Acerca de la palabra Aletheia

griego antiguo, ancient greek
Griego antiguo

Traducimos habitualmente alétheia por verdad, que el término verdad es la versión latinizada de la palabra griega aletheia, la traducción del griego a lo romano según una muy determinada comprensión del ser: la de su olvido. Este olvido ontológico se refleja en una errada y vacía relación con el ser. Al mismo tiempo el lenguaje que nombra lo que es en tanto que es, se desvirtúa, cae fuera de su elemento y ya no habla. La palabra al perder su referencia al ser, se pierde a sí misma.

Esta traducción no fue, entonces, un mero e inofensivo vocablo de un código a otro, donde sólo estarían en juego diferencias fonéticas y morfológicas. Fue parte de un proceso de desfiguración de lo griego, donde alétehia y otras palabras fundamentales del decir filosófico perdieron su contenido originario y su referencia esencial a la cosa. Dicho de otro modo: la consideración del lenguaje como instrumento de expresión y comunicación, regido por una gramática lógica para la cual el ser se ha convertido en objeto, no da cuenta de la esencia del lenguaje, es decir, de su fatal relación con el ser. Sólo la comprensión del lenguaje como el ámbito donde las cosas se abren, ámbito que el hombre habita y desde el cual constituye mundo, nos permitirá captar la cuestión en toda su densidad. En cuanto al hombre esencia como lenguaje, un uso degradado del mismo amenaza su propio ser. “Aunque tuviésemos mil ojos y mil oídos, mil manos y muchos otros sentidos y órganos si nuestra esencia no consistiese en el poder del lenguaje, todo ente permanecerìa cerrado para nosotros, tanto el que somos nosotros mismos como el que no somos” . M. Heidegger Introducción a la metafísica. Bs As. 1953,120

Es imperioso recuperar la capacidad nombrante de las palabras, es decir la palabra que habla y dice lo que es mostrando al ente en su ser. Esto es una tarea, un hacer esencial que toca al hombre en su asunto más propio. Se trata de instalarnos en una relación más originaria con el lenguaje, que patentice la traba esencial entre ser y lenguaje. Hay que reconquistar la fuerza nominal del lenguaje. Hay que recuperar el vínculo esencial entre palabra y cosa. Pero regresemos a nuestro término alétehia. del verbo lantháno –estar oculto- permanecer oculto a alguien/hacer olvidar (en el sentido de pasar inadvertido para otro)- más estrictamente de su forma antigua, homérica, letho, deriva del sustantivo léthe-olvido, ocultamiento y también aunque de un modo más indirecto, su opuesto aletehia –desolvido, desocultamiento. Léthe es también un personaje divino, hija de la Discordia y madre de las Gracias, que dio nombre a la Fuente del Olvido situada en los Infiernos, de la que bebían los muertos para olvidar su vida terrestre, y las almas antes de reencarnar para olvidar su vida subterránea. Motivo por el cual otra de las traducciones del término es verdad, los muertos al encarnar “olvidaban su vida pasada” y así encontraban la verdad en cada nueva vida.

A-létheia: la alfa inicial ha sido caracterizada por la gramática, surgida de un pensar griego tardío, como alfa privativa. Pero la privación no debe ser entendida como un modo de la negación. Al contrario, ella hace posible la afirmación iluminante de lo que es. Es la positividad de un no la que se impone, no una simple ausencia.

Después de este breve recorrido etimológico-semántico, podemos intentar una traducción más ajustada para alétehia. Sin duda –desocultación- refleja con más fidelidad el sentido de la palabra griega. Sin embargo no es suficiente. ¿Por qué? ¿Acaso no se trataba de reconquistar el significado propio de las palabras? Sí. Pero este no se funda en un juego de etimologías ni en la correcta acepción que nos proporcionan los diccionarios. Es preciso llegar al decir griego mismo, que se hará diálogo vivo y originario en los textos de filósofos y poetas. “El lenguaje no es su esencia, la exteriorización de un organismo, tampoco la expresión de un viviente. De ahí el que no ha de pensarse con justeza esencial desde su carácter de signo, tal vez tampoco desde Heidegger” Carta sobre el humanismo, Madrid 1959,22)

Y esto es aletheia, desocultación- alfa privativa mediante, pero también ocultación.
Desocultación-ocultación no son opuestos, ni se excluyen. Tampoco se complementan. Son uno y lo mismo y determinan el modo en que está presente lo presente.
El lenguaje es el ámbito-inadmisible para la lógica, donde el ser se manifiesta ocultándose. El lenguaje dice el ser como desocultación, ocultación. Por eso es alétehìa.

Comenzamos esta nota buscando el significado de alétehia, desde lo griego y su lengua, y en estas mismas reflexiones ella nos salió al encuentro.-

Autora: María Alejandra Crespín Argañaraz

Termina restauración de entrada a la Acrópolis



Associated Press. 21 de diciembre de 2009.

El ambicioso programa de restauración de la entrada monumental al conjunto arqueológico de la Acrópolis, de 2.500 años de antigüedad, fue completado exitosamente, informaron las autoridades griegas el lunes.

El proyecto de siete años de duración alargó el techo del antiguo edificio de mármol, conocido como Propylea, que en los tiempos antiguos servía como vestíbulo de la Acrópolis, precisó el ministerio de Cultura.

Fueron retirados 255 bloques de mármol del monumento para que los expertos pudieran retirar placas de metal usadas por otros restauradores que comenzaban a oxidarse, lo que había llevado a múltiples fisuras en la estructura, agregó.

La Propylea es el único monumento de la Acrópolis de Atenas que mantiene grandes secciones de su antiguo techo. El conjunto arqueológico está siendo restaurado en general y se espera que las obras duren más allá de 2020.

Espartanos: una vida dedicada a la guerra

Historia de National Geographic: Esparta

A los pies del monte Taigeto, en el Peloponeso, se alzaba la orgullosa ciudad de Esparta. Sus ciudadanos, educados con extrema dureza, perdían cualquier atisbo de individualidad para convertirse en guerreros ímplacables, cuyo único objetivo era combatir por su patria hasta la muerte.

Una sociedad cuyos miembros eran educados desde niños para combatir, y cuyos ciudadanos sólo tenían como ocupación la guerra. Esto era Esparta: un Estado que hacía de cada hombre un soldado. La fiereza de los espartanos, su valor, su frugalidad y ese orgullo de hombres libres descendientes de los hijos de Heracles se convirtieron en modelo de radicalidad moral y de sometimiento de los ciudadanos a las leyes y costumbres de su ‘polis’, su ciudad. Esparta era una sociedad fuertemente cohesionada por una vida de cuño militar y una estricta educación, en la que los niños abandonaban pronto el núcleo familiar para tomar conciencia de su pertenencia a una ciudadanía igualitaria y solidaria a la que, llegado el caso, tendrían que defender con su vida. Una sociedad en la que la cobardía en los hechos de armas no conllevaba únicamente el deshonor, sino una exclusión social absoluta que llegaba a la prohibición de contraer matrimonio y de participar en instituciones y festejos públicos. La sociedad espartana se dividía en tres estamentos: el ‘demos’, los hombres libres, los únicos que tenían derechos; los periecos, emigrados de otras regiones de Grecia que vivían y trabajaban allí, aunque no participaban en las instituciones; y los hilotas, los esclavos, que provenían de los territorios sometidos de Laconia y Mesenia, podían tener familia propia, no eran vendidos y no vivían en las casas de los amos. Se decía que Esparta era la tierra en la que se podía encontrar a los hombres libres más libres y a los esclavos más esclavizados. Parece que Esparta surgió a inicios del siglo VIII a.C. como una unión de varias comunidades en torno a la ribera del Eurotas: las cuatro aldeas que formaban propiamente Esparta, a las que se añade el núcleo de Amiclas, al sur del valle. Los espartiatas estaban divididos en tres tribus dorias: ‘pamphylleis’, ‘hylleis’ y ‘dymanes’. Pocas décadas después de su unión, las cuatro comunidades llevaron a cabo una serie de guerras para ampliar su territorio hasta apoderarse de Laconia y, posteriormente, cruzar la elevada cordillera del Taigeto para someter Mesenia entre los años 740-720 a.C. Licurgo desempeñó un papel fundamental en la historia arcaica de Esparta, fue un célebre legislador que introdujo las reformas que caracterizaron el Estado espartano y dictó las leyes que marcaron la vida y costumbres de los lacedemonios, como se conocía a los espartanos por su país, Lacedemonia. En Esparta se prohibió el enriquecimiento individual de los ciudadanos y se castigó el ánimo de lucro; sus propiedades eran rigurosamente controladas por un Estado que prohibía la posesión de oro y plata, y que acuñaba una moneda de hierro de escaso valor y cuyo peso la hacía difícilmente transportable, algo que se convirtió en objeto de burla para el resto de los griegos. Desde el mismo instante de su nacimiento, los espartanos estaban al servicio del Estado: los muchachos, para ser soldados, y las jóvenes, para ser madres de los mejores combatientes. La educación estaba encaminada tanto al fortalecimiento físico que requería un hoplita como a la asunción de una férrea disciplina dirigida a borrar cualquier rasgo de individualidad.

Fuente: http://www.historiang.com


69 aniversario del día del OXI

OXI

El 28 de octubre se celebra el aniversario del “OXI”, es decir el aniversario de la negativa de Grecia a aceptar la entrada del ejército fascista al territorio griego, negación que al mismo tiempo significó el ingreso de Grecia a la guerra contra el Eje Fascista.

La negativa del Gobierno de Grecia apoyado por todo el pueblo Griego, como se evidenció posteriormente, de aceptar el ultimátum de Mussolini, constituye por sí misma un acontecimiento histórico de gran valor, puesto que todos los ciudadanos griegos de aquella época, tenían plena conciencia de que el rechazo a la exigencia fascista, equivalía a una guerra no solamente en contra de la poderosa Italia fascista, sino que también en contra de su aliada, la Alemania nazi que ya había arrasado en muchos países europeos con tropas mucho más poderosas.


