruz

 

«Tome su cruz» y «sígame»

Tercer Domingo de Cuaresma

Nuestra Iglesia Ortodoxa dedicó el tercer domingo de la Cuaresma a la Postración ante la vivificadora Cruz. Los cantos del día son prolongación de los de la fiesta de la Exaltación de la santa Cruz (14 de septiembre), con la observación de que, en la presente ocasión, un énfasis especial se efectúa sobre la cruz personal de cada cristiano. Así que, mientras el 14 de septiembre la lectura evangélica es sobre la crucifixión de nuestro Señor, en el pasaje que leemos hoy, Jesús llamó a la gente, a la vez que a sus discípulos, y les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.»
«Tome su cruz» no tiene sentido sin el «sígame». Pues todos –cristianos o no, comprometidos o no, queramos o no– nos enfrentamos con cruces que son parte de la naturaleza de esta vida corrupta: cansancio, enfermedades, muertes, etc.; y la experiencia de perder a un ser querido es un ejemplo vivo de la cruz que todo hombre tiene en la vida. En este sentido la cruz es dolor y tristeza. Pero la cruz cristiana está acompañada con el imperativo «sígame»; ella ha de ser a la imagen y semejanza de la del Señor, lo que implica dos particularidades:
Primera, Cristo, exento de todo pecado y culpa, fue crucificado por nosotros; y el amor del cristiano, a Dios y al prójimo, le hace asumir la cruz no por obligación sino por convicción, no por realismo pasivo sino por iniciativa esperanzadora. Sin esta comprensión, el sacrificio, la humildad y la propia negación se hubieran vuelto unos conceptos irrazonables, pero el ejemplo de Jesús los muestra como actitudes necesarias y congruentes con la vida del que «quiere venir en pos de Mí».
Y la segunda particularidad es que la Cruz de Cristo y su Resurrección forman dos caras de la misma moneda (la portada del Evangelio litúrgico que se coloca sobre el altar en el templo ortodoxo tiene de cada lado uno de estos dos iconos). Cruz sin resurrección es muerte; dolor sin esperanza es blasfemia; arrepentimiento sin frutos es melancolía; ayuno sin sed de Dios es una mera dieta. La alegría, entonces, es un elemento básico en nuestra postración ante la preciosa Cruz: «Cantemos jubilosos y engrandezcamos con alabanzas la preciosa Cruz», dice un canto de los Maitines. En la lectura evangélica, la vocación del discípulo «tome su cruz y sígame» está acompañada con la alegría del objeto esperado: «En verdad les digo, que entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean venir con poder el Reino de Dios.»
El feligrés, cruzando el desierto de la Cuaresma lleno de tentaciones y dificultades, se cansa, se aburre y quizás pierde el sentido; entonces, los Padres de la Iglesia plantan en medio de los días cuaresmales la Cruz, el Madero vivificador, reafirmándonos en el camino de la lucha. Los peregrinos atraviesan un camino escabroso; al cansarse, se sientan abajo de un árbol frondoso para descansar y, fortalecidos, completar lo que les falta.
Abrasémosla con fe: «Ante tu Cruz, oh Señor, nos prosternamos; y tu santa Resurrección glorificamos.»



ZORBA COMO CATARSIS Y LIBERTAD


Vida y hechos de Alexis Zorba

El final de este libro me dejó un tanto triste. Pero junto con Camus, Kazantzakis sorprende por su extraordinaria narrativa, su pleno dominio del lenguaje, su magnífica prosa llena de poesía, a veces por su sentido del humor, del que no está exento el libro.

En este libro se hacen presentes varias dualidades; tales como: la dualidad entre el aprendiz y el maestro, muy obvia de por sí pero hay que señalarla; entre el joven y el sabio; el patrón y el obrero; el intelectual y el pragmático; entre aquel que no ha decidido nada y este que ya ha resuelto su vida. La dualidad se patentiza aún más entre decidirse por dos caminos o tomar uno tercero alternativo: entre el intelectual que lee la vida en libros; y Zorba que vive la vida aquí y ahora, con todos sus riesgos.

Alexis Zorba realiza el milagro de romper con la brecha generacional entre él y el joven, nuestros protagonistas en el libro; y Zorba acerca a este joven narrador a la madurez emocional, mientras que Zorba se hace más sabio en la medida que enseña con el ejemplo propio valores como la paz, la aventura, la libertad, la dignidad y la justicia. Al igual que la alegría de vivir propia del pueblo griego, el pensar con el cuerpo y la dialéctica que se da entre narrador y maestro demuestran la sagacidad de los humildes y el diálogo franco, abierto y sincero.

Zorba vive la pasión en su más amplia acepción y cómo esa pasión va mudando la forma de pensar del narrador transformándolo en hombre, en verdadera humanidad; aprendida mediante la convivencia con nuestro inolvidable personaje: Zorba.


nikos kazantzakis
Nuestro autor griego, el cretense universal



Zorba como catarsis del alma
La libertad como meta última del ser humano

Zorba el griego, sin lugar a dudas, representa la libertad en su más amplia acepción. No solo eso. Él es un liberador del espíritu humano. Su accionar en la novela homónima se conecta directamente con la catarsis del hombre, del ser humano. La humanidad entera debe mucho a la catarsis que produce un personaje como Zorba, tanto en el plano de la ficción como en el plano objetivo de la realidad. En el narrador de esta novela opera una purificación increíble del alma. Este intelectual va transmutando su forma de pensar y su visión del mundo. Pero ello no ocurre gratuitamente. Aquí es donde entra la acción catártica de Zorba. Recuerdo ahora aquel pasaje de la novela Zorba el griego en donde este personaje inolvidable cuenta cómo se ha curado de las ganas de comer fresas. Simplemente las come hasta quedar lleno de asco, con desesperación, hasta quedar tan lleno de fresas que le produzcan repulsión. Es una forma muy sabia de ejercer una catarsis que Zorba emplea para cualquier cosa en la vida. Y así lo entiende el narrador de la novela, el joven que acompaña a Zorba en la aventura de buscar lignito en un pueblo de Creta.

Pero, así como pudo ocurrir en ese pueblo, esta relación de amistad pudo haber ocurrido en cualquier lugar del mundo. Asi, a Zorba le ocurre con el alcohol, las mujeres y la libertad, sin llegar nunca a asquearse de estos tres. Pero él cura, libera y redime a su joven amigo de la intelectualidad infértil, improductiva, vana, estéril, vacía. Zorba le infunde el gran deseo por la libertad y lo cambia para siempre.  Esa es la cuerda que todos tenemos y que nos ata, mientras esta sea más larga más esclavos seremos. Necesitamos liberarnos de las ataduras terrenales, tenemos un solo deber, un deber inexorable como seres humanos: ser libres. Tenemos que hacer que la cuerda que nos ata sea cada vez más corta. No podemos aspirar a un reto más grande que este.  La libertad como bien supremo. Ella no nos cansa ni nos saciaremos jamás de ella, aunque saciarnos de libertad, de liberación, sea quizá la meta última de cada ser humano.

En este sentido, Kazantzakis, si relacionamos un poco su vida con su obra más conocida (Zorba el griego), se libera primero de una postura nacionalista, después de su postura socialista; hasta llegar por fin a la trascendencia universal del espíritu. Zorba encarna esto y mucho más. Quizá este deseo de Kazantzakis se cumple, así como para Nietzsche el superhombre debía trascender al propio ser humano hasta llegar mucho más lejos en su evolución.



Sócrates Tsokonas

Segundo Domingo de Cuaresma

san gregorio palamas, segundo domingo de cuaresma


HOY, DOMINGO 16 DE MARZO: LITURGIA ORTODOXA A LAS 10 DE LA MAÑANA. EN SAN NICOLÁS 20. SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

El segundo domingo de Cuaresma la Iglesia Ortodoxa conmemora a nuestro Santo Padre Gregorio Palamás, Arzobispo de Tesalónica, el Milagroso. El día de la fiesta de San Gregorio Palamás es el 14 de noviembre; sin embargo, se conmemora hoy domingo como la condena de sus enemigos y la reivindicación de sus enseñanzas de la Iglesia, que en el siglo 14 fue aclamado como un segundo triunfo de la Ortodoxia.

http://lent.goarch.org/saint_gregory_palamas/learn/#sthash.FUWleo4H.dpuf

http://www.acoantioquena.com/boletin/domingo-de-san-gregorio-palamas-2

¿A quién conmemoramos hoy?

A San Gregorio Palamás

Este domingo solía ser dedicado a San Policarpo de Esmirna (que recordamos el pasado 23 de febrero). Después de su glorificación en el año 1368, el segundo domingo de la Cuaresma fue nombrado como día para recordarlo como el del segundo “Triunfo de la Ortodoxia”.

San Gregorio Palamás, Arzobispo de Tesalónica, nació en el año 1296 en Constantinopla. Su padre se convirtió en un prominente dignatario en la corte de Andrónico II Paleólogo (1282-1328), pero al poco tiempo murió, y el propio Andrónico tomó parte en la crianza y educación del niño. Dotado de excelentes habilidades y de gran diligencia, San Gregorio dominaba todos los temas que entonces componían el ciclo completo de enseñanza superior. El emperador esperaba que el joven se dedicara a la labor en el gobierno pero Gregorio, con apenas veinte años de edad, se retiró a Monte Athos, en el año 1316 y se convirtió en novicio en el Monasterio de Vatopedi quedando bajo la guía monástica de Aba Nicodemo de Vatopedi (que recordamos el 11 de julio). Fue tonsurado y comenzó por el camino del ascetismo. Un año más tarde, el santo evangelista Juan el Teólogo se le apareció en una visión y le prometió su protección espiritual.

Después del fallecimiento de Aba Nicodemo, San Gregorio pasó ocho años de lucha espiritual bajo la guía de Aba Nicéforo, y después de la muerte de éste, San Gregorio fue transferido a la Lavra de San Atanasio. Aquí servía las mesas, y luego se convirtió en cantor de la iglesia. Pero después de tres años, se estableció en la pequeña hermita de Glossia, en búsqueda de un mayor grado de perfección espiritual. El abad de este monasterio enseñaba el método de la oración incesante que había sido cultivado por los grandes monjes, comenzando con los grandes ascetas del desierto en el siglo IV como Evagrio Póntico y San Macario de Egipto.

Más tarde, en el siglo XI San Simeón el Nuevo Teólogo proporcionó instrucciones detalladas con respecto a la actividad mental de los que rezan de manera externa, y los ascetas de Monte Athos la pusieron en práctica. El uso y la experiencia de la oración del corazón, que requiere de soledad y tranquilidad, se llama “Hesicasmo” (de “hesijía”, palabra griega que significa calma, silencio), y los que la practican son llamados “hesicastas”.

Durante su estancia en Glossia el futuro jerarca Gregorio quedó totalmente imbuido con el espíritu del hesicasmo y lo adoptó como una parte esencial de su vida. En el año 1326, debido a la amenaza de las invasiones turcas, él y los hermanos se retiraron a Tesalónica, donde fue ordenado al santo sacerdocio.

San Gregorio combinó sus deberes sacerdotales con la vida de ermitaño. Cinco días en la semana pasaba en el silencio y la oración, y sólo el sábado y el domingo salía a su pueblo. Celebraba los servicios divinos y predicaba sus grandes sermones. A veces organizaba encuentros teológicos con la juventud educada de la ciudad, encabezados por el patriarca futuro, Isidoro. Después de su regreso de una visita a Constantinopla, encontró con un lugar adecuado para la vida solitaria cerca de la región de Tesalónica llamada Bereia.

Pronto se reunió aquí una pequeña comunidad de monjes solitarios a quienes guió durante cinco años.

En 1331 el santo se retiró al Monte Athos y vivió en soledad cerca de la Lavra de San Atanasio. En 1333 fue nombrado Abad del monasterio Esfigmenu en la parte norte de la Montaña Sagrada. En 1336 el santo volvió a la soledad, donde se dedicó a escribir sus grandes obras teológicas, continuando con esto hasta el final de su vida.

En la década de 1330 diversos eventos tuvieron lugar en la vida de la Iglesia Oriental que pusieron a San Gregorio entre los apologistas universales más importantes de la ortodoxia, y le trajeron gran renombre como maestro de hesicasmo.

Hacia el año 1330 el erudito monje Barlaam había llegado a Constantinopla desde Calabria, en Italia. Él era autor de tratados sobre lógica y astronomía, un orador hábil y perspicaz, y recibió una cátedra universitaria en la ciudad capital y comenzó a exponer sus enseñanzas sobre las obras de San Dionisio el Areopagita, cuya teología “apofática” (“negativa”, en contraste con la “katafatica” o “positiva”) fue aclamada en igual medida tanto en el oriente como en las Iglesias occidentales. Al poco tiempo Barlaam viajó a Monte Athos, donde entró en contacto con la vida espiritual de los hesicastas. Diciendo que era imposible conocer la esencia de Dios, declaró la oración mental como un error herético. Viajando desde Monte Athos a Tesalónica, y de allí a Constantinopla, y luego de nuevo a Tesalónica, Barlaam entró en disputas con los monjes e intentó demostrar la naturaleza creada y material de la luz del Tabor (es decir, de la luz en la Transfiguración). Barlaam ridiculizó las enseñanzas de los monjes acerca de los métodos de oración y sobre la luz increada vista por los hesicastas.

San Gregorio, a petición de los monjes del Monte Athos, respondió con amonestaciones verbales al principio. Pero al ver la inutilidad de tales esfuerzos, puso sus argumentos teológicos por escrito. Así aparecieron las “Tríadas en Defensa de los Santos hesicastas” (1338). Hacia el año 1340 los ascetas del Monte Athos, con la ayuda del santo, compilaron una respuesta general a los ataques de Barlaam, el llamado “Tomo Agiorita”. En el Concilio de Constantinopla de 1341 en la iglesia de Santa Sofía, San Gregorio Palamás debatió con Barlaam, centrándose en la naturaleza de la luz del monte Tabor. El 27 de mayo de 1341, el Concilio aceptó la posición de San Gregorio Palamás, que Dios, inaccesible en su esencia, se revela a través de sus energías, que se dirigen hacia el mundo y son capaces de ser percibidas, como la luz del Tabor, pero que no son ni material ni creadas. Las enseñanzas de Barlaam fueron condenadas como herejía, y él mismo fue anatemizado huyendo a Calabria.

Pero la disputa entre Palamás y Barlaam estaba lejos de terminar. Para estos últimos aparecieron discípulos como el monje búlgaro Acindino, y también el patriarca Juan XIV Kalekos (1341-1347), el emperador Andrónico III Paleólogo (1328-1341) que también se inclinaba por su opinión. Acindino, cuyo nombre significa “el que inflige daño” causó realmente un gran daño por su enseñanza herética. Acindino escribió una serie de panfletos en el que declaraba a San Gregorio y a los monjes del Monte Athos culpables de causar trastornos en la iglesia. El santo, por su parte, escribió una refutación detallada de los errores de Acindino que se conservan hasta hoy. El patriarca apoyó a Acindino y llamó a San Gregorio la causa de todos los trastornos y perturbaciones en la Iglesia (1344) y lo encerró en prisión por cuatro años. En 1347, cuando Juan XIV reemplazó en el trono patriarcal a Isidoro (1347-1349), San Gregorio Palamás fue puesto en libertad y fue hecho arzobispo de Tesalónica.

En 1351 el Concilio de Blacherne confirmó solemnemente la ortodoxia de sus enseñanzas. Pero la gente de Tesalónica no aceptó inmediatamente a San Gregorio, y él se vio obligado a vivir en varios lugares. En uno de sus viajes a Constantinopla el barco bizantino cayó en manos de los turcos. Incluso en cautiverio, san Gregorio predicaba a los prisioneros cristianos e incluso a sus captores musulmanes. Algunos musulmanes no pudieron soportar esto, por lo que lo golpearon y lo habrían matado si no hubieran esperado obtener un cuantioso rescate por él. Un año más tarde, san Gregorio fue rescatado y regresó a Tesalónica.

San Gregorio hizo muchos milagros en los tres años antes de su muerte. En las vísperas de su reposo, San Juan Crisóstomo se le apareció en una visión. Con las palabras “¡A las alturas! ¡A las alturas!” San Gregorio Palamás se durmió en el Señor el 14 de noviembre de 1359. En 1368 fue canonizado en un Concilio de Constantinopla bajo el patriarca Filoteo (1354-1355, 1364-1376), quien compiló la vida y los oficios al santo.

Carta Pastoral del Metropolita Siluan por la Gran Cuaresma 2014

Queridos en nuestro Señor, hijos queridos de nuestra Santa Iglesia en Argentina:

Los saludo con esta palabra del Apóstol Pablo dirigida a Timoteo, uno de sus más cercanos hermanos y colaboradores: “Tú, pues, hijo mío, fortalécete en la gracia que hay en Cristo Jesús” (II Tim 2:1), en la que le hace recordar la gracia que tiene al haber recibido la fe cristiana, y lo exhorta a encontrar en ella la fuerza, el aliento, el consuelo, la valentía, la perseverancia, el fortalecimiento y la iluminación, mientras sufre “penalidades… como buen soldado de Cristo” (2:3), porque “ningún soldado en servicio activo se enreda en los negocios de la vida diaria, a fin de poder agradar al que lo reclutó como soldado” (2:4).

Con estas palabras paternales y llenas de fe y esperanza del Apóstol Pablo, nos ponemos atentos a esta voz que quiere estimular, en lo más hondo de nuestra vida y de nuestro corazón, esta gracia de confiar en el Señor y de vivir realmente nuestra fe, no según el parecer propio de cada uno de nosotros, sino de acuerdo a la voluntad de quien sabe amar, proveer, guiarnos, sufrir por nosotros, salvarnos: nuestro Señor Jesucristo.

El despertar de nuestra fe nos insta a vivirla realmente en sus dimensiones sanadoras y vivificadoras, tales como el servicio, el amor, el perdón, la compasión, la oración, la confesión y la digna preparación a la Santa Comunión. Todo ello, tiene sentido por quien nos ha abierto las puertas de todos los tesoros y dones; es que, ni en la tierra ni en el cielo, la humanidad tendrá un Dios, un Maestro, un Padre, un Hermano, un Señor, tal como lo conocemos en Jesucristo.

A la humanidad, distorsionada por el pecado, el mal, la muerte y Su desobediencia a Dios, el Señor le ha mostrado su generosidad y amor con la revelación de Su don máximo: el arrepentimiento; el volver a Él gratuitamente. Este es un don que siempre es entregado y nunca quitado (Heb 17:10), con una única condición: vivirlo. En esto se encuentra toda la belleza, el realismo, la simplicidad y la autenticidad de nuestra fe.

El inicio de la Gran Cuaresma coincide con el fin del receso estival y el retorno a la actividad diaria, ya sea laboral, profesional, escolar, universitaria o simplemente casera. Con la fuerza del espíritu renovada, y con la voluntad de volcar esta fuerza en vivir nuestra fe en todos estos ámbitos, pongamos juntos las manos en el arado espiritual, y sembremos en nuestra vida la siembra de la fe, y trabajemos para mantener nuestra consciencia tranquila, nuestro corazón apacible, y nuestra mente despierta a lo más esencial.

Con estas intenciones, iluminadas por la exhortación de San Pablo a Timoteo, pongamos lo mejor de nosotros mismos; unámonos en este esfuerzo; guardemos la unidad de nuestro espíritu en la fe; y brindemos nuestro sudor y labor para con nuestra parroquia e Iglesia, elevando gloria y gratitud de nuestros corazones de “niños” a nuestro Padre que está en los cielos.

¡Que el Señor bendiga sus intenciones, voluntades, trabajos, relaciones y vidas, y los guíe en el buen camino de la santificación de su propia existencia!

+ Metropolita Siluan
Arzobispo de Buenos Aires y toda Argentina

http://www.acoantioquena.com/boletin/domingo-de-san-gregorio-palamas-2

Kazantzakis nunca fue excomulgado



KAZANTZAKIS NUNCA FUE EXCOMULGADO



Dentro de nuestras numerosas actividades, nos encontramos con muchos que creen que Nikos Kazantzakis fue excomulgado por la Iglesia Ortodoxa. Entre ellos algunos de sus auténticos admiradores como la actriz Melina Merkouri (que fue también Ministra de Cultura), quien escribe en su libro Nací griega, que Kazantzakis “vivía en Antibes exiliado y excomulgado”.


También existió un rumor de que fue supuestamente excomulgado por la Iglesia Católica, un rumor totalmente infundado por la simple razón que Kazantzakis no fue miembro de esa Iglesia.


Con intención de dar por terminado ese tema, resumimos aquí los datos que restablecen la verdad.


1. Kazantzakis creía en su propio “Dios”. Basta leer sus libros, su correspondencia, la obra “Un inspirado Nikos Kazantzakis” de Cleopatra Prifti, escritora y miembro honorífico de nuestra Sociedad, así como muchos estudios publicados en Le Regard crétois para comprender que no fue ateo, como frecuentemente se le tiene.


2. Respetaba los ritos de la Iglesia Ortodoxa en la medida en que ellos son parte inseparable de la tradición popular griega. Por ejemplo, pidió a un sacerdote ortodoxo de Nicea que bendijera la inauguración de su nueva casa que había comprado en Antibes. Con todo, no demostró condenar la Iglesia Ortodoxa por sus errores como religión institucionalizada (v. sus novelas Vida y hechos de Alexis Zorba, Cristo de nuevo crucificado y Hermanos Enemigos)


3. La Iglesia Ortodoxa de Atenas intentó, en vano, excomulgarlo. El Patriarcado Ecuménico de Constantinopla se opuso porque, además de otras razones, Kazantzakis pertenecía a la Iglesia de Creta, que era independiente de la de Atenas.


4. Después de la muerte de Kazantzakis, el gobierno conservador griego de la época, que tenía a Konstantinos Karamanlis como primer ministro, decidió que su entierro se realizase con dinero público. El velorio tuvo lugar en San Minás, la catedral de Heráklion, con la presencia del Arzobispo de Creta Eugenio, de 17 sacerdotes, de una enorme multitud y del ministro de Educación y Cultura, Aquiles Gerokostópulos. Según la tradición de la Iglesia de Creta, el más joven de los sacerdotes, Stavros Karpathiotis, sacerdote militar, acompañó el cadáver hasta su última morada. Este sacerdote fue castigado al día siguiente por su participación en el entierro, no por la Iglesia, sino por las autoridades militares.


5. Kazantzakis fue sepultado en el Castillo Martinengo por decisión unánime del consejo Municipal de Heráklion. No es verdad el rumor de que no fue posible sepultarlo en un cementerio porque estuviera “excomulgado”.


6. En 1963, el Patriarca Ecuménico Atenágoras I visitó Creta. Preguntáronle públicamente por qué Kazantzakis no había sido excomulgado. La respuesta del Patriarca fue categórica: Kazantzakis es grande y sus libros embellecen la biblioteca del Patriarcado.


7. Finalmente, respondiendo a una solicitud de Eleni Katsulaki, residente de los EEUU, el archivista del Patriarcado Ecuménico escribió el 13 de mayo de 2003: “Respondiendo, hago saber que después de haber sido realizada una minuciosa investigación en los Códices del Archivo, no se encontró ninguna excomunión”, (esta carta fue publicada en griego y en francés, en la revista Le Regard crétois, n° 28 – diciembre de 2003).



Fuente: Sociedad Internacional de Amigos de Nikos Kazantzakis. Boletín SYNTHESIS N° 30. Diciembre 2012.

Texto original en portugués, traducción libre de Sócrates Tsokonas.-

La Paz por Giannis Ritsos

giannis ritsos, yannis ritsos


El sueño del niño es la paz.

El sueño de la madre es la paz.

Las palabras del amor bajo los árboles,

es la paz.


El padre que vuelve por la tarde con una amplia sonrisa en los ojos,

Con una bolsa en sus manos llena de fruta

Y las gotas de sudor en su frente,

Es como las gotas del cántaro que congela el agua en la ventana,

Es la paz.


Cuando las cicatrices cierran las heridas en la frente del mundo,

Y dentro de las fosas que cavaron los obuses plantamos árboles,

Y en los corazones en que cavó el incendio lía sus primeros capullos la esperanza

Y los muertos pueden echarse a un lado y dormir sin dolor

Sabiendo que su sangre no se fue con el mal,

Es la paz.


Paz es el aroma de la comida por la tarde,

Cuando la parada de un coche en la calle no es miedo,

Cuando la llamada a la puerta significa amigo,

Y la abertura de la ventana en todo momento significa cielo

Celebrando festejos nuestros ojos con las lejanas campanas de sus colores,

Es la paz.


Paz es un vaso de leche caliente y un libro ante

El niño que despierta.

Cuando las espigas se inclinan

La una sobre la otra conversando: la luz,

La luz, la luz,

Y rebosa de luz la corola del horizonte,

Es la paz.


Cuando las cárceles se restauran para ser bibliotecas,

Cuando una canción se eleva de umbral en umbral por la noche,

Cuando la luna primaveral sale de la nube

Igual que sale de la barbería del barrio recién afeitado

El trabajador la tarde de un sábado,

Es la paz.


Cuando el día ha pasado

No es un día que ya se ha perdido

Sino que es la raíz que alza las hojas de la alegría por la tarde,

Y es un día ganado y un sueño justo.

Cuando sientes de nuevo que el sol ata apresuradamente sus cordones,

Que da caza a la tristeza desde los rincones del tiempo,

Es la paz.


Paz son los montones de rayos sobre los campos del verano,

Es la cartilla de la bondad en las rodillas de la aurora.

Cuando dices: hermano mío, cuando decimos: mañana construiremos,

Cuando construimos y cantamos

Es la paz.


Cuando la muerte toma un poco de lugar en el corazón

Y las chimeneas muestran con dedos firmes la felicidad,

Cuando el gran clavel del crepúsculo

Lo pueden oler de igual forma el poeta y el proletario,

Es la paz.


La paz son las manos estrechadas de los hombres,

Es el pan caliente en la mesa del mundo,

Es la sonrisa de la madre.

Solamente esto.

Ninguna otra cosa es la paz.


Y los arados que trazan ranuras profundas en la tierra toda

Únicamente escriben un nombre:

Paz. Nada más. Paz.


Sobre los raíles de mis versos

El tren que avanza hacia el futuro,

Trigo cargado y rosas,

Es la paz.


Hermanos,

Dentro de la paz respira de par en par

Todo el mundo con todos sus sueños.

Daos las manos, hermanos,

Esto es la paz.



Fuente: http://aitaka.blogia.com

Cursos de Griego en Fundación Helénica






Estimados alumnos: les comunicamos que ya está abierta la inscripción para los exámenes de idioma griego organizados por el Ministerio de Educación de Grecia. Los mismos se llevarán a cabo los días 20,21 y 22 de mayo según los niveles.

Las inscripciones se realizarán hasta el 21 de marzo. Para su información pueden contactarse con el prof. Sabbas Rousalis al teléfono 4806-5440 (Oficina del Coordinador de Educación de la Embajada de Grecia en Buenos Aires) ó a los siguientes e-mails: latinamerica@fibertel.com.ar - srousalis@speedy.com.ar.

Los interesados en las clases de apoyo para la preparación de los exámenes podrán consultar en Secretaría a partir del 11 de marzo.



Un gran saludo para todos.

P.D. Les comunicamos que comienza el ciclo lectivo 2014. Las clases inician el martes 17 de marzo.
Las inscripciones estarán abiertas a partir del jueves 6 de marzo en nuestra sede (Julián Álvarez 1030) de 18:00 a 21:00hs. Tel: 4777-8176.
¡¡¡Los esperamos!!!


NIVEL – HORARIO
A1 (INICIAL) MIÉRCOLES 18:30-21:00 hs.
A1.2 MARTES 18:30-20:00 hs.
Α1.2 MIÉRCOLES 18:30-21:00 hs.
Α2.1 MARTES 18:30-21:00 hs.
A2.1 CUI MIÉRCOLES18:30-21.30 hs.
Β1.1 JUEVES 19-21:30 hs.

Β1.1 VIERNES 18:30-21:00 hs.
B2.1 JUEVES 18:30-21:00 hs.
B2.2 MARTES 18:30-21:00 hs.
C1.1 JUEVES 19-20:30 hs.
C1.2 VIERNES 17:30-20:00 hs.
DANZAS MIÉRCOLES 19:00-20:30 hs.


  
Fundación Helénica en Argentina