Grandes personajes de la antigua Grecia

 


PERSONAJES FAMOSOS DE LA ANTIGUA GRECIA

Alcibíades (h. 450-404 a.C.) Político ateniense. Fue alumno de Sócrates y pupilo de Pendes, que era un pariente cercano. En el año 420 a.C., fue elegido estratega. Durante a Guerra del Peloponeso convenció a los atenienses para que enviaran tropas a Sicilia y fue nombrado uno de los jefes de la expedición. Pero le ordenaron que volviera para enfrentarse a la acusación de haber desfigurado las estatuas de Atenas con un grupo de amigos aristocráticos. En vez de volver, huyó a Esparta donde aconsejó a los espartanos cómo luchar en la guerra contra Atenas. En el año 407 a.C., lo llamaron de nuevo a Atenas y fue reelegido. Pero le consideraron responsable de la derrota ateniense en la batalla de Notium y se retiró. Murió asesinado en Persia.

Alejandro Magno (356-323 a.C.) Rey de Macedonia y jefe militar. Alumno de Aristóteles, aprendió tácticas militares siendo soldado en el ejército de su padre, Filipo de Macedonia. En el año 336 a.C., Filipo fue asesinado y Alejandro se convirtió en rey a la edad de 20 años. Fue un genio militar y, tras tomar el control de Grecia y otras zonas del norte, invadió Asia. Finalmente, conquistó el mayor imperio de la antigüedad. Alejandro se casó con una princesa persa llamada Roxana. Murió a causa de las fiebres en Babilonia con 33 años.

Anaxágoras (h. 500-428 a.C.) Filósofo. Escribió De la naturaleza, un libro que influyó en numerosos filósofos posteriores. Anaxágoras dedujo que el Sol era una masa de materia candente y que la Luna reflejaba su luz. Fue también el primero que dio una explicación sobre los eclipses solares.

Antígono (h. 320-239 a.C.) Rey de Macedonia. Reinó desde 279 hasta 239 a.C. Como rey de Macedonia, también gobernó Grecia y fue uno de los jefes más poderosos del mundo helenístico. Sus sucesores reinaron asta 146 a.C., cuando Macedonia y Grecia fueron finalmente conquistadas por los romanos.

Arístides (h. 520-467 a.C.) Político y general ateniense. Procedía de una familia aristocrática. Arístides fue un jefe destacado en la época de las Guerras Médicas y fue estratega en la batalla de Maratón. Le condenaron al ostracismo en el año 482 a.C. pero le volvieron a llamar un año después y participó en las batallas de Salamina y Platea. Arístides ayudó también a fundar la Liga de Delos.

Aristófanes (s. v-h. 385 a.C.) Escritor de comedias ateniense. Creó unas 40 comedias de las cuales se conservan once. Algunas de ellas se burlan de los acontecimientos políticos de la época. Muchas de sus obras ganaron premios en el festival de teatro de Atenas. Sus obras más famosas son Las avispas, Las aves, Las ranas y Las nubes.

Aristóteles (384-322 a.C.) Filósofo ateniense. Estudió con Platón en Atenas y luego visitó el Mediterráneo oriental. Tras ejercer tres años de tutor de Alejandro Magno, volvió a Atenas en el año 335 a.C. Fundó una escuela, el Liceo, pero tras la muerte de Alejandro se le acusó de impiedad y huyó a Eubea. Sus escritos tratan de muchos temas, como poesía, vida política y varias teorías filosóficas. Entre sus obras más famosas se incluyen Poética, Política y Metafísica.

Arquímedes (h. 287-212 a.C.) Matemático, astrónomo e inventor. Estudió en el Museo de Alejandría y vivió en Siracusa. Inventó un tipo de polea y un dispositivo para elevar el agua. También descubrió una ley importante de física: un objeto desplaza su propio volumen de agua.

Aspasia (nacida h. 465 a.C.) Esposa de Pendes. Procedía de Mileto y nunca fue realmente aceptada por muchos atenienses. Los enemigos de Pendes y los escritores de comedia solían burlarse de Aspasia. Pero era muy bella y culta, y Sócrates y sus amigos tenían un gran concepto de ella. En el año 431 a.C., fue procesada y absuelta.

Cimón (finales del s. vi-h. 450 a.C.) Soldado y estadista ateniense. Era hijo de Milcíades y enemigo acérrimo de los persas. Tras la victoria griega sobre los persas en las batallas de Salamina y Platea, Cimón dirigió expediciones para liberar las islas griegas del dominio persa. En el año 462 a.C., convenció a Atenas para que apoyara a Esparta. Cuando los espartanos rechazaron la ayuda ateniense, el prestigio de Cimón se vio afectado y se le condenó al ostracismo en el año 461 a.C. Posteriormente, fue llamado de nuevo y negoció una paz de 5 años con Esparta. Dirigió una expedición a Chipre, donde murió.


Clístenes (vivió en el s. VI a.C.) Político ateniense. Era miembro del partido aristocrático y llegó al poder en Atenas tras el derrocamiento del tirano Hipias. En el año 580 a.C., introdujo reformas que desembocaron en un sistema político conocido como democracia. Introdujo igualmente el sistema del ostracismo en la ciudad.

Dracón (vivió en el s. VII a.C.) Político ateniense. En el año 621 a.C., fue designado para mejorar el sistema jurídico ateniense. Fomentó los juicios públicos para que el pueblo pudiera ver que se había hecho justicia. Endureció en gran medida las leyes atenienses existentes e introdujo la pena de muerte para muchos delitos menores. Los atenienses no estaban contentos con estas leyes tan severas y, con el tiempo, Solón reformó el sistema de nuevo.

Esquilo (h. 52 5-455 a.C.) Escritor de tragedias. Creó unas 90 obras, pero sólo se han conservado siete. La mayoría de sus tragedias eran historias de dioses y héroes. Su obra más famosa fue la Orestiada, una serie de tres dramas acerca del rey Agamenón y su familia. Se le considera el fundador de la tragedia griega. Fue el primer escritor que utilizó a más de un actor e introdujo el diálogo y la acción en el escenario.

Euclides (vivió h. 300 a.C.) Matemático. Trabajó en Alejandría y escribió varios libros de matemáticas y geometría. Su obra más conocida fue Elementos, parte de la cual resume las enseñanzas de los matemáticos que trabajaron antes que él. Varias de sus teorías y descubrimientos siguen en uso hoy en día.

Eurípides (h. 485-406 a.C.) Escritor de tragedias ateniense. Creó más de 90 obras. Conocemos los títulos de 80, pero de ellos, sólo 19 se han conservado hasta nuestros días. Entre sus obras más conocidas están Medea, Las troyanas y Orestes. Ganó un total de cinco premios en el festival de teatro de Atenas. Posteriormente, se trasladó a la corte del rey Arquelao de Macedonia, donde murió.

Fidias (h. 500-h. 425 a.C.) Escultor ateniense. Utilizó sobre todo el bronce pero fue más conocido por sus estatuas de culto de marfil y oro (criselefantinas). Realizó el friso del Partenón y la estatua de Atenea que se encontraba allí, así como la estatua de Zeus de Olimpia. Fue acusado de apropiarse del oro que se le dio para las decoraciones del Partenón pero huyó y fue a trabajar a Olimpia. Posteriormente, se le acusó de nuevo de fraude y murió en prisión.

Filipo de Macedonia (h. 382-336 a.C.) Rey de Macedonia y jefe militar. Comenzó a reinar en Macedonia el año 359 a.C. Reorganizó el ejército y demostró tener grandes capacidades como comandante militar y diplomático. Filipo unificó el país, amplió las fronteras y convirtió a Macedonia en la mayor potencia militar de su tiempo. Se casó con una princesa llamada Olimpia y tuvieron un hijo, Alejandro. Fue asesinado en el año 336 a.C., posiblemente envenenado. Algunos historiadores creen que su esposa y su hijo pudieron estar implicados en la conspiración de asesinato.

Heródoto (h. 484-420 a.C.) Historiador. Heródoto nació en Halicarnaso (Jonia). Visitó Egipto, el Mar Negro, Babilonia y Cirene, y vivió en Samos. Luego, se trasladó a Atenas y por último se estableció en Tunos, en el sur de Italia. Heródoto es conocido como el padre de la Historia. Escribió una historia del pueblo griego basada en las Guerras Médicas. También incluyó información sobre muchos otros temas. Heródoto fue uno de los primeros escritores que entrevistó a testigos, comparó hechos históricos y los consideró como una serie de acontecimientos relacionados entre sí. Pero sus relatos no son siempre fiables.

Hesíodo (vivió en el s. VIII a.C.) Poeta beocio. Poseía una plantación en Ascra (Beocia). Afirmaba que un día las Musas habían ido a visitarle en el monte Helicón y le habían concedido el don de la poesía. Su libro más conocido es Los trabajos y los días, que incluye detalles prácticos sobre agricultura, un calendario con los días favorables y desfavorables, y una explicación de las ceremonias religiosas. Se piensa también que escribió La teogonía, un relato de los dioses y diosas griegos, y de sus relaciones.

Hipócrates (h. 46O-h. 377 a.C.) Médico y escritor de temas médicos. Sus enseñanzas se convirtieron en la base de las ideas médicas de toda la antigüedad. A diferencia de muchos médicos griegos más antiguos, basó su obra en observaciones directas de sus pacientes, en lugar de en rituales religiosos. Sus obras trataban de muchos aspectos de la medicina, incluido el modo en que debe comportarse un médico y el efecto del entorno en dolencias y enfermedades. Hipócrates vivió en la isla de Cos, donde fundó una importante escuela médica.

Homero (vivió en el s. IX a.C.) Poeta. Se sabe muy poco sobre Homero. Parece que fue un bardo que recitaba su poesía. Durante muchos años, los poemas que al parecer fueron compuestos por Homero se transmitieron de boca en boca. Finalmente, siglos después, otros poetas e historiadores escribieron fragmentos de estos poemas. Según la tradición, Homero procedía de la isla de Cos y es posible que fuera ciego. Los poemas que, se dice, compuso Homero, la Ilíada y la Odisea, constituyen relatos detallados de acontecimientos de la Guerra de Troya y posteriores a ella.

Jenofonte (h. 430-354 a.C.) Historiador ateniense. Fue alumno de Sócrates. Luchó como soldado mercenario tanto para Persia como para Esparta y, en consecuencia, fue desterrado de Atenas. Durante su exilio en Esparta escribió numerosos libros, entre ellos La anábasis, sobre el tiempo que pasó con los persas, y Las helénicas, una historia de los acontecimientos de su tiempo. Escribió igualmente sobre temas de agricultura, caballos y equitación, temas financieros y sobre Sócrates.

Milcíades (h. 550-489 a.C.) Soldado y político ateniense, padre de Cimón. El tirano Hipias le envió al Ouersoneso para asegurarse de que los atenienses mantenían el control de la ruta hacia el Mar Negro. Después luchó para los persas, pero se unió a la revuelta de Jonia en el año 500 a.C. Cuando ésta fue derrotada, huyó a Atenas. Dirigió las fuerzas atenienses en la batalla de Maratón, que ganaron los griegos, gracias en gran parte a las excelentes capacidades militares de Milcíades. Posteriormente, dirigió a los atenienses en una expedición infructuosa a Paros. Regresó a Atenas donde fue juzgado y tuvo que pagar una considerable cantidad de dinero.

Mirón (vivió en el s. V a.C.) Escultor. Trabajó en Atenas entre los años 460 y 440 a.C. Entre sus estatuas más famosas destacan el Atleta y el Discóbolo.


Pendes (principios del s. v-429 a.C.) Estadista y general ateniense. Se convirtió en el político más poderoso de su tiempo. Fue elegido estratega todos los años entre 443 y 429 a.C. y era un orador tan destacado que a menudo era capaz de inclinar la opinión pública a su favor. Perfeccionó el sistema democrático ateniense, organizó la reconstrucción de la Acrópolis y la construcción de las Murallas Largas. En el año 430 a.C., fue acusado de robar fondos públicos y tuvo que pagar una elevada cantidad de dinero. Aun así fue elegido estratega al año siguiente, pero murió durante la peste que asoló a Atenas.

Píndaro (h. 518-438 a.C.) Poeta ateniense. Nació en Beocia y llegó a Atenas a una edad temprana. Fue amigo de Esquilo y rápidamente se convirtió en un poeta famoso. Los antiguos eruditos dividieron sus numerosos poemas en 17 libros según temas y estilos. Se han conservado algunos poemas de homenaje a ganadores en los juegos, otros dirigidos a tiranos y unos pocos fragmentos. Muchos escritores posteriores le describieron como el mayor poeta griego.

Pisístrato (h. 590-527 a.C.) Político ateniense. En el año 546 a.C., después de dos intentos anteriores de hacerse con el poder, se declaró tirano de Atenas. Bajo su gobierno, Atenas prosperó. Reorganizó las finanzas públicas, y gastó dinero público en caminos y un buen suministro de agua. Asimismo, reconstruyó y mejoró Atenas considerablemente y fomentó el arte y la literatura. El comercio ateniense con el resto de Grecia mejoró porque Pisístrato fue un excelente diplomático y deseaba mantener buenas relaciones con otras zonas. Murió estando aún en el poder.

Pitágoras (h. 580-finales del s. VI. a.C.) Filósofo y matemático. Es posible que pasara algún tiempo en Egipto y Oriente. Posteriormente, fundó una escuela en Crotona, en el sur de Italia. No se ha conservado nada de sus escritos pero conocemos sus enseñanzas a través de descripciones contemporáneas. Creía que cuando una persona moría, su alma vivía en otros seres. Desarrolló asimismo muchas teorías geométricas y matemáticas.

Platón (h. 429-341 a.C.) Filósofo ateniense. Fue miembro de una familia aristocrática ateniense y alumno de Sócrates. Tras la muerte de éste, Platón huyó a Mégara y vivió luego en Siracusa. Posteriormente, volvió a Atenas donde escribió La apología de Sócrates, una respuesta a los enemigos de este filósofo. En sus obras La república y Las leyes definió sus ideas para gobernar un estado ideal. Fundó una escuela en las afueras de Atenas, en un bosque conocido como la Academia, que dio nombre a la escuela. Esta fue famosa en toda la antigüedad y continuó durante siglos después de la muerte de Platón. El emperador romano Justiniano la cerró en el año 529 d.C., ya que pensó que era políticamente peligrosa. Las ideas de Platón han seguido influyendo hasta ahora.

Praxiteles (nacido h. 390 a.C.) Escultor ateniense. Se sabe poco sobre su vida, excepto que trabajó en Atenas. Su escultura de la diosa Afrodita es la primera estatua conocida de un desnudo femenino. Praxiteles hizo también bellas esculturas de los dioses Hermes, Eros y Apolo.

Safo (nacida h. 612 a.C.) Poetisa. Safo nació en la isla de Lesbos, pero probablemente salió de allí para ir a Sicilia. Durante un tiempo dirigió una escuela para chicas. Se cree que escribió nueve libros de poesía pero sólo se han conservado algunos fragmentos de sus poemas. Safo está considerada como uno de los grandes poetas griegos. Murió a mediados del s. VI a.C.

Seleuco (murió en 280 a.C.) General macedonio, posteriormente rey en Oriente Próximo. En el año 304 a.C. conquistó una amplia área del imperio de Alejandro Magno y se convirtió en uno de los tres gobernantes principales del mundo helenístico. Pero el imperio era demasiado grande para mantenerlo unido y fue conquistado finalmente por los romanos en el año 64 a.C.

Sócrates (h. 469-399 a.C.) Filósofo ateniense. Nunca escribió sus ideas pero debatía asuntos de filosofía con sus discípulos. Sócrates y sus alumnos señalaban los puntos débiles del gobierno y de las creencias comunes. Esto los hizo impopulares entre los políticos. Finalmente, sus enemigos le acusaron de no respetar la religión y de corromper a los jóvenes. Se le sentenció a morir envenenado. Conocemos las ideas de Sócrates porque fueron escritas por sus alumnos, entre ellos Platón.

Sófocles (h. 496-405 a.C.) Escritor de tragedias ateniense. De sus 123 obras sólo se conservan siete. Las más conocidas son Antígona, Edipo Rey y Electra. Sófocles fue de los primeros en escribir obras con más de dos personajes y fue uno de los primeros en usar un escenario. Antes de él, los textos dramáticos se centraban en mitos y asuntos de los dioses. Aunque sus obras seguían tratando de mitos, lo hacía desde un punto de vista humano.

Solón (h. 640-558 a.C.) Político ateniense. Se convirtió en arconte hacia el año 594 a.C. y aprobó rápidamente muchas leyes nuevas. Entre ellas, el regreso de los deudores del exilio y la cancelación de muchas deudas. Estableció un nuevo tribunal al que la gente podía apelar si consideraba que no había sido juzgada correctamente y reformó el modo en el que el gobierno tomaba las decisiones. Solón animó a los artesanos de otros lugares de Grecia a venir a Atenas y les garantizó la ciudadanía. Al hacer que los atenienses utilizaran la misma moneda que otros estados griegos, favoreció la industria y el comercio.

Temístocles (h. 524-459 a.C.) Estadista ateniense. Fue estratega en la batalla de Maratón y convenció a los atenienses para que fundaran una armada. En los años 480-479 a.C., organizó la resistencia contra los persas. Su estrategia ayudó a los atenienses a ganar la batalla de Salamina. Posteriormente, organizó la reconstrucción de los muros de Atenas en 479-478 a.C. En torno a 471 a.C., fue condenado a ostracismo y huyó a Argos. Le acusaron de traición. Luego huyó a Asia Menor, donde los persas, agradecidos por su participación en la negociación de la paz con Atenas, le hicieron gobernador de tres ciudades.

Tolomeo (367-283 a.C.) General macedonio, posteriormente rey de Egipto. Se hizo con el poder como rey de Egipto tras la muerte de Alejandro Magno en el año 323 a.C. El y sus sucesores reinaron sin problemas hasta que Egipto fue finalmente conquistado por los romanos en el año 30 a.C.

Tucídides (h. 460-396 a.C.) Historiador ateniense. En el año 424 a.C. fue elegido estratega pero se le responsabilizó de la derrota militar y le condenaron a ostracismo. No volvió a Atenas en 20 años. Tucídides escribió un relato de la Guerra del Peloponeso que se considera uno de los primeros libros de historia. Describió la guerra en sì y proporcionó numerosos detalles valiosos sobre la vida en Atenas y en otros lugares.

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La Masacre de Constantinopla

EL LEVANTAMIENTO Y MASACRE DE CONSTANTINOPLA - Septiembre 1955
Por Juan. M. Zonnaras


 





Un 6 de Septiembre de 1955, el gobierno turco liderado por el político kemalista Adnan Menderes, inició la última fase de limpieza étnica de la comunidad cristiana griega en Asia Menor. Es oportuno explicar que Menderes adquirió su apellido por sus acciones como soldado irregular kemalista en 1922; una de los actos de los que se jactaba años después, fue la ejecución masiva de jóvenes boy scouts griegos a orillas del río Meander.

Este levantamiento fue fruto de las disputas iniciadas en Chipre entre Greco-chipriotas (el 80% de la población que deseaban la autodeterminación y anexión de la isla a Grecia) y Turco-chipriotas (el 18% de la población de la isla), lo que causó un despertar nacionalista en Turquía contra la comunidad helena. A fines de Agosto, se convocó una reunión en Londres entre las partes interesadas (Grecia, Turquía y Gran Bretaña) para determinar el Status definitivo que tendría la isla. Turquía comenzó a promover diversas manifestaciones en las principales ciudades para mostrar al mundo la sensibilidad de este tema en su país. El problema de Chipre se había convertido en el asunto nacional más importante de Turquía.

En la mañana de ese 6 de Septiembre, el diario Estambul Express, publicó la noticia de que había explotado una bomba en el lugar de nacimiento de Ataturk, en Tesalónica. Ese mismo día comenzaron las protestas estudiantiles, a las que luego se le sumarían el resto de los grupos que ocasionaron la devastación de la noche del 6 y el 7 de Septiembre.

Los adherentes de Menderes organizaron ese mismo mes de 1955 una enorme fuerza de miles de personas, que reunía a miembros de sindicatos, de otras organizaciones civiles y militares y de la guardia civil. Guiados por militares, policías y otros líderes con legítima autoridad civil, la fuerza turca se dividió y atacó a toda la comunidad griega residente en la ciudad de Constantinopla.

De acuerdo con el Despacho Nª 132 del Servicio Exterior del Departamento de Estado de EE.UU., que data del 27 de Septiembre de 1955 (apenas 22 días después del levantamiento), firmado por la Cónsul General Betty Carp, los turcos "… destruyeron, saquearon (y/o) arrasaron con fuego…" "… más de 61 iglesias fueron completamente o parcialmente dañadas (el número actual resultó ser mayor); tres monasterios; los cementerios fueron profanados, como marca este despacho,…" "… la multitud desenfrenada golpeó con particular frenesí a dos Centros Comunitarios Ortodoxos Griegos, al cementerio central en Sisli y al cementerio del Patriarcado en Balikli. Estos últimos recibieron particularmente una destrucción extensiva. Cruces y estatuas fueron derribadas, los sepulcros y las bóvedas fueron abiertos y los restos de los cadáveres fueron sacados y dispersados. En Balikli, los sarcófagos de los Patriarcas Griegos Ortodoxos fueron profanados."

El Despacho del Dpto. de Estado también enumera a un sacerdote, Chrysanthos (Mantas), quien fuera quemado vivo en Balikli, y a siete miembros líderes de la Iglesia Ortodoxa Griega quienes fueron muy maltratados. Adjunta también la lista de 35 escuelas que sufrieron "daño extensivo"; varias cocinas y comedores comunitarios que funcionaban en conjunto con algunas de las escuelas, fueron "demolidas". Por otro lado, informa que tres diarios principales, Apogevmatini, Tachydromos y Embros "…sufrieron grandes pérdidas. Los dos primeros tenían tanto las oficinas como la planta de impresión completamente destruida. En el caso del tercero, solo sus oficinas fueron destruidas ya que no poseía sala de impresión propia."

El despacho agrega la siguiente información: "Un relevamiento del daño infligido a los Establecimientos públicos de la Comunidad Griega de Estambul durante la noche de alboroto y desenfreno del 6-7 de Septiembre, muestra que la destrucción causada fue radicalmente extendida por toda la ciudad. De hecho, solo un pequeño porcentaje de la propiedad de la Comunidad se salvó aparentemente de la agresión. A pesar de que no existen todavía cálculos que estimen el daño causado, en el curso de la noche de referencia se mostró una clara imagen del alcance de la destrucción. En la mayoría de los casos el asalto a estos Establecimientos incluyó una completa destrucción de las instalaciones, mobiliario, equipamiento, profanación de lugares sagrados y reliquias, saqueo y pillaje. En algunas instancias, daño severo se infligió a las mismas edificaciones por el fuego."

El texto del Despacho fue publicado por "El Observador de Helsinki" en el reporte intitulado: "La Negación de los Derechos Humanos & Identidad Étnica: Los Griegos de Turquía" (Nueva York; Marzo de 1992). Este reporte también documenta la muerte por linchamiento de por lo menos quince individuos, que incluye al Padre Chrysanthos (antes mencionado), y a dos Obispos, Gerásimos de Pánfilos y Gennadios Arabtzoglu. De hecho, el número de muertos fue tres o cuatro veces mayor.

La Iglesia de Inglaterra elaboró un reporte después de los eventos en el cual estimaba que cuatro mil negocios de propietarios griegos fueron destruidos y desvalijados. El número de residencias privadas atacadas no fue compilado confiablemente. El daño monetario en términos de dólares fue estimado en $150 millones (datos de 1955; esa cifra es considerablemente mayor a la fecha).

La policía turca, que en un principio apoyaba estos actos de violencia, tuvo que recurrir al uso de la fuerza, una vez que se dieron cuenta que no podían detenerlo. Se impuso la ley marcial en Estambul. El gobierno, a su vez, declaró que fueron los comunistas los responsables de los actos de barbarie, y muchos fueron encarcelados. Posteriormente, se descubrió que los eventos fueron planeados por la Agencia Nacional de Inteligencia (MIT), y la bomba (puesta en la casa de Ataturk), fue colocada por Oktay Engin, un agente de la MIT, quien en 1992 fue Gobernador de Nevsehir, una provincia de Turquía. (Ozgur Gundem; Septiembre de 1992)

Este fue el acto final en la extirpación del Helenismo de Asia Menor, uno de los términos usados para describir el Genocidio de los Griegos Cristianos. La mayoría de los griegos que sobrevivieron a éste infame accionar, huyeron de Constantinopla para nunca más regresar. Actualmente residen solo dos mil quinientos griegos en la Antigua Capital Cristiana (del medio millón que poseía en 1920). En los últimos ocho años, hubo cuatro atentados de bomba en nuestro Patriarcado Ecuménico, reivindicado por grupos extremistas y fundamentalistas turcos; estos atentados no fueron motivo de atención de la prensa internacional. Es, a mi entender, nuestra labor mantener viva en la memoria colectiva semejantes atrocidades sufridas por nuestros compatriotas, para que nunca jamás se vuelvan a repetir en ningún lugar de este bendito planeta.

Este es un resumen del número aproximado de propiedades de dueños griegos destruidas durante la noche del 6 y el 7 de Septiembre de 1955 en Constantinopla:

Casas Destruidas 2,600
Negocios Destruidos 4,340
Hoteles Destruidos 110
Farmacias Destruidas 27
Iglesias Totalmente Quemadas 38
Iglesias Destruidas 35
Diarios Destruidos 3
Organizaciones Atléticas Dest. 5
La cantidad de muertos no pudo establecerse, aunque se calcula en cientos. Hubo además no menos de 200 violaciones.

Juan M. Zonnaras

Fuentes:
- Artículos facilitados por A. Caratzas
- Historia de Grecia Moderna, de Apóstolos Vacalópulos (Chile, 1995)
- www.hellas.org

10mo VIAJE A GRECIA NOSTOS 2017



Estimados,

Enviamos en adjunto la información detallada sobre el 10mo Viaje Cultural Nostos a Grecia, organizado por nuestra Asociación y programado para junio 2017.
Les agradecemos lo consideren y difundan entre sus contactos y amigos que puedan interesarse. 
Cordialmente
Cristina 


EL IMPERIO BIZANTINO


IES SIERRA DE GUADARRAMA DEPARTAMENTO DE CIENCIAS SOCIALES (2º ESO) 

TEMA 4: EL IMPERIO BIZANTINO

Cuando en el año 395 Arcadio se hizo cargo del Imperio Romano de Oriente supo mantener su autoridad y defender sus fronteras del ataque de los bárbaros, mientras que en Occidente, más pobre y debilitado, los pueblos germánicos entraron con facilidad. El imperio de Oriente, rebautizado como Imperio Bizantino sobrevivirá hasta el 1453, cuando los turcos toman la ciudad de Constantinopla. A pesar de su longevidad, o quizá debido a ella, su desarrollo no fue uniforme y se alternaron momentos de esplendor con otros de crisis políticas y religiosas.

El Imperio Bizantino, superviviente y heredero del antiguo Imperio Romano, se convertirá en el cruce de caminos entre Oriente y Occidente, entre Asia y Europa, y su capital, Constantinopla en el punto de conexión del mar Mediterráneo y el mar Negro. Este cruce de caminos entre dos mundos, permite que la civilización bizantina sintetice elementos cristianos, orientales, griegos y romanos. Como herederos del Imperio romano, mantuvieron ciertos aspectos sociales y administrativos y, como herederos de la cultura griega, el griego se convierte en la lengua oficial y la cultura griega en la base de su civilización. El cristianismo se convirtió en un elemento fundamental de la sociedad bizantina, aunque sus discrepancias con la Iglesia de Roma provocaran su desvinculación del Papado. En cuanto a los elementos orientales, la cercanía a Asia, le permite la introducción de elementos culturales y científicos procedentes de los persas y los árabes.

Territorialmente ocupó los Balcanes, Grecia, Egipto y Asia Menor, aunque estos territorios aumentaron en la llamada Edad de Oro, con Justiniano (527-565 d. C.) como cabeza del Imperio. Una de las razones que explican la larga duración del Imperio Bizantino es su sólida organización política y el hecho de que la autoridad del emperador procedía de Dios y, por consiguiente, en teoría no podía ser discutida. Por este motivo, la ceremonia de coronación se realizaba en la iglesia de Santa Sofía y, posteriormente todos los súbditos le prestaban juramento de fidelidad. Los símbolos de su autoridad eran la clámide (capa corta y ligera que usaban los griegos) y la corona, y el color que se le reservaba era el púrpura. A partir del s X, los zapatos rojos fueron considerados el signo más importante del poder.

El emperador bizantino, tiene un poder absoluto, es la cabeza del Imperio y su único administrador, ya que era el jefe del ejército, de la administración y además, jefe religioso. Aunque en su origen es un emperador romano, poco a poco fue tomando elementos que le llevan a aparecer como un poder oriental. La monarquía bizantina tenía un carácter cesaropapista —uno de los títulos del emperador era Isapóstolos ('Igual a los Apóstoles'), y ciertas prerrogativas de su cargo remiten al Rex sacerdos ('Rey sacerdote') de la monarquía israelita-. El emperador es un soberano de derecho divino, y ese carácter sagrado hace que se le represente siempre rodeado de una aureola, como los santos, a los que se les realizaba culto, de manera que cuando aparece sus súbditos le perfuman con incienso y se arrodillan ante él. El emperador Heraclio (610-641) abandona el título de emperador romano, para conservar únicamente el de Basileus griego. Al mismo tiempo, como monarca cristiano, recibe la corona del patriarca de Constantinopla. El emperador y el Patriarca tenían una relación de mutua dependencia, ya que si bien el emperador designaba al Patriarca, era éste el que sancionaba su acceso al poder mediante la ceremonia de coronación.

Para ejercer su poder se apoya en dos grandes pilares: el palacio imperial y el ejército. Una extensa red de funcionarios especializados y con una gran formación intelectual, se encargaban de cobrar los impuestos y hacer cumplir sus órdenes en todo el territorio, dividido en provincias dirigidas por un estratega. Además, Bizancio contaba con un importante cuerpo diplomático que se encargaba de las relaciones con otros pueblos y de mantener informado al emperador. Y, por supuesto, disponía de un poderoso ejército al que pagaba regalando tierras fronterizas, themas, a los soldados. De esta manera los soldados defendían algo que era suyo, frenando de esta manera el avance de los pueblos invasores. “[…] Si bien los bizantinos preferían la diplomacia a la guerra, podían, cuando era preciso, hacer la guerra muy científicamente… Mientras que sus enemigos se lanzaban a la batalla sin ningún orden, los bizantinos movían su infantería y su caballería por medio de maniobras complejas y ordenadas. Al ejército le seguía multitud de auxiliares: sirvientes, exploradores, cuerpo de “ambulancias” que recogía a los heridos y el botín, etc. Había incluso un servicio de información, la “oficina de los bárbaros”, que contenía informes sobre los sarracenos, los turcos y los búlgaros que rodeaban el Imperio[…]”

Cada emperador tenía la potestad de elegir a su sucesor, al que asociaba a las tareas de gobierno confiriéndole el título de césar (nuestro actual príncipe). En algún momento de la historia de Bizancio llegó a haber hasta 5 césares simultáneos. El sucesor no era necesariamente hijo del emperador, en muchos casos la sucesión fue de tío a sobrino, en otros llegaron al poder al ser proclamados emperadores por el ejército, o gracias a las intrigas cortesanas, a veces aderezadas con numerosos crímenes.

El ejército bizantino fue durante siglos el más fuerte de Europa. La superioridad naval de Bizancio le proporcionó el dominio del Mediterráneo oriental hasta el siglo XI, cuando empezó a ser sustituida por el incipiente poder de algunas ciudades-estado italianas, en especial Venecia. En un primer momento existían dos tipos de tropas: los limitanei (guarniciones de frontera) y los comitatenses. A partir del siglo VII el Imperio fue organizado en themata, divisiones tanto administrativas como militares dirigidas por un strategos, cuya existencia mejoró sustancialmente la capacidad defensiva de Bizancio frente a sus numerosos enemigos exteriores. En la defensa de Bizancio jugó un importante papel la hábil diplomacia de sus emperadores. Los pagos de tributos mantuvieron mucho tiempo alejados a los enemigos del Imperio, y su servicio de espionaje logró salvar situaciones que parecían desesperadas. El arte de la estrategia alcanzó un gran auge en época bizantina, e incluso varios emperadores, como es el caso de Mauricio escribieron tratados sobre el arte militar. Estas doctrinas ensalzaban el sigilo, la sorpresa y el liderazgo de los comandantes.

El emperador bizantino más importante y conocido es Justiniano. Adoptado por su tío, destacó primero como cónsul y general. En el 527 se convirtió en emperador, heredando una difícil situación política y social que provocó una fuerte revuelta popular (532) Una vez sofocada inició una serie de reformas y campañas militares que hicieron de su reinado la época de mayor gloria y esplendor militar y económico de todo el Imperio. Intentó recomponer el Imperio romano conquistando diversos territorios en el Norte de África, península Itálica e, Ibérica. Pero su dominio fue corto, en la segunda mitad del s VI los lombardos les arrebataron el norte y centro de la península Itálica, a comienzos del s VII los visigodos los expulsaron de la península Ibérica y a lo largo de los s VII y VIII los musulmanes conquistaron Siria, Palestina y toda la costa mediterránea africana.

En el s X Bizancio vivió otra etapa de esplendor, conocida como la “segunda edad de oro”. Pero duró poco, en el s XI se produjo una crisis religiosa, el Cisma de Oriente, que aceleró la decadencia de Bizancio. A partir de este momento sus fronteras fueron sucesivamente atacadas por persas, árabes, húngaros, … y su territorio fue reduciéndose paulatinamente. A comienzos del s XII se vivió una “tercera edad de oro”, pero las guerras civiles y los ataques turcos fueron reduciendo la extensión del imperio hasta que la ciudad de Constantinopla fue tomada por el sultán Mehmet II, jefe de los turcos otomanos, en el 1453. Con la formación del Imperio turco, Constantinopla (antigua Bizancio) fue rebautizada con el nombre que aún conserva, Estambul.

La larga supervivencia del Imperio Bizantino se debió fundamentalmente a su superioridad económica y a su desarrollo urbano. Aunque la agricultura, de régimen latifundista fue su principal base económica, su situación estratégica y su condición de gran urbe lo convirtieron en el mercado del mundo. El comercio bizantino era fundamentalmente un comercio de lujo, basado en el trasiego de las especias, la seda y otros productos provenientes de Asia que luego eran vendidos en occidente con grandes beneficios. Su moneda, el sólido, fue la más utilizada y valorada en todo el Mediterráneo medieval. Creada por el emperador Constantino pesaba 4,5 gramos de oro.

Por otro lado, las ciudades bizantinas siguieron teniendo una gran importancia, eran sede de las instituciones religiosas, de gobierno y del ejercito. Además eran el centro de las actividades económicas, ya que en ellas se concentraban los talleres artesanales y se celebraban los mercados y ferias. Las ciudades bizantinas eran grandes y populosas. La más importante de todas ellas fue Constantinopla, construida por el emperador Constantino en el 330, sobre el emplazamiento de la antigua Bizancio.

Situada en el estrecho del Bósforo, su situación le permite controlar las rutas comerciales entre Asía y Europa. Fue la ciudad más rica y populosa de la Edad Media, contabilizando en ocasiones el millón de habitantes. Estaba protegida por un doble cinturón de murallas y en su interior se levantaban majestuosos edificios públicos, palacios e iglesias.

En cuanto a la cultura, el imperio Bizantino fue el heredero del imperio romano y, aunque en un principio mantuvo sus tradiciones, poco a poco fue adoptando influencias griegas, orientales y cristianas fusionándolas con la base romana. Los resultados de esta síntesis fueron un arte rico y espiritual símbolo de un cristianismo propio (el ortodoxo), la invención de un nuevo alfabeto y una importantísima recopilación del derecho romano.

En el s VI el emperador Justiniano compiló y actualizó las leyes romanas desde el s II en lo que se llamó Código de Justiniano. Este código es la base de las leyes posteriores de Europa y de nuestro derecho moderno.

En el s XI, los monjes Cirilo y Metodio evangelizaron a los pueblos eslavos del este de Europa. Para poder trasmitirles en su lengua el mensaje de Dios inventaron un alfabeto, el cirílico. Este alfabeto se sigue utilizando hoy en día en Rusia y muchos otros países del este de Europa.

El arte bizantino es fundamentalmente religioso, destacando la construcción de iglesias y la elaboración de mosaicos. También se levantaron palacios, admirados por los extranjeros debido a su gran riqueza, pero no se conservan. Las iglesias tiene planta de cruz griega (cuatro brazos con igual longitud) cubierta con una cúpula y decorada con materiales lujosos, destacando las Basílicas de Santa Sofía en Constantinopla y San Marcos en Venecia.

Santa Sofía de Constantinopla fue un encargo del emperador Justiniano en el siglo VI, Sofía es una traducción fonética del latín de la palabra griega, que significa sabiduría. Sus arquitectos eran además matemáticos y físicos (Isidoro de Mileto y Antemio de Tralles). Lo más espectacular es su enorme cúpula, y el sistema de descarga de pesos formada por las medias cúpulas que generan un efecto en cascada. En la base de la cúpula se abren ventanas, que crean un efecto interior mágico, pues la cúpula parece flotar en el espacio. Además los mosaicos de fondo dorado del interior generan un juego de luces muy espectacular. 

Cuando los turcos tomaron la ciudad, la basílica fue convertida en mezquita, añadiéndole unos minaretes exteriores. El modelo de Santa Sofía les gustó tanto a los turcos que las mezquitas que se hicieron posteriormente, imitaron el estilo de la basílica.

Los edificios bizantinos eran sobrios al exterior, pero estaban ricamente decorados al interior con mosaicos e iconos. Los mosaicos, están formado por teselas de colores y fondos dorados que adornaban los muros de las iglesias. Normalmente se representaban escenas religiosas, pero en ocasiones los emperadores o las familias importantes que pagaban la construcción de la iglesia, eran representados en el interior del edificio. El emperador Justiniano y su esposa Teodora fueron representados en el interior de la Iglesia de San Vital en Rávena, junto con su corte, funcionarios, altos cargos de la iglesia… En ellos podemos observar la riqueza con la que vestían el emperador y su esposa, los adornos, las joyas…

Los iconos son las tablas pintadas con imágenes de santos y figuras sagradas. También se realizaron objetos de marfil en forma de dípticos.


El hombre helénico

Kazantzakis, Nikos. Autor heleno de cientos de obras de los géneros más variados - Un verdadero inmortal


Los griegos contemporáneos y los descendientes de griegos diseminados por el mundo se cuestionan invariablemente ¿Cuál es el rol de los helenos en el mundo actual? ¿Vivimos de glorias pasadas? ¿Tenemos algo que aportar en esta etapa civilizadora? ¿Cuál es nuestro verdadero patrimonio? ¿Qué nos destacaría en el mundo moderno?

Todas estas acuciantes preguntas que a primera vista, no tendrían una respuesta preclara, se las planteó también el más destacado de los intelectuales griegos del siglo XX, Niko Kazantzakis. En el intento de corporeizar esta difícil imagen, nos dejó como legado una definición del hombre griego al finalizar sus reportajes de viajes en la obra titulada:"Del Monte Sinaí a la Isla de Venus". Al iniciar su último escrito viajero titulado "Grecia" el escritor cretense señala: "El rostro de Grecia se parece a un papiro palimsesto sobre el que se pueden encontrar superpuestas doce escrituras diferentes: primero, la escritura contemporánea; después, debajo, las de 1821 (año de la independencia), dominación turca y conquista franca; más abajo, las de Bizancio, Roma y la Grecia clásica; más abajo todavía, las de la edad media doria, de las civilizaciones micénica y egea y finalmente, la de la Edad de Piedra.

¿Se puede pisar el suelo de Grecia sin quedar preso de angustia? Uno se encuentra, en efecto, ante una profunda sepultura de doce pisos desde donde se levantan voces suplicantes.¿Cuál elegir? Cada una de ellas es un alma y cada alma aspira a volver a encontrar su cuerpo. Se las escucha, agitado, sin atreverse a decidirse.

Para un griego, viajar por Grecia es una especie de suplicio encantador y agotador. Las voces que más la seducen no son aquellas que suscitan en su espíritu altos y orgullosos pensamientos. Son otras voces, que no obstante, no se atreve a elegir, ya que despertarían a los muertos posiblemente más insignificantes, pero que para él son los más queridos. Cuando se detiene ante un laurel en flor en las orillas del Eurotas, entre Esparta y Mistra, la eterna lucha entre el cuerpo y el espíritu comienza de nuevo. Su corazón se esfuerza en resucitar el cuerpo señalado por la muerte y, haciendo rodar hacia atrás la rueda del tiempo, volver al 6 de Enero de 1449, fecha en la que aquí en Mistra, este cuerpo recibió una corona de martirio. Los suspiros de sus antepasados, el recuerdo de sus cantos populares y todas las aspiraciones de la nación, le incitan a que dé preferencia a las voces de los muertos menos gloriosos. Pero el espíritu se opone, se vuelve hacia Esparta y se esfuerza, reprimiendo cierta nostalgia sentimental, en arrojar desde la cima de Céades este cuerpo imperial.

Para un extranjero, por el contrario, el viaje a Grecia transcurre sin dolor. Su espíritu, despojado de toda complicación sentimental, encuentra infaliblemente la esencia del país. Mientras que para el griego, esta peregrinación se complica con una multitud de recuerdos y también con una dolorosa comparación. Jamás sus impresiones pueden ser puras ni sin herida. Un paisaje de su país no puede darle jamás - si sabe escuchar y amar - un estremecimiento de belleza. Este paisaje siempre tiene un nombre, siempre está ligado a un recuerdo - aquí los griegos fueron humillados, allá conocieron la gloria -, y de pronto este lugar se transforma en una conmovedora página de historia que lo confunde. Su espíritu está entonces atormentado por preguntas inexorables: "¿Cómo fueron creadas tantas obras de arte? ¿Qué es lo que hacemos nosotros? ¿Por qué nuestra raza está agotada? ¿Cómo continuar lo que se empezó? Se inclina para escrutar las caras por la calle, aguza el oído para escuchar las conversaciones con la esperanza de que percibirá un ademán, un pensamiento, un grito, capaces de confortarlo.

Cuando se pasa por Corinto, Argos, Olympia, Megalópolis, Esparta, el griego lleva sobre sus hombros una inesperada responsabilidad. En efecto, los nombres poseen una fuerza secreta irresistible; el que haya nacido en Grecia, quiéralo o no, asume, pues, una gran responsabilidad."

Esa es la introducción del capítulo "Grecia". Leamos ahora que nos dice Kazantzakis en su noble esfuerzo de describir con palabras al griego contemporánero encadenado a su pasado en el epílogo de sus Reportajes de Viaje titulado "Homo Hellenicus":

Todos los grandes pueblos que han tenido una misión histórica han poseído su propio grito: los hebreos llamaban a Dios, los hindúes buscaban más allá del mundo visible para descubrir su esencia, los chinos se esforzaban en poner orden en la vida terrestre y los egipcios, desde el fondo de sus tumbas, reclamaban la inmortalidad. Por lo que respecta a los griegos, por haber fijado sus miradas sobre este mundo, asumieron una gran y difícil misión: cambiar la anarquía y la esclavitud en libertad.

Muchos son los que deslumbrados por los templos y las estatuas, la mitología, la filosofía y el arte griegos, afirman que la secreta misión de esta civilización fue la Belleza; que Grecia ha tenido la difícil tarea de convertir los gritos inarticulados de Oriente en palabras comprensibles; de transformar a los ídolos deformes de Asia en armoniosas estatuas, de transubtanciar la fértil Astarté en Afrodita.

Sin embargo, si queremos llevar más lejos nuestro examen, nos damos cuenta de que el sentido secreto del destino griego fue constantemente la transmutación de la esclavitud en libertad. En efecto, a través de todos los sucesos de la historia griega, aparentemente contradictorios, se descubre una armonía interna, un elemento estable e inmutable que ha constituído la esencia de esta raza: es la lucha por la libertad.

Esta lucha fue el verdadero milagro griego. Recordad los tiempos lejanos en que empezó la historia humana e imaginad el estado de las poblaciones prehistóricas: entre Oriente y Occidente, en la encrucijada geográfica más sagrada de la historia, se encuentra Grecia. Un pequeño país estéril, pobre, despedazado por el mar y habitado por algunos labradores y algunos pescadores. Hacia el sudeste se extienden los terribles imperios totalitarios de Egipto, de Asiria y de Persia. Hacia el nordeste viven razas salvajes que pueblan densos bosques o inmensas llanuras y que se alimentan de bellotas y de raíces.

Dos enormes rebaños humanos: en el primero, los hombres son esclavos, sin haber concebido todavía la noción de la dignidad humana; en el segundo, viven dentro de una completa anarquía, sin la menor huella de organización, persiguiéndose y matándose entre sí.

El hombre no había alcanzado todavía el noble y difícil equilibrio entre la esclavitud y la anarquía. Vivía como una temible fiera: encadenado o desenfrenado.

En este momento crítico aparece el "Homo Hellenicus". Y por vez primera, el espíritu puede distinguir claramente el camino que tiene que seguir la humanidad. Ni a la derecha, hacia el precipicio de la esclavitud, ni a la izquierda, hacie el de la anarquía. El griego es el primero que traza un estrecho sendero entre ambos precipicios: el sendero de la libertad. Y es también el primero en este planeta que adquiere conocimientos de sus derechos y de sus deberes. Los derechos que acaba de adquirir no se le suben a la cabeza y sus nuevas obligaciones no le abruman.

Al conservar los elementos positivos del individualismo primitivo y al aceptar los de la sumisión disciplinada, realiza este milagro humano que se llama Libertad.

El griego es igualmente el primer hombre que tiene conciencia de la dignidad humana. Se opone a los tiranos - del interior y del exterior - y se atreve a decir : "¡No!" a las fuerzas bárbaras, considerablemente superiores a las suyas.

Al trazar el sendero de la libertad, la raza griega realiza para todos los siglos futuros la redención del hombre. Su combate es duro: cada parcela de su tierra está regada de sudor y de sangre.

Desde la llanura de Marathón hasta las murallas derruídas de Missolonghi y desde Missolonghi hasta las legendarias montañas del Épiro del Norte y desde allí hasta la isla mártir de Chipre, se puede seguir, paso a paso, siglo tras siglo, la marcha de la libertad sobre el suelo griego.

Y asi mismo en los tiempos presentes, en medio de la desvergûenza contemporánea, Grecia, altiva, pobre, vestida de pingajos, cubierta con su propia sangre, la sangre de las heridas que le abrieron sus amigos, se pone en pie, llevando sobre sus cabellos, como la Libertad, una corona trenzada con algunas hierbas que todavía quedan sobre su tierra asolada.

De esta forma se pasea hoy, de montaña en montaña, de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, sobre la isla heroica de Chipre, la Libertad. De esta forma, además, y desde hace siglos, magullada sin cesar, pero inmortal, se pasea en la historia griega. Y Grecia, caminando hacia delante, arriesgando su vida, le abre el camino.

Heroico alumbramiento que un destino cruel obliga a continuar en una interminable ascensión.ajes de viajes Privada de sueño, hambrienta, perseguida por sus enemigos y por sus aliados, Grecia, llevando su cruz, sigue trepando por la colina del martirio, que es también la de una resurreción eternamente renovada.

(Nikos Kazantzakis, Reportajes de viajes, 1937)

Kazantzakis, París 1955 - Entrevista


Για την Ελλάδα,
απόσπασμα από μια ραδιοφωνική συνέντευξη που έδωσε ο μεγάλος Νίκος Καζαντζάκης στο Παρίσι, στο Γάλλο δημοσιογράφο, Pierre Sipriot, στις 6 Μαΐου, 1955!

«Όσο πιο μακρυά είμαστε από την πατρίδα μας, τόσο περισσότερο τη σκεφτόμαστε και τόσο περισσότερο, την αγαπάμε.
Όταν βρίσκομαι στην Ελλάδα βλέπω τις μικρότητες, τις ίντριγκες, τις ανοησίες, τις ανεπάρκειες των αρχηγών, τη μιζέρια του λαού.
Όμως από μακρυά δεν βλέπουμε τόσο ευδιάκριτα την ασκήμια και έχουμε περισσότερη ελευθερία να πλάσουμε μια εικόνα της πατρίδας αντάξια ενός ολοκληρωτικού έρωτα.
Να γιατί δουλεύω καλύτερα και αγαπώ καλύτερα την Ελλάδα όταν βρίσκομαι στο εξωτερικό.
Μακρυά της καταφέρνω να συλλάβω καλύτερα την ουσία της και την αποστολή της στον κόσμο, και συνακόλουθα τη δική μου ταπεινή αποστολή.
Κάτι ιδιαίτερο συμβαίνει στους Έλληνες που ζουν στο εξωτερικό. Γίνονται καλύτεροι.
Έχουν την περηφάνια της φυλής τους, νιώθουν ότι όντας Έλληνες έχουν την ευθύνη να είναι αντάξιοι των προγόνων τους.
H πεποίθησή τους, ότι κατάγονται από τον Πλάτωνα και τον Περικλή, μπορεί ίσως να είναι μια ουτοπία, μια αυθυποβολή χιλιετιών, όμως αυτή η αυθυποβολή, γενόμενη πίστη, ασκεί μια γόνιμη επίδραση στη νεοελληνική ψυχή.
Χάρη σ’ αυτή την ουτοπία επέζησαν οι Έλληνες. Μετά από τόσους αιώνες εισβολών, σφαγών, λιμών, θα έπρεπε να έχουν εξαφανιστεί.
Όμως η ουτοπία, που έγινε πίστη, δεν τους αφήνει να πεθάνουν.
H Ελλάδα επιζεί ακόμα, επιζεί νομίζω μέσα από διαδοχικά θαύματα».


En cuanto a Grecia,
extracto de una entrevista de radio con el gran Nikos Kazantzakis en París por el periodista francés, Pierre Sipriot, el 6 de mayo de 1955:

«Cuanto más nos encontramos lejos de nuestra casa, tanto más la pensamos y tanto más la apreciamos.
Cuando estoy en Grecia veo la pequeñez, la intriga, el absurdo, las insuficiencias de las cabezas, la miseria del pueblo.
Pero de lejos no vemos tan claramente la fealdad y tenemos mayor libertad de crearnos
una imagen de la patria digna de un amor totalitario.
Es por eso que trabajo mejor y amo más a Grecia, cuando estoy en el extranjero.
Largo el coaxial para capturar mejor la esencia y la misión en el mundo, y por lo tanto mi humilde misión.
Algo especial sucede a los griegos que viven en el extranjero. Son mejores.
Están orgullosos de su raza, sienten que son griegos y tienen la responsabilidad de ser dignos de sus antepasados.
Su creencia de que provienen de Platón y Pericles, tal vez pueda ser una utopía, un efecto placebo de milenios, pero este efecto placebo, se ha suministrado con fe ejerciendo un efecto estimulante en el alma moderna.
Gracias a esta utopía sobrevivieron los griegos. Después de siglos de invasiones, masacres, hambrunas, deberían de haber desaparecido.
Pero la utopía que era la fe, no los deja morir.
Grecia aún sobrevive, sobrevive a pensar a través de sucesivos milagros».