OXIEn consecuencia todos los Griegos sabían que la guerra que se iniciaba estaba condenada a perderse, dejando miles de muertos y enormes catástrofes. Por eso, el absurdo entusiasmo con que en aquella mañana del 28 de octubre de 1940 los Griegos enfrentaron la movilización, constituye la prueba más característica de la continuidad de la raza, puesto que la historia de Grecia contiene muchísimos incidentes similares “ilógicos”.

A través de este prisma, la sorprendente victoria de las tropas griegas sobre las tropas fascistas que eran aplastantemente superiores, tiene importancia secundaria, a pesar de que no es insignificante mencionar que de acuerdo a algunos historiadores, este inesperado giro de la guerra obligó a Hitler a desviar tropas desde el frente ruso, a fin de usarlo para detener el avance griego en Albania, hecho que dio a los rusos tiempo para reconstituir sus tropas y producir así la primera derrota a la hasta aquel momento invicta Vermacht.

Con absoluta razón pues, dicho aniversario se celebra todos los años con grandiosidad, tanto en Grecia, como en las colectividades del extranjero, muchos de los cuales lucharon en las montañas de Hepiros o son descendientes de aquellos heroicos soldados griegos que luchaban y morían, sabiendo que su lucha era por el honor y la dignidad y no para conquistar tierras.

OXI

ANTOLOGÍA DE COMENTARIOS ACERCA DEL “OXI”

* Se acostumbra a decir “ Los Griegos luchan como héroes”. En el futuro hay que decir: “Los héroes luchan como Griegos”
Diario Manchester Guardian , Reino Unido, 19.04.1941
* Los Griegos causaron la primera derrota real de las tropas de tierra del Eje Fascista. Si Grecia estuviese derrotada mañana mismo, su aporte militar permanecería intacto. Será la gloria de Grecia contemporánea el hecho de que aplastó la omnipotencia del Eje del Fascismo y dio a todos los seres humanos libres prueba del valor de la democracia.
Diario The New York Times, 28. 11.1940
* Grecia constituye un ejemplo de valentía para todo el Universo.
Diario Bahit, Turquía 28.11.1940
* A nombre del amoratado pero viviente pueblo galo, los Franceses libres dirigen un saludo hacia al pueblo griego que lucha por la libertad. El día 25.03.41 encuentra a Grecia en el apogeo de su heroico esfuerzo y en el tope de su gloria. Desde Salamina nunca existió Grecia más grande y gloriosa que hoy.
General Charles de Gaulle, Francia
* Lucharon sin armas contra otros armados hasta los dientes y triunfaron. Lucharon pequeños contra grandes y ganaron. No era posible que ocurriera de otro modo, porque ustedes son griegos. Nosotros los rusos, gracias a vuestro sacrificio, ganamos tiempo para poder defendernos. Les agradecemos.
Estacion Radial de Moscú 24.7.1942
* No fueron derrotados pero fueron abatidos después de una lucha que les rodeó con gloria.
Antony Eden, Reino Unido, 10.05.1941
* 9 de Abril del 1941: Los griegos combaten muy animosamente. No permito que la Prensa los menosprecie, que los difame......El Führer admira la valentía de los griegos. Lamenta verse obligado a luchar contra ellos.


Diario de vida del Joseph Goebbels.
(Referencia a : Jatzipateras-Fafalios, Testimonios 40-44,
Atenas Editorial Kedros, 1992, páginas 151, 189-191).



El tema de la Catábasis en la Eneida

Eneas
Eneas


El descenso al mundo de los muertos exige una característica muy particular para poder volver, es representado así en el caso de Virgilio por una rama de oro, una especie de contraseña. Ese viaje al ombligo del mundo hace que el hombre se tonifique, que su figura adquiera un sentido trascendente, no por nada Dante elige a Virgilio para acompañarlo en la Divina Comedia, no por nada Miguel Ángel lo pintó quince veces a Virgilio en el Juicio Final, o sea que durante la Edad Media se creyó que Virgilio era el último profeta. En un artículo muy interesante de Giovanni Papini “La tristeza de Virgilio” escribe sobre la presencia del niño, donde según él no hay nigùn motivo para no considerar que Virgilio pueda aceptarse como un profeta más.

Ahora bien, dice Giovanni Papini “¿saben cómo se llamaba ese niño al que Virgilio canta en la Egloga IV?, Galius Asinius, el gallo y el asno, que son los dos últimos animales que aparecen en la pasión de Jesús. Entra Jesús en Jerusalem montado en un asno, y tres veces canta el gallo en la negación de Pedro. Ahora, me pregunto: podría ser un profeta Virgilio?

Cuando escribió la Egloga IV ni soñaba que iba a escribir La Eneida, parece que en la casa de su amigo Asinio Polion había un ejemplar del Antiguo Testamento, será por eso que en la Egloga IV se filtran los versículos de Isaías Cap. 7,vers. 14 y 15, cito: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: he aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y llamará su nombre Emanuel, comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno”.

¿Lo había leído a Isaías? ¿O era un inspirado? Me pregunto por qué el Papa no le dijo nada a Miguel Ángel de haberlo puesto quince veces a Virgilio en el Juicio Final? ¿Por qué la Iglesia nunca protestó? ¿Por qué es Virgilio el que acompaña a Dante?

Es bueno observar que hay otro escritor que acompaña a Dante en el último tramo, es Papinio Stacio. Ahora me pregunto: ¿es tan importante Virgilio? Durante siglos se han destruido obras paganas, obras de escritores como Lucrecio a quien se lo consideró hedonista, materialista, ateo. El paganismo era considerado una cosa pecaminosa, y es importante ver cómo las cosas se transforman, que en el siglo XX todo el grupo anarco-socialista, José Ingenieros, Leopoldo Lugones, cuando hacían ataques al clericalismo sacaban a primer plano todo el panteón de los mitos griegos. Y Lugones escribió: “Lo que ustedes no lograron en veinte siglos lo logró esta gente cinco siglos antes de que ustedes empezaran a vivir”. En la Ilíada, Eneas aparece muy pocas veces y le va muy mal. Eneas es un héroe de segundo plano. El nombre Aeneias tiene que ver con un verbo griego que significa esforzarse o esforzado, y en algún momento se presenta y dice: “Yo soy el hijo de Anquises y Anquises es hijo de Capis y…” por lo cual resulta ser primo de Héctor. Es así Eneas un héroe dependiente.

Se lee en los primeros versos de la Eneida “Canto a las armas y al varón de Troya”. Virgilio insiste en el padecimiento de Eneas después de haber sido muy golpeado en la tierra y en el mar, después de haber padecido muchas guerras. Entonces interpretamos que no hubo una sola guerra y que fundara la ciudad después de haber padecido muchas guerras. El texto de La Eneida es profético a lo largo de cuatro o cinco afirmaciones muy importantes. En el Canto I Júpiter le dice a Venus que Eneas va a reinar tres años después de que se establezca en Italia y que trescientos años después se va a fundar la ciudad. Ahora bien, 333 es un número pitagórico, es el número de años que transcurre entre la llegada de Eneas y la Fundación de Roma.
Todas las profecías terminan en una cuestión histórica, porque Virgilio necesita fundamentar míticamente el origen de la civilización romana.

Nos preguntamos entonces: ¿por qué motivo todos los romanos piensan como griegos, hablan en griego…? Un latino, un romano de la época de Virgilio no tenía idea de cómo era la forma tradicional del arte en una época de la historia, porque salían a la calle y veían columnas griegas, cualquier hombre culto hablaba en griego, y si iba al teatro la obra transcurría en Atenas. Me pregunto, qué pasó? Aquella frase que alguna vez pronunció un cónsul romano “cuando Roma esclavizó a Grecia, Roma se hizo esclava de Grecia”. Sería interesante investigar entonces como justifica míticamente este tema Virgilio. Nuestro querido y amado poeta habrá pensado que todos creen venir de oriente, entonces inventa un héroe que viene de Troya, en realidad no lo inventa, lo institucionaliza. Virgilio lo resuelve muy bien en el Canto XII de La Eneida, cuando Juno le dice a Jópiter: “ya que tengo que aceptar que estos extranjeros se queden en Italia, te pido que se llamen latinos, que hablen la lengua latina, pero que mantengan los dioses que trajeron del oriente”. Eneas no muere en sí sino que trasciende a una figura histórica, la figura de Latino el rey del Lacio, es la figura de Tito Tacio, nunca lo nombran y es un hombre fundamental en la figura de Roma, porque es el Rey de Sabinia, el que da la tierra. La Eneida tiene una estructura temporal muy particular, empieza “in media res”, como decía Aristóteles, “de repente”. Después de la introducción formal dice que “las proas cortaban el salado mar y veían a lo lejos como la costa de Sicilia se alejaba”, en el Canto I llegan a la Corte de Dido, ella los recibe muy bien, es la reina de Cartago. Y dice Virgilio: “a medida que iban hablando ella bebía un largo amor”. Ella se enamora de Eneas de un manera muy femenina, es mujer y madre al mismo tiempo, y le dice:”¿por qué no nos cuentas lo que te ha ocurrido estos siete años? Y Eneas le dice: “Ay, reina me obligas a recordar cosas tan tristes y es tan tarde!”, aclaremos aquí que un romano se acostaba muy temprano.

Ningún héroe en la antigüedad llevó, salvo Eneas el epíteto de piadoso, para un romano, un héroe es aquel que cumple con las donaciones que hay que darles a los dioses con las normas que la religión le impone, que ama a su padre, madre e hijos. Y es de destacar que Eneas llevó a su padre sobre los hombros porque es muy viejo, y hay un momento en que Eneas pierde de vista a su mujer y vuelve para buscarla, pero se le aparece el espectro de ella y le dice: “No te detengas Eneas, sigue tu camino, encontrarás otra mujer con la que fundarás otra familia”. Esta mujer es Creusa, la que profetiza. El hecho es que nuestro querido Eneas se encuentra en Cartago con una mujer que se enamora de él, y este es el peor escollo que tiene para cumplir con su destino, el peor escollo es el amor. Cuando llega, se enamora y Dido le dice, soy viuda, tengo mi reino, todos los reyes de alrededor quieren casarse conmigo, pero yo no, me he enamorado de ti, y él sabe que no puede quedarse allí. Él tiene que superarse a sí mismo, no en el odio como Aquiles, no en la adversidad como Ulises, sino en el amor, porque más allá del amor humano hay una misión trascendente que debe cumplir, una misión que es marcada por los hados, los cuales están por encima de los hados, los cuales están por encima de los hombres, los héroes y los dioses. Ella lo maldice pero él sabe que esa maldición no puede llegar y se va. Y pasa por Sicilia y en un sueño se le aparece el padre y le dice: “te estoy esperando en el mundo de los muertos. Ve a Cumas, la Sibila te hará descender”. “Cuánto hace que no te veía, como te estuve esperando, cómo tardaste, como me gusta de nuevo escuchar esa voz que echaba de menos”. La famosa reconciliación con el padre de la que habla Joseph Campbell, en ese momento Eneas no es un héroe; es un hijo que se encuenta con su padre después de mucho tiempo, quien le muestra el futuro. Eneas sale dispuesto a triunfar, entonces los barcos entran por el río Riber y bajan en un momento determinado, y el fiel Acates, el compañero de Eneas, como había sido Patroclo de Aquiles, y Alvar Fañez del Cid, el fiel Acates es el que prepara la mesa.

Y recuerdo a Lugones cuando dice: “y por esto Eneas, héroe moderno, los griegos impusieron el sentido de justicia por reparación, el cristianismo ha cometido la terrible injusticia de igualar en el perdón a los culpables con los inocentes”. Ahora bien, qué significa la justicia de la reparación? Lo ejerce Eneas cuando mata a Turno, y se casa con la hija de éste. Eneas cumple un trayecto, pasa peligros físicos, y al tener la obra un final abierto, Virgilio ha sido capaz de llegar justo hasta el límite de la historia. Creo que si Virgilio tocó un punto neurálgico distinto, que lo coloca en una prominencia muy particular en el occidente, es por haber inventado al héroe que más puede parecerse al concepto del Santo Cristiano, porque la violencia que también tuvieron los primeros cristianos está fundamentada en un estado de piedad, respeto y obediencia a la voluntad. Una frase de Paul Valery podría caracterizar este tema profético: “Hay que volver a las manifestaciones de la cultura antigua, siempre frescas, porque las modernas envejecen demasiado rápido”. Con ella cierro esta aproximación de una obra que perdura a través de los tiempos, con temas inagotables.

Autora: María Alejandra Crespín Argañaraz

Otro pasaje de la Odisea


Un pasaje de la rapsodia VIII de la Odisea

Mas el aedo, pulsando la cítara, empezó a cantar hermosamente los amores de Ares y Afrodita, la de bella corona: cómo se unieron a hurto y por vez primera en casa de Hefesto, y cómo aquél hizo muchos regalos e infamó el lecho marital del soberano dios. El Sol, que vio el amoroso suceso, fue en seguida a contárselo a Hefesto, y éste, al oír la punzante nueva, se encaminó a su fragua, agitando en lo íntimo de su alma ardides siniestros, puso encima del tajo el enorme yunque y fabricó unos hilos inquebrantables para que permanecieran firmes donde los dejara. Después que, poseído de cólera contra Ares, construyó esta trampa, fuese a la habitación en que tenía el lecho y extendió los hilos en círculo y por todas partes alrededor de los pies de la cama y colgando de las vigas, como tenues hilos de araña que nadie hubiese podido ver, aunque fuera uno de los bienaventurados dioses, por haberlos labrado aquél con gran artificio. Y no bien acabó de sujetar la trampa en torno de la cama, fingió que se encaminaba a Lemnos, ciudad bien construida, que es para él la más agradable de todas las tierras. No en balde estaba al acecho Ares, que usa áureas riendas, y cuando vio que Hefesto, el ilustre artífice, se alejaba, fuese al palacio de este ínclito dios, ávido del amor de Citerea, la de hermosa corona. Afrodita, recién venida de junto a su padre, el prepotente Cronión, se hallaba sentada, y Ares, entrando en la casa, tomóla de la mano y así le dijo:

"Ven al lecho, amada mía, y acostémonos, que ya Hefesto no está entre nosotros, pues partió sin duda hacia Lemnos y los sinties de bárbaro lenguaje." Así se expresó, y a ella parecióle grato acostarse. Metiéronse ambos en la cama , y se extendieron a su alrededor los lazos artificiosos del prudente Hefesto, de tal suerte que aquéllos no podían mover ni levantar ninguno de sus miembros, y entonces, comprendieron que no había medio de escapar. No tardó en presentárseles el ínclito Cojo de ambos pies, que se volvió antes de llegar a la tierra de Lemnos, porque el Sol estaba en acecho y fue a avisarle. Encaminóse a su casa con el corazón triste, detúvose en el umbral y, poseído de feroz cólera, gritó de un modo tan horrible que le oyeron todos los dioses: "¡Padre Zeus, bienaventurados y sempiternos dioses! Venid a presenciar estas cosas ridículas e intolerables: Afrodita, hija de Zeus, me infama de continuo, a mí, que soy cojo, queriendo al pernicioso Ares porque es gallardo y tiene los pies sanos, mientras que yo nací débil; mas de ello nadie tiene la culpa sino mis padres, que no debieron haberme engendrado. Veréis cómo se han acostado en mi lecho y duermen, amorosamente unidos, y yo me angustio al contemplarlo. Mas no espero que les dure el yacer de este modo ni siquiera breves instantes, aunque mucho se amen: pronto querrán entrambos no dormir, pero los engañosos lazos los sujetarán hasta que el padre me restituya íntegra la dote que le entregué por su hija desvergonzada. Que ésta es hermosa, pero no sabe contenerse." Así dijo, y los dioses se juntaron en la morada de pavimento de bronce. Compareció Poseidón, que ciñe la tierra; presentóse también el benéfico Hermes; llegó asimismo el soberano Apolo, que hiere de lejos. Las diosas quedáronse, por pudor, cada una en su casa. Detuviéronse los dioses, dadores de los bienes, en el umbral, y una risa inextinguible se alzó entre los bienaventurados númenes al ver el artificio del ingenioso Hefesto. Y uno de ellos dijo al que tenía más cerca: "No prosperan las malas acciones y el más tardo alcanza al más ágil; como ahora Hefesto, que es cojo y lento, aprisionó con su artificio a Ares, el más veloz de los dioses que poseen el Olimpo, quien tendrá que pagarle la multa del adulterio." Así éstos conversaban. Mas el soberano Apolo, hijo de Zeus, habló a Hermes de esta manera: "¡Hermes, hijo de Zeus, mensajero, dador de bienes! ¿Querrías, preso en fuertes vínculos, dormir en la cama con la áurea Afrodita?" Respondióle el mensajero Argifontes: "¡Ojalá sucediera lo que has dicho, oh soberano Apolo, que hieres de lejos! ¡Envolviéranme triple número de inextricables vínculos, y vosotros los dioses y aun las diosas todas me estuviérais mirando, con tal que yo durmiese con la áurea Afrodita!" Así se expresó, y alzóse nueva risa entre los inmortales dioses. Pero Poseidón no se reía, sino que suplicaba continuamente a Hefesto, el ilustre Artífice, que pusiera en libertad a Ares. Y hablándole, estas aladas palabras le decía: "Desátale, que yo te prometo que pagará, como lo mandas, cuanto sea justo entre los inmortales dioses." Replicóle entonces el ínclito Cojo de ambos pies: "No me ordenes semejante cosa, ¡oh Poseidón que ciñes la tierra!, pues son malas las cauciones que por los malos se prestan. ¿Cómo te podría apremiar yo ante los inmortales dioses, si Ares se fuera suelto y, libre ya de los vínculos, rehusara satisfacer la deuda?" Contestóle Poseidón, que sacude la tierra: "Si Ares huyere, rehusando satisfacer la deuda, yo mismo te lo pagaré todo." Respondióle el ínclito Cojo de ambos pies: "No es posible, ni sería conveniente, negarte lo que pides." Dicho esto, la fuerza de Hefesto le quitó los lazos. Ellos, al verse libres de los mismos, que tan recios eran, se levantaron sin tardanza y fuéronse él a Tracia y la risueña Afrodita a Chipre y Pafos, donde tiene un bosque y un perfumado altar: allí las Gracias la lavaron, la ungieron con el aceite divino que hermosea a los sempiternos dioses y le pusieron lindas vestiduras que dejaban admirado a quien las contemplaba.
Tal era lo que cantaba el ínclito aedo, y holgábanse de oírlo Odiseo y los feacios, que usan largos remos y son ilustres navegantes.

Fuente: Homero. Odisea. Espasa Calpe: Madrid, 1977. Undécima edición.
ISBN: 8423910040


La tragedia Agamenón de Esquilo

Clitemnestra (P.N. Guérin, 1819)
Clitemnestra (P.N. Guérin, 1819)

Esta temible tragedia griega se representó en el año 458 a.C. en las fiestas Dionisias de Atenas, donde obtuvo el primer premio. Pertenece a la trilogía llamada la Orestíada; aunque en principio era una tetralogía, pues contaba con el drama satírico Proteo.

Su argumento es el siguiente:

Un atalaya que custodia el palacio real de Agamenón en Argos, lleva aguardando mucho tiempo por la señal luminosa que le transmitirán otros vigías; haciéndole saber no solamente a él sino a todos los argivos, los ciudadanos de Argos, si la ciudad de Troya ha sido tomada ya por los aqueos, quienes hace 10 años salieron en la expedición para vengar la afrenta que recibieran ellos por causa del príncipe Paris, quien con el consentimiento de Helena, esposa de Menelao y reina de Esparta, decide llevársela consigo a Troya, por lo que se origina toda la guerra y el conflicto bélico entre griegos y troyanos.

El episodio del décimo año de esta guerra nos es narrado por Homero en la Ilíada.

Clitemnestra será un personaje protagónico en Agamenón de Esquilo. Decidí comentar esta tragedia aisladamente por cuanto sólo me interesaba por las numerosas intervenciones de Casandra en la obra. Sin embargo, preferí hacer un sencillo sumario de los hechos narrados por Esquilo en dicha tragedia.

Las órdenes de Clitemnestra eran que su vigía, el centinela del palacio, avisara al recibir la señal luminosa de otros puntos geográficos de Grecia. Esta era la forma como se hacía en la Antigüedad. De tal modo que, si Troya era tomada, se activaría una serie de señales con fogatas de ciudad a ciudad, partiendo de la región troyana en el Monte Ida, pasando por la isla de Lemnos, de este a oeste, hasta el Monte Citerón; y de éste, hasta llegar a Argos, donde se encontraba el vigía del palacio de Clitemnestra.

El vigía, un buen día, era de noche, recibió la señal fogosa, que indicaba que Troya había sido tomada. Clitemnestra se enteró a la mañana siguiente. Ella aguardaba con aparente júbilo la llegada de su esposo Agamenón y jefe de los caudillos griegos que fueron a Troya. En el camino a esta ciudad, Agamenón y los suyos, debido a un oráculo que consultaron, sacrificaron a Ifigenia en un altar a la diosa Artemisa, para que los vientos le fueran propicios a la armada del ejército helénico.

Por fin, con la noticia del sitio y la caída de Troya, tiempo después llega Agamenón a su palacio en Argos con Casandra, la profetisa troyana que le tocó en suerte después del reparto de mujeres en Troya como botín de guerra. En el palacio aguardaba pacientemente Clitemnestra.

En este momento dramático de la tragedia, Clitemnestra recibe en la entrada del palacio a Agamenón de una manera desmesurada, tras 10 años de ausencia. Prácticamente le impone caminar sobre una alfombra purpúrea, evidente símbolo de un recibimiento que sobrepasaba todas las expectativas de Agamenón. Éste le hace saber a Clitemnestra que sólo quiere que se le reciba como un ser humano, no como un bárbaro.

La tragedia o punto álgido de la tragedia es cuando Agamenón es invitado a pasar por Clitemnestra adentro de su palacio. En este punto, Casandra, que es adivina o pitonisa, empieza a dialogar con el coro de ancianos argivos, y les previene de que algo muy oscuro está por suceder tanto con su amo Agamenón como con ella misma.

La tragedia finaliza cuando en el baño Clitemnestra le apareja la muerte a Agamenón de forma artera. Éste muere degollado como un cerdo dentro de su propio palacio. Al punto, Casandra sabía, porque preveía lo futuro, que ella sería la próxima en morir a manos de Clitemnestra, como efectivamente sucede inmediatamente después del asesinato de su amo.

Ambas muertes serán vengadas por Orestes, el hijo varón de Agamenón y Clitemnestra, en las dos otras tragedias que componen la trilogía esquílea, la única trilogía que se conserva de todo el teatro griego antiguo.

Recordemos que Egisto, el amante que tenía Clitemnestra en el palacio furtivamente, fue quien planificó y urdió el asesinato de Agamenón y se jacta cobardemente de haber sido el cerebro del homicidio. No obstante, Egisto no se atrevió a matar a Agamenón con sus propias manos.

Autor: Sócrates Adamantios Tsokonas

Nuevo museo de la Acrópolis de Atenas

Nuevo museo de la Acrópolis abre sus puertas
Nuevo museo de la Acrópolis abre sus puertas

De impacto directo sobre el turismo en Grecia,¡vean la vista al Partenón!
De impacto directo sobre el turismo en Grecia,¡vean la vista al Partenón!

Hoy, 18 de junio de 2009, nuevo museo de la Acrópolis abierto al mundo y a la prensa mundial
Hoy, 18 de junio de 2009, nuevo museo de la Acrópolis abierto al mundo y a la prensa mundial


El nuevo museo de la Acrópolis de Atenas abre por fin sus puertas
Jueves 18 de junio de 2009. 03:39 PM Atenas.-

El nuevo museo de la Acrópolis, un edificio de vidrio situado a los pies del célebre complejo arquitectónico en el centro histórico de Atenas, se prepara a abrir sus puertas el sábado durante una ceremonia solemne, tras años de aplazamientos y polémicas.

"Luego de varias aventuras, obstáculos y críticas, el nuevo museo de la Acrópolis está listo: un símbolo de la Grecia moderna que rinde homenaje a sus antepasados, el deber de una nación hacia su patrimonio cultural", subrayó el miércoles por la noche el ministro de Cultura, Antonis Samaras, durante una primera presentación del museo a los medios de comunicación.

Diseñado por el arquitecto franco-suizo Bernard Tschumi, este edificio ultramoderno sobre pilotes ubicado en medio de vestigios arqueológicos, impresiona por su geometría.

Situado a 300 metros del monumento faro del mundo antiguo, bañado en luz natural, el edificio ofrece una vista panorámica sobre el Partenón, uno de los monumentos más visitados del mundo y símbolo arquitectónico de la época clásica del siglo V antes de nuestra era.

Más de 350 vestigios y esculturas de la Acrópolis están expuestos en este museo de tres plantas, de 23 metros de altura y 15.000 m2 de superficie. Hasta ahora estas obras estaban amontonadas en un pequeño museo situado en el monte santo. Su traslado se convirtió en una operación gigantesca que duró varios meses y terminó en la primavera de 2008.

Un techado cubre parte de los vestigios descubiertos durante las excavaciones, y domina una de las dos entradas del museo, situada sobre la alameda que bordea la vertiente sur del monte.

En la primera planta, una serie de objetos como cerámicas, bajo relieves y esculturas antiguas, provenientes de los lugares de culto ubicados originalmente en las vertientes de la Acrópolis, adornan los dos lados de la sala.

Las cinco cariátides del templo de Erecteión dominan una rampa de vidrio que permite acceder a la segunda planta, una sala con unas treinta columnas. En esta segunda sala, están expuestas las esculturas arcaicas (entre 800 y 500 antes de nuestra era) de Erecteión, Atenas Niké y de la entrada monumental del templo: los Propileos.

El punto culminante del edificio es la sala del Partenón, en la tercera planta, "donde la luz natural (...) revela los colores y el volumen plástico de los frisos, las metopas y los frontones del templo", explicó el presidente del museo Dimitris Pantermalis.

Tras una serie de negociaciones, los arqueólogos griegos optaron por una reconstitución del friso del Partenón gracias a la integración de algunos vestigios conservados en Atenas y copias de placas. La mayoría de esas placas están en Londres y entre las piezas originales, destacan por su color blanco.

Esta sala emblemática simboliza "una reclamación" por la repatriación del friso del Partenón, conocido como "mármoles de Elgin" por el nombre del diplomático británico que las arrancó del monumento y las llevó a Gran Bretaña. Estas piezas están ahora en el British Museum de Londres y Grecia las reclama en vano desde hace treinta años.

"Por primera vez, el visitante tendrá una visión conjunta de los frisos y tomará consciencia del problema de la dispersión de las obras entre Londres y Atenas", insistió Pantermalis, según reseñó AFP.





Fuente: Noticia del diario venezolano El Universal


 

Temas horacianos: el vino

El vino

Esta antología, que se propone presentar en forma general los testimonios clásicos y no clásicos de una constante búsqueda del placer, del olvido de la inspiración en el beber vino, no reviste carácter exhaustivo, y acaso sea el punto de partida de posteriores investigaciones.

La vid, que quizá haya sido importada de Siria y tomado importancia en la economía griega alrededor de los siglos CII y VII a.c. junto con el trigo y el olivo que es uno de los cultivos fundamentales del Mediterràneo y juega un papel preponderante en la cultura occidental. Las palabras que designan al vino, latin vinum, parece ser de origen mediterráneo, es decir, no indoeuropeo, y se ha intentado la filiación semítica, la cual resulta poco convincente. La segunda denominación latina para el vino, merus (adj) designa al vino puro sin mezcla. Paradójicamente, la costumbre griega parece haber sido tomar el vino no puro, como lo muestra la denominación en el griego kearì, literalmente “mezclado”.

En la tradición griega, al circular el vino en los banquetes, se participa del festín de los dioses y se realiza la comunión entre el hombre y la divinidad, cuando se bebe desmesuradamente, el hombre es apresado por la alegría del vino que lo lleva a un nivel superior de ruptura con lo puramente humano, y lo precipita en la locura. Otro aspecto de la tradición griega es el de la inspiración divina para la creación, concedida al beber, por participación con el espíritu del vino. La tradición latina sigue en gran medida a la griega, pero se enfatiza al recurrir al vino para el olvido de las penas y la unión de Baco y Venus. De ambas no se consideran aquí las múltiples derivaciones al culto de Dyonisos como Dios de los pámpanos y del vino.

La tradición hebrea sanciona la búsqueda del olvido y del placer en el exceso de las bebidas, pues esto conduce a la tiranía del vicio y el abandono de sí. Con el advenimiento del cristianismo el vino adquiere otra simbología (sangre del Señor), subsistiendo las ideas de que por un lado el vino quiebra las facultades mentales del hombre y su integridad si no se lo bebe moderadamente, y de que, por el otro, posibilita la participación en la naturaleza divina. Los textos no clásicos se acomodan en una y otra vertiente. Horacio se agrega a los testimonios de este aspecto humano y asigna un lugar importante en su obra al tema, y muchas veces, a imitación de los líricos griegos, invoca al vino como medio para el olvido de las preocupaciones, pero en una clima de moderación.

Sagradas escrituras, proverbios 23,29-35 “A quién desgracias?, ¿a quién, alboroto? ¿a quién disputa? ¿a quién , disgustos y reconvenciones?. ¿a quién ruinas en vano?, ¿de quién los ojos distantes? ¿Acaso no de los que se demoran en los vinos? ¿Acaso no de los que rastrean donde están las bebidas? No has de emborracharte con vino, sino frecuentad a los hombres justos y frecuentadlos en los paseos. Pues si entregas tus ojos a los vasos y a las copas, luego andarás más desnudo que un palo…”
ISAÍAS 5,11 “Ay de los que se despiertan a la mañana persiguiendo a las bebidas, y de los que la siguen hasta tarde; pues el vino los quemará por completo”

ISAÍAS 5,22 “Ay de vosotros, los vigorosos, que bebéis el vino, y de los señores, que mezclan las bebidas…”

OSEAS 4,10-11 “Y comen y no han de saciarse, practicaron idolatría, más no han de ir en línea recta, porque dejaron de cuidar al Señor. El corazón de mi pueblo ha albergado a la idolatría, el vino y la embriaguez”.

SABIDURÍA 2,7, “Llenémonos de vino costoso y de bálsamos y que no nos pase la flor de la primavera…”

Nuevo Testamento

GÁLATAS 5,19,21 “Y los frutos de la carne son evidentes:…envidias, borracheras, festines y cosas por el estilo, que os prevengo, como también os advertí, que los que hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios”.

CORINTIOS 11,20-22 “Pues reunidos para ello no es posible comer la cena, y mientras uno pasa hambre, el otro se embriaga. ¿Es que no tenéis casa para comer y beber? ¿O es que despreciáis la asamblea de Dios y avergonzáis a los que no tienen? ¿qué os diré? ¿Os alabaré?. En esto no os alabo”.

HOMERO, Odisea XXI 293-294 “El dulce vino, que daña también a los demás, te trastorna, si lo tomas con avidez y lo bebes desmesuradamente”.

HESÍODO, Los Trabajos y los días 368-369 “Al comienzo y al final del tonel hártate; ahorra en la mitad. Pues es la miseria la economía en el fondo”.

ALCEO DE MITELENE Fragmento 20 “Ahora es necesario emborracharse y beber algo de mala gana, ya que murió Nyrsilo".

Fragmento 44 “Ningún otro árbol plantes antes que la vid”.

Fragmento 41 “Bebamos ¿Para qué aguardamos las antorchas? Queda un dedo de día. Y descuelga las copas grandes, las pintadas. Pues el vino, que hace olvidar los males, el hijo de Semele y Zeus dio a los hombres. Vierte una y dos medidas en las fuentes llenas hasta el borde y que una copa empuje a la otra”.

ANACREONTE DE TEOS, Fragmento 64 (62)
“Vamos, ya, tráenos, muchacho, la jarra, para que la beba a la salud, de un sorbo, y echa en las copas diez partes de agua y cinco de vino, para que sin exceso nuevamente me agite por el furor báquico. Vamos, pues, dediquémonos al beber, excita con vino, ya no con tanto estrépito y palabrerío, sino embriagándonos con hermosos himnos”.

Fragmento 17 “Almorcé pellizcando un poco de una ligera torta, y apuré un tonel de vino, y ahora tiernamente pulso el arpa encantadora festejando a mi dulce joven amada”.

TEOGNIS DE MÉGARA, Fragmento 879-884
“Bebe el vino que de las cimas del Taigeto me dan las vides que el anciano querido, por los dioses. Theótimo plantó en las hondonadas del monte, trayendo desde la arboleda de plátanos agua fresca. Bebiéndolo alejarás las penosas preocupaciones, ataviado de tal coraza, estarás mucho màs ligero".

EURÍPIDES. Bacantes 381-385 “Y haz cesar las preocupaciones cuando el espíritu del racimo circule en el banquete de los dioses, y en las fiestas la crátera abrace con el sueño a los hombres coronados de hiedra”.

CATULO XXXII 1-7 “Minister vetuli puer Falerni inger mi calices amariores, ut lex Postumiae iubet magistrae ebria ancina ebriosioris , At vos quo lubet hinca bite, lymphae, vini pernicies et ad severos mígrate; hic merus est Tryonianus” “Niño que sirves el viejo Falerno, échame copas más amargas como la ley de Postumia, maestra, más amiga de la ebriedad que los granos de uva ebrios, lo ordena. Pero vosotras, aguas, ruina del vino, idos de aquí adonde queráis, y emigrad a los sombríos; aquí está el mero Thyoniano”.

HORACIO, Odas I,9 5-8 “Dissolve frigus ligna super large reponens atque benignuis deprome quadrium Sabina, o Thaliarche, merus diota” “Disuelve el frì, colocando leños sobre el fuego en abundancia y , benigno, vierte, Taliarco, el vino de cuatro años en un cántaro sabino”Odas I 11, 4-7- “seu plures hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam, quae nunc apositis debilitat pumicibus mare Tyrrhenum, sapais, vina liquies et spatio brevi spem longam reseces…” “Ya sean muchos inviernos, ya sea el último que Júpiter asigne, el que ahora debilita al mar Tirreno con rocas adversas, saboréalos, purifica los vinos, y breve el tiempo, acorta una larga esperanza…”

Odas I 18, 1-9 “Nullam, Vare, sacra vite prius severis arborem circa mite solum Tiburis et moenia Catili; siccis omnia nam dura deus proposuit neque mordaces aliter diffugiunt sollicitudines. Quis post vina graven militiam aut pauperiem crepat? Quis non te potius, Becche pater, teque, decens Venus? Ac n equis modici trasiliat munera Libera, Centaurea monet cum Lapithis rixa super mero debellata…” “Varo, antes de la sagrada vida no habrás de plantar ningún árbol a lo largo del blando suelo del tibur y las murallas de Catilo; pues un dios ofreció todas las cosas adversas a los secos y no de otro modo huyen las mordaces preocupaciones. ¿Quién, después de los vinos, tiene en la boca a la pesada milicia o a la pobreza? ¿Quién mejor que tú, Padre Baco, y que tú, hermosa Venus? Y que nadie sobrepase los regalos del moderado Liber, ni advierta la lucha de los Centauros con los Lápitas declarada por el mero…

TIBULO, Elegías I 2,1-6-

“Adde merus vinoque novos compesce dolores, occupet ut fessi lumina victa sopor, neu quisquam multo percussum tepora Baccho excitet, infelix dum requiestcit amor. Nam posita est nostrae custodia saeva puellae, clauditur et dura iauna firma será” “Agrega mero y retiene con vino mis nuevos dolores, de modo que el sopor se apodera de las luces vencidas del cansado y que nadie despierte las sienes del aturdido por el mucho Baco, infecundo, mientras descanse mi amor. Pues le ha sido puesta a nuestra niña una fiera custodia y se cierra la puerta firme con duro pestillo”.

ELEGÍAS III 6,1-8-
“Candide Liber, ades-sic tibi mystica vitis Semper, sic hegera tempora vincta geras-aufer et ipese neum pariter medicande dolorem: saepe tuo cecedit muñere victus amor. “Radiante Lìber, asiste (sea que tengas siempre la mística vid, sea que lleves las sienes ceñidas con hiedra) y tú mismo que debes ser sanado, aleja mi dolor del mismo modo: a menudo el amor cae vencido por tu favor".

OVIDIO. El arte de amar, 237-244
“Vina parant animos faciuntque caloribus aptos; cura fugit multo diluiturque mero. Et Venus in vinis ihnis in igne fuit” Los vinos preparan los corazones y los hacen aptos para los ardores; la preocupación huye y se disuelve con mucho vino… y Venus en los vinos fue (como) fuego en el fuego.


ABU ABD MALIK MARWAN (El príncipe amnistiado)
”Cuantas veces la copa vistió el ala de la tiniebla con una técnica de luz resplandeciente. Pasé la noche escanciando a una gacelita en cuyos ojos había una deliciosa somnolencia que a mí me impedía dormir. Se escondía el vino, y llegué a pensar si, como todos temía su mirada…"

JUAN RUIZ ARCHIPRESTE DE HITA , Libro del Buen Amor.
"Hace perder la vista, mucho acorta la vida hace perder la fuerza a quien toma sin medida; hace temblar los huesos el buen seso se olvida, es con el mucho vino toda bondad perdida”.

“Sin embargo es el vino, de muy buena natura: muchas bondades tiene si se toma como mesura: al que bebe de más le saca la cordura, y hace así por el mundo toda maldad y locura".

ABEN GUZMÁN
“Cuando muera, estas son mis instrucciones para el entierro, dormiré con un una viña entre los párpados, que me envuelva entre sus hojas como mortaja y me pongan en la cabeza un turbante de pámpanos”.

TORRES DE VILLARROEL “Visiones y visitas”
“…en nuestra era los infantes se crían a los pechos de las cubas, los jóvenes repiten el vino como el agua y las mujeres lo cuelan como el chocolate…. Venus se abriga con la manta de Baco, y apenas se ve concurso de éstos que no tenga desenvolturas de fiesta bacanal”.

JOHN KEATS “Oda a un ruiseñor” “Oh por un trago de viñedo, que haya sido refrescado por largo tiempo en la tierra de profundas excavaduras, saboreando a Flora y al verde campo, la danza y la canción provenzal. Que yo pueda beber y dejar de ver el mundo y contigo desvanecerme lejos en el bosque oscuro…”

CHARLES BAUDELAIRE Las flores del mal.
“El alma del vino”
Fragmento. "Yo encenderé los ojos de tu mujer extasiada; a tu hijo le devolveré su fuerza y sus colores y seré para este frágil atleta de la vida, el aceite que fortalece los músculos de los luchadores. Yo caeré en tì, vegetal ambrosía, grano precioso lanzado por el eterno sembrador, para que de nuestro amor nazca la poesía, que brotará hacia Dios como una rara flor”.

JOSE HERNANDEZ, “El Martin Fierro” 7061-7066
“Es siempre, en toda ocasión,
el trago el pior enemigo.
Con cariño se los digo,
recuérdenlo con cuidado:
aquel que ofende embriagado
merece doble castigo."

ANTONIO MACHADO, Galerías
“Yo, como Anacreonte,
quiero cantar, reír y echar al viento
las sabias amarguras
y los graves consejos,
y quiero, sobre todo, emborracharme,
ya lo sabéis…¡Grotesco!

JUAN CARLOS DAVALOS, "Beber solo bajo la luna”
“Al pie del grave sauce que en mi jardín medita
junto al arroyo claro, entre matas de flores,
brindo vino a la luna que aguarda ya mi cita,
y contando mi sombra somos tres bebedores.
Mas la luna comprendo, mi invitación desdeña;
¿Ay! En buscar amigos mi corazón se empeña,
hoy que la primavera desborda en mi alegría.

RAUL COSTO OLIVIERI Tabernero (Tango)
Tabernero que idiotizas
con tus brebajes de fuego,
sigue llenando mi copa
con tu maldito veneno
hasta verme como loco
revolcándome en el suelo;
sigue llenando mi copa,
buen amigo tabernero.
Cuando me veas borracho,
canturreando un tango obsceno
entre blasfemias y risas
armar camorra a los ebrios,
no me arrojes a la calle, buen amigo tabernero.

HOMERO MANZI. Che bandoneón (Tango)
Hoy es noche de fandango
y puedo confesarte la verdad,
copa a copa, pena a pena, tango a tango,
embalado en la locura
del alcohol y la amargura.
……………………………………
Y esas ganas tremendas de llorar
que a veces nos inunda sin razón
y que el trago de licor, que obliga a recordar
si el alma está en “orsai” ché bandoneón.


Autora: María Alejandra Crespín Argañaraz

Sabías que....



Sabías que...



...Esquilo luchó directamente en Maratón y en Salamina?
...Según una fábula, la calva de Esquilo era confundida con la roca en donde las águilas rompían el caparazón de las tortugas que atrapaban?
...El poeta neohelénico Konstantino Kavafis escribió muchos de sus poemas en griego clásico?
...Grecia estuvo bajo la ocupación turco-otomana durante 4 siglos?
...Grecia también fue ocupada posteriormente por los nazis durante la 2da Guerra Mundial?
...En la historia reciente de Grecia había una monarquía?
...Grecia tuvo una cruenta guerra civil entre los comunistas y los monarquistas entre 1946 y 1953?
...Hay más de 3 millones de griegos y sus descendientes en el extranjero?
...La primera Olimpiada antigua se contó a partir del año 776 a.C?
...Grecia tiene en total más de 1.400 islas?
...En 1974 Chipre fue invadido ilegalmente por los turcos?
...El territorio griego es aproximadamente la séptima parte de Venezuela?
...En Grecia se hacen de los mejores aceites de oliva del mundo?

...Grecia ha obtenido 2 (dos) Premios Nobel de Literatura (1963 y 1979)?
...La religión de Grecia es el cristianismo ortodoxo?
...Grecia limita con Albania, Bulgaria, FYROM (Antigua República Yugoslava de "Macedonia") y Turquía?
...Grecia es miembro oficial de la Unión Europea desde 1981?
...Tesalónica, El Pireo, Patras, Heraklion, Lárisa, Volos, son también ciudades principales de Grecia?
...La canción de Zorba el Griego está inspirada en el libro Vida y hechos de Alexis Zorbas del griego Nikos Kazantzakis?
...Los griegos tienen una de las expectativas de vida más altas del mundo?
...Grecia forma parte de Los Balcanes?
...El Imperio Griego o el Imperio Romano de Oriente se mantuvo por poco más de 10 (diez) siglos; es decir, un milenio completo?
...Constantinopla es la capital del Imperio Romano de Oriente?
...Constantinopla o Bizancio es prácticamente lo mismo?
...A partir del siglo VII d.C., la lengua oficial de Bizancio era el griego?
...Sabías que Constantino fue el primer emperador bizantino en convertirse al cristianismo?
...Sabías que este último, primer emperador, se bautizó en su lecho de muerte?

El mito y lo deforme

Mitología



RESUMEN

El objetivo del presente trabajo es el estudio de los antiguos mitos, de la creación del mundo, como el paso de caos al cosmos, los cuales son simbolizados por las aguas y por el desierto donde toda forma parece diluirse.

Las aguas del mar, las arenas del desierto son metáforas de la nada, de la ausencia de toda forma. Crear un mundo es, entonces, formarlo, darle coherencia, es decir pasar de los informe a lo formado.

EL MITO Y LO DEFORME


Los antiguos mitos hablan de la creación del mundo como el paso del caos al cosmos, es a menudo simbolizado por las aguas ; también puede serlo por el desierto, donde toda forma parece diluirse. Las aguas del mar, las arenas del desierto son metáforas de la nada, de la ausencia de toda forma. Crear un mundo es, entonces, formarlo, darle coherencia, pasar de lo informe a lo formado.

En la versión cristiana del Libro de Gènesis Cap. 1ª vers. 1 y 2 puede leerse “Al principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra estaba confusa y vacía y las tinieblas cubrían la faz del abismo, pero el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas”. Abismo, vacío, aguas, confusión y oscuridad son nombres de lo informe, de la ausencia. Dice el Popol Vuj en su libro que contiene la cosmogonía , la mitología, la relación de las migraciones y la crónica de los reyes del pueblo quiché. Este libro fue encontrado en Guatemala a fines del siglo XV por un fraile dominico: Francisco Jiménez , quien lo tradujo al español: “No había un hombre, ni un animal. No habìa aves o pájaros, ni peces, ni cangrejos. No había maderas, ni piedras, ni pantanos, ni barrancos, ni vegetación, ni ciénagas, …” El rostro de la tierra no podía ser visto. Sólo el tranquilo mar y la extensión del cielo”.

Estas historias, sagradas para sus pueblos, muestran a un Dios, que es la plenitud del ser, enfrentado con la nada, nombrada de muchas maneras.

El Dios puede llamarse Jeovhá o Javé Eloim , el Altísimo, o el único, o puede ser Marduk Dios que mata a la antigua diosa Tiamat, la gran serpiente marina de cuyo cuerpo descuartizado saldrá el mundo, o como lo dice el Popol Vuj: “El creador y Hacedor, La Madre, el Padre de la Vida y de la existencia”. Sea uno o múltiple, lo divino está siempre en el origen de las formas.

Para los indios de América del Norte , sin embargo, el mundo es creado por el pensamiento y el deseo de un Dios. Encontramos en el Timeo, mito en el deseo de un Dios. Encontramos en el Timeo, mito en el que Platón relata la formación del mundo mediante el modelo de formas perfectas, subsistentes por sí mismas, incorruptibles y eternas, cito pág. 765 , de las Obras Completas dice : “en cuanto al universo que llamamos cielo o con cualquiera otro nombre, lo primero que debemos averiguar es aquello por lo que, según hemos dicho, debe comenzarse en todos los casos, a saber: si ha existido siempre, no habiendo tenido principio, o si habiendo tenido principio , no ha existido siempre. El mundo ha tenido principio, en efecto, el mundo es visible, tangible, corporal, todo lo que tiene estas cualidades es sensible y está sometido a la opinión acompañada de la sensación , nace y es engendrado” Pero el demiurgo, tiene que contar también con la Thorá , libro de la Ley de los judíos, especie de materia indócil, cuya dificultad y ambigüedad en las traducciones nos sugiere su parentesco con la nada y lo informe. De esta conjunción resulta que las formas creadas, las que constituyen nuestro mundo sensible sean imperfectas, limitadas, cambiantes y perecederas.

En términos más propios de la filosofía podría decirse que lo relatan estos mitos cosmogónicos es que de la conjunción del ser con la nada surge el ente. El ente es la determinación del ser, las formas que adquiere en el tiempo, y que formas significa límite, modo específico, determinación.

Para los pueblos arcaicos todas las cosas tienen su arquetipo mítico. También todos los actos importantes del hombre: el nacimiento, la alimentación, el trabajo, el sexo y la muerte. El mito cosmogónico tiene una importancia fundamental en las sociedades primitivas. Está presente en numerosos rituales: todo comienzo, toda fundación debe actualizar el acto primordial de la creación del mundo.

El tiempo debe regenerarse para reconquistar su condición primera, también los chamanes utilizan el mito cosmogónico en sus curaciones para hacer retroceder al hombre en el tiempo y conquistar su estado primitivo. Y hasta los poetas lo utilizan para recuperar la inspiración perdida. En la tradición de los mitos mesopotámicos el hombre presenta una condición dual: modelado en arcilla su cuerpo es amasado con la sangre de un Dios sacrificado. En el Enuma Elish se cuenta que Marduk condenò al rebelde dios Kingu a ser sacrificado y prosigue: “Lo ataron teniéndolo asido en presencia de dios Ea, cargaron sobre él, el peso de su culpa y le abrieron los vasos de su sangre. De su sangre fabricaron la humanidad” Este carácter dual de la condición humana según los textos citados, origina inesperadas consecuencias, como por ejemplo rebelión y angustia. Adan y Eva, comen el fruto prohibido del árbol del conocimiento del bien y del mal y son arrojados del Paraíso. Por su parte Gilgamesh, el héroe mesopotámico, descubre la muerte con carácter ineluctable de todo lo viviente: al morir su amigo y compañero Enkidu llora la pérdida y al mismo tiempo conciencia de su propia finitid. Desde entonces todas sus acciones sólo tienen por objeto conseguir el secreto de la inmortalidad. Lo descubre y lo pierde porque no es un dios. Todo lo que se aleja de la vida cotidiana, en suma lo deforme. Sin embargo, el soplo divino, los griegos dirían el “tojaion neuma” o la sangre de un dios que está en el hombre, lo convierte en un co-creador del mundo. Aparecen nuevas formas creadas por el hombre, bajo su poder la naturaleza se transforma. Las aguas de los grandes ríos discurren obedientemente por los canales, los barcos surcan el mar, los cereales se siembran, los animales son domesticados, se levantan palacios y templos, cambia el paisaje donde el hombre construye su morada. Imitando su modelo divino el hombre crea nuevas formas donde transcurre su existencia. Es decir, actúa conforme a su modelo. También los mitos le proporcionan paradigmas de conducta, originan normas para actuar conforme a las acciones de los dioses, los héroes civilizadores, los antepasados míticos de sus pueblos.

Pero si bien la forma en que el hombre actúa debe ser conforme a sus modelos sagrados ocurre que esos mismos modelos realizan actos que no coinciden con las costumbres y posibilidades de los seres humanos. En el mito tiene cabida lo maravilloso, lo sobrenatural. Lo incita a superar el curso ordinario de las cosas y buscar lo extraordinario, en suma deformar las formas habituales. En el mito del héroe se nos dice que si el hombre siente ese llamado misterioso y lo asume, comienza una aventura que lo llevará lejos de sus afanes cotidianos. Tendrá que vencer terribles pruebas, encontrarà ayuda sobrenatural, penetrará en un mundo de horror y fascinación. Su triunfo será la sabiduría y el deber de enseñarle a su pueblo. El regreso del héroe tiene tantas dificultades como su partida. Él trae lo nuevo y los hombres están apegados a las formas más fáciles, más conocidas. A menudo su mensaje no es comprendido de inmediato y el héroe debe morir, después de su triunfo a manos de aquellos a los que quiere salvar. “El mito de la caverna” de Platón da el ejemplo para una historia semejante.

El contacto con lo sagrado produce maravilla y terror, significa penetrar en un mundo cuyas formas no coinciden con las que contemplamos habitualmente con nuestros ojos. Entonces ¿cómo decir o representar lo que se conoce por esas experiencias extraordinarias? Porque si bien Dios es creador de formas que conocemos ¿cuál es su forma, si es que la tiene? Y si es que tiene forma igual que todo lo que nos rodea o que nosotros mismos, ¿como representarlo? ¿cómo imaginar sus actos? El hombre entonces, recurre a lo inaudito, a lo insólito, a lo desmesurado, en suma a lo deforme.

Y así el arte nos muestra imágenes de ángeles, de figuras danzantes sobre cráneos humanos, de una serpiente desplumada, en el centro de una cruz, de gigantes con un solo ojo, de monstruos y quimeras, de ángeles y demonios.

Joseph Campbell habla de las máscaras de Dios, de un rostro de que oculta y reaparece continuamente en diversas formas, a través del espacio y el tiempo. Conocerlo en su plenitud estaría más allá de las posibilidades humanas. La tradición bíblica dice que aquel que ve a Dios cara a cara, desde aquí abajo, muere instantáneamente. En consecuencia cada cultura sería una perspectiva de lo divino. En ese bosque de símbolos que es el mito aparecen señales, mensajes cifrados. Pero el misterio no termina de desvanecerse. Esta historicidad de las manifestaciones, de lo sagrado, nos hace pensar en cierta relatividad de opciones, tales como deformidad, conformidad, belleza. También los mitos nos muestran costumbres extrañas a nuestra sensibilidad y nos exigen a veces un gran esfuerzo para descubrir su significado. Es cierto que el investigador actual dispone de una serie de aportes metodológicos que ayudan a su tarea, pero además del bagaje teórico los mitos nos reclaman una actitud de apertura espiritual, de simpatía intelectual, del recuero a nuestra propia experiencia para tratar de comprender la razón del otro.

Pero también los mitos pueden deformarse a través del paso del tiempo. En este caso uso el tèrmimo “deformarse” en su sentido “peyorativo”, no como una ruptura de las formas en busca de la trascendencia . Un ejemplo lo encontramos en la formación de los aztecas, siendo el Dios que instruyó a los hombres en la agricultura y en las artes de gobernar. Guerreros, bárbaros al conquistar pueblos antiguos de refinada cultura, tergiversan el sentido de la tradición tolteca. La “guerra florida” que significa la lucha del hombre consigo mismo para destruir sus tendencias negativas y quemar sus cobardías y bajezas , se convierte en conquista militar para conseguir prisioneros de guerra y sacrificarlos a sus dioses. De esa manera se degrada el sentido del sacrificio religioso como donación libre y voluntaria del hombre a la divinidad.

Perder el sentido de los símbolos puede ser peligroso para una cultura, también lo es el manejarlos en provecho propio. Es lo que ocurre a veces en nuestro tiempo a partir de los ámbitos sociales. De esa manera se degrada, por ejemplo el mito del héroe, en la búsqueda del poder y las riquezas materiales. El mito, tantas veces olvidado, despreciado o deformado, aún no ha perdido su poder.


Autora: María Alejandra Crespín Argañaraz


Bibliografía

*Cambell, Joseph.- El héroe de las mil caras. F.C.E. , Mèxico 1959
*Frazer, James George.- La rama dorada F.C.E. México 1996
*Platón. Obras Completas. Tomo II Omeba, Argentina 1967
*La Sagrada Biblia. Nacar Fuster y A. Colunga, Madrid 1965




A Virgilio

Virgilio


Tal vez nadie alcanzó lo que quisiste
suscitar con tus versos, ¡Oh Mantuano!
Quizás un alma sola, oscura y triste
Captó a fondo tu verbo soberano
Variados rumbos toma tu lectura.
Te piensan ya mesiánico, ya abstruso
Los ecos - dicen - de tu voz tan pura
Vienen de un mundo excéntrico y recluso.
Pitagorismos arduos te atribuye
El humanista en cuyo esquema cupo
El número perfecto al que confluye
tu poesía. Admítanme en el grupo
Que te ama humilde y discutir rehuye
Si eras sabio gentil que todo supo.

Autor: Gerardo H. Pagés

SOBRE EL AUTOR DR GERARDO PAGÉS

Nacido en Buenos Aires el 26 de octubre de 1920, se graduó con medalla de oro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Becado en Francia, recorrió Europa y a su regreso ingresó como profesor de latín en el Colegio Nacional de Buenos Aires, al que le dedicó sus esfuerzos y se convirtió en su segundo hogar. Allí fue jefe de departamento, vicerrector y rector.

Ejerció la docencia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, de la que fue director del Departamento de Lenguas y Literaturas Clásicas y decano. Apasionado por su actividad, los sábados hacía abrir la Facultad una hora antes, a las 7, para dar más tiempo de clases. Fue, además, profesor emérito de la Universidad, miembro de número de la Academia Argentina de Letras y recibió el premio Konex en Educación. Pagés era un humanista integral, de inmenso saber, que siguió cultivando aún después de su jubilación, hace 15 años. Concurría diariamente a la Biblioteca del Colegio Nacional de Buenos Aires y permanecía dispuesto a la frecuente consulta de autoridades, colegas y alumnos.

Murió en junio de 1999.

Tres poemas de Crespin Argañaraz


Ariadna

Te extraño, imperturbable
Sobreviviente de mi naufragio
Dios de nuestra isla,
Habitante de lugares lejanos
Teseo de regiones encantadas.
A veces sueño que te veré a mi lado
Que escucharé tu voz, dando aliento a mi pena.
¿Sabes que sufro mucho?
¿Sabes que este lugar se ha vuelto insoportable?
Daría mi vida por sentirte,
Por tener tu mirada sobre mi pelo,
Tu voz acariciando mi dolor,
Tu mano fuerte en mi mano solitaria.
Estás en mi recuerdo,
No quiero años, sin ti
No quiero este río de minutos sin tus palabras,
Tengo miedo de que me devore el minotauro,
Miedo de ofrecerme en sacrificio,
Miedo de que me abandones…
Sólo tú puedes llegar aquí,
Sólo tu calidez y tu deseo,
Pueden darme esperanzas.

Profundidad

Necesito que algo me impulse
Como el viento al velero;
Tus ojos, por ejemplo,
Esos ojos que miran para dentro
Y se hunden en la profundidad del sueño.

O tu paso,
Con algo de misterioso apuro,
Paso sin huella,
Con el eco sutil de los recuerdos.

O tu risa,
Cascabel sonoro,
Juego de luces en tu rostro,
Melódica cadencia,
Donde navega tu alegría de vivir...

O tu mano,
La que pliega el contenido de las horas
Para que sirvan de señal al libro
Donde el tiempo escribió nuestro destino.

Algo,
O todo me impulsará mañana
Como el viento al velero,
Hasta el puerto
Seguro de tus brazos
O hasta el mar sin riberas del olvido....

Belleza

La belleza está en todos lados,
En el viento que agita las hojas,
En la rama desnuda.
En el musgo de las rocas,
En la gota de rocío
Que estremece sus luces,
En el campo aterciopelado
De los pétalos de las flores.

Está en los jardines
En las sienes de plata,
Y en los ojos que se pierden
En el horizonte lejano del recuerdo....

Está en el suspiro que salta
Las barreras del olvido,
En el grito que desborda
En el sollozo,

En la mirada que acaricia suavemente,
En el leve parpadeo de la estrella,
En la mano que se tiende sin recelos,
Y en la página del libro
Que espera
El roce de los ojos
Para darnos su mensaje.......

Autora: María Alejandra Crespín Argañaraz

El mito de las Moiras en Borges

Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges

Resumen

En el marco del movimiento modernista, Jorge Luis Borges desarrolla en su obra “El Otro, el Mismo” una elaboración de numerosos elementos literarios, míticos históricos y filosóficos de la cultura helénica. Esta ponencia muestra algunos aspectos del trabajo poético de ese autor argentino, en su libro “El Otro, el Mismo” aparece la actividad de cada una de las Moiras: Cloto, Láquesis y Atropos. Las alusiones eruditas a personajes, obras, lugares y ciertos caracteres del vocabulario se consideran como emergentes superficiales de una actitud profunda del poeta frente al fenómeno cultural griego, que invita y exhorta a la creación de nuevas formas de belleza inspiradas en las que se dieron en aquel contexto.

El tratamiento lírico de episodios míticos y la transposición de arte son dos procedimientos de Borges que merecen aquí una atención especial, utiliza distintas características de las Moiras contempladas por el mito, pero realiza innovaciones. Una de las más interesantes es la inversión de dicho mito, mediante la transferencia de aquellos atributos que hacen a esas diosas poderosas divinidades del destino a un objeto que, en la mitología griega no sólo no es divino, sino que tiene un autor humano: el laberinto. Es interesante la equiparación de las Moiras con el hombre en general y el poeta en particular a través del único atributo divino que aquéllas no pierden y el laberinto no tiene ni recibe por transferencia: la facultad creadora.

El mito de las Moiras en “El Otro, el Mismo”; de Jorge Luis Borges

En el marco del movimiento modernista, Jorge Luis Borges desarrolla en su obra “El Otro, el Mismo” una elaboración de numerosos elementos literarios, míticos históricos y filosóficos de la cultura helénica. Esta ponencia muestra algunos aspectos del trabajo poético de ese autor argentino, en su libro “El Otro, el Mismo” aparece la actividad de cada una de las Moiras: Cloto, Láquesis y Atropos. Las alusiones eruditas a personajes, obras, lugares y ciertos caracteres del vocabulario se consideran como emergentes superficiales de una actitud profunda del poeta frente al fenómeno cultural griego, que invita y exhorta a la creación de nuevas formas de belleza inspiradas en las que se dieron en aquel contexto.

En primer lugar, se analizarán las expresiones en las cuales la figura de las Moiras aparece insinuada por verbos referentes al tejido.

En el “Poema conjetural”, la presencia de las Moiras es sugerida por el verbo “tejieron” que además de hacer referencia a la actividad de estas divinidades, exige, por estar conjugado en tercera persona del plural, su sujeto múltiple (las Moiras son tres). El sustantivo que cumple esta función es “días”; no son las Moiras las que tejieron, sino los días. El adjetivo posesivo “mis” aparece como modificador que circunscribe la temporalidad generalizada o indefinida del sustantivo a la temporalidad del yo lírico, haciéndola más personal. Si se agrega a esto el circunstancial de tiempo “desde un día de la niñez”, queda aún más limitada esta temporalidad a la duración de la vida de ese yo. En el mundo greco-latino esa duración es regulada por las Parcas mediante el hilado.

Hay una coincidencia entre mito y poema en lo que respecta a la actividad de las Moiras, pero el modo de actuar de éstas en el mito es externo al hombre, mientras que en el poema, adquiere un carácter mucho más personal mediante el reemplazo de la mención de estas divinidades por el sujeto “mis días”.

En “A un poeta menor de la Antología”, se encuentran también el verbo “tejieron” y el sustantivo “días”, cumpliendo las funciones antes señaladas, sólo que, en este caso, los días no pertenecen al yo lírico, sino al poeta menor; no obstante, se observa el mismo carácter personal dado por el adjetivo posesivo (en este caso “tuyos”). Pero hay una diferencia profunda entre los dos poemas: en éste, el objeto directo es “dicha y dolor'“, dos ingredientes habituales de la vida que podrían ser tejidos por las Moiras; no hay ruptura respecto del mito. En cambio, en el “Poema conjetural”, el objeto directo es “laberinto múltiple de pasos”, algo no considerado por el mito dentro de las posibilidades de las Moiras; hay un entrecruzamiento con otro mito perteneciente al mundo greco-latino. En “A un poeta menor de la Antología”, la imagen del laberinto es sugerida por el sustantivo “red”. Se considerará este aspecto mas adelante.

En “Límites” reaparece el verbo tejer en tercera persona del plural, pero hay variantes con el objeto directo y en el sujeto. Este está compuesto de tres sustantivos (concuerda, en este sentido, con el mito, puesto que tres son las Moiras) que nombran objetos intangibles (“sombras”, “sueños”, “formas”) y que, por esta característica, se oponen a todo lo que pueda sugerir el sustantivo del objeto directo (“vida”). Este sustantivo está modificado por el adjetivo demostrativo “esta”, que le da concreción e impide toda relación con algún otro tipo de vida que pudieran sugerir los tres sustantivos del sujeto. Estos realizan la misma actividad que las Moiras en el mito (hilar el destino), pero en el poema lo hacen con un dinamismo mayor, que se logra por la inclusión del verbo “destejen” junto a “tejen”. No obstante, no hay una simple traslación del plano mítico al poema, ya que el reemplazo de las Moiras por “las sombras, los sueños y las formas”, da a la acción y a su producto características no contempladas por el mito.

La relación de las Moiras con la actividad creadora del hombre se observa también en el sujeto (“el sueño [o el terror]”) y el objeto directo (“mitologías y cosmogonías”) del verbo “tejiera” que aparece en el poema “El mar”. Allí, lo humano queda empequeñecido por la comparación con uno de los elementos de la naturaleza: el mar existía antes que los sueños y el terror, las mitologías y las cosmogonías. La comparación transfiere el poder que las Moiras tienen en el mito, no a la actividad del hombre (que, en este caso, mediante el verbo “tejiera”, sólo comparte el aspecto laborioso y creativo de estas diosas), sino al mar, que adquiere mediante los verbos (“estaba”, “era”) y adverbios (“siempre”, “ya”), las características propias del Ser parmenídeo: unión de esencia y existencia, inmovilidad, eternidad.

En “El Golem” hay otro verbo que hace alusión a la tarea de las Moiras: “devanar”. Específicamente, ésta es la actividad de una de ellas, Cloto. Hay, por lo tanto, una selección dirigida hacia una acción que, en principio, no tiene límites temporales, puesto que no están las otras dos Moiras para establecerlos. Dicha carencia de límites adquiere un carácter de intemporalidad mediante el circunstancial “en lo eterno”, en el cual hay un entrecruzamiento de lugar y tiempo; lo eterno es el ámbito donde se devana; esto indica una universalidad témporo-espacial. Hay también una intensificación del dinamismo de la acción, que es el resultado de la ubicación de ésta en el plano de la eternidad; el devanar es continuo.

El sujeto de “se devana” es “la vana madeja”; hay correspondencia con el mito en cuanto a la actividad, pero la figura de Cloto queda desplazada por un sujeto cuya acción recae sobre sí: el pronombre reflejo “se” da a “madeja” un carácter de autosuficiencia que, sumado al circunstancial “en lo eterno”, se acerca a la omnipotencia (la madeja única, en lo eterno, se devana a sí misma). El adjetivo “vana” que modifica a “madeja” extiende, semánticamente, su influencia hacia el verbo: la vanidad de la madeja hace vano el devanar. La omnipotencia antes señalada, queda relativizada por este adjetivo que además ocupa, por el hiperbaton, un lugar predominante.

Respecto de la actividad y la omnipotencia de la Moira existe concordancia entre mito y poema. La diferencia reside en el elemento con el cual realiza el tejido. En el mito, el hilo que tejen las Moiras es el destino de cada ser humano. En cambio, el poema habla de un “tejido de hombres”; los hombres mismos pasan a ser hilos que “la mano” entrecruza para formar la batalla. Cada hombre pierde su individualidad, pues pasa a ser un mero elemento del tejido. Ahora bien, tampoco adquieren relevancia por su existencia conjunta, puesto que, como tejido, han sido creados y serán dirigidos por “la mano”. La omnipotencia de ésta subraya la insignificancia y la dependencia de aquellos.

En el poema “A quien está leyéndome” el verbo “rigen” sugiere la acción de las Moiras que, en este caso, son reemplazadas por el sujeto “los númenes”, si se considera la versión que aparece en las Obras Completas del autor y “los números” en la versión posterior que figura en la Obra Poética. Al sujeto se transfiere la omnipotencia que implica el hecho de regir el destino del hombre. En ese aspecto coinciden mito y poema. En este último, se hace mucho más personal la acción que en aquél realizan las Parcas por la presencia del adjetivo posesivo “tu” que modifica a “destino”; no es cualquier destino el que los números o los númenes rigen, sino el de cada lector, el verbo de la oración (“han dado”) acentúa la limitación de este frente a aquellos, al ubicarlos, respectivamente, en un plano de receptor y dadores. Por último, el objeto directo agudiza el contraste de ambos al reducir al hombre (o, más concretamente, al lector del poema) a la nada (“certidumbre de polvo”).

Hasta el momento se han considerado los poemas en los cuales las Moiras aparecen sugeridas por verbos. Se analizará, ahora, su presencia a través de otras alusiones.

El sustantivo “suerte” aparece en dos poemas que llevan el mismo nombre, “Buenos Aires” y en “A un poeta menor de la Antología”, designando aquello que en el mito personifican las Moiras; la suerte de cada individuo, la parte que le corresponde en este mundo. A esto, en “Buenos Aires” se agrega otra función; acompaña al sustantivo la aposición “esas cosas que la muerte apaga”, que indica la presencia y la acción de una de las Moiras, Láquesis, aquella que, en el mito, corta el hilo cuando la vida de un hombre llega a su fin.

En “La noche cíclica” y “El Golem” se encuentra el sustantivo “madeja” acompañado del adjetivo “vana”. En el primero de los poemas se aclara de qué está hecha la madeja; los hilos son las calles con los nombres de los antecesores del yo lírico; este carácter personal y concreto se refuerza con el adjetivo demostrativo “esta”, que acompaña a “vana madeja”. Toda la expresión “esta vana madeja / De calles que repiten los pretéritos nombres / De mi sangre: Laprida, Cabrera, Soler, Suárez...”, es objeto directo de una oración en la cual la palabra “tiempo” aparece en lugar de las Moiras: “El tiempo que a los hombres / Trae el amor o el oro, a mí apenas me deja / (...) esta vana madeja / “. Aquello que le corresponde a cada cual es dado, en el mito, por la Moira y, en el poema, por el tiempo. La parte que le ha tocado al yo lírico es, justamente, la madeja, el elemento con el cual tendrían que trabajar las Parcas. Hay aquí un nuevo desplazamiento respecto del mito: aquello con lo cual las Parcas tendrían que tejer el destino, pasa a ser, en el poema, el destino que le es dado al yo lírico, sin tejer todavía. Las posibilidades implícitas en este hecho quedan anuladas por el adjetivo “vana” que modifica a “madeja” y también por el modificador indirecto “de calles” que, por su contenido semántico (algo ya hecho), no deja margen a la acción del yo; por otra parte, la posibilidad de construir o descubrir algo transitando esas calles; queda trunca por la expresión “que repiten los nombres de mi sangre”, que da carácter acabado y circular a toda la oración y se acerca a la imagen del laberinto.

En “El Golem”, no se especifica ningún aspecto acerca de la “madeja”, salvo su vanidad. Además, no hay ninguna expresión que se refiera a algo concreto, o cercano al yo lírico como en el poema anterior; la “madeja” aparece como única, por la presencia del artículo “la” y el número singular del sustantivo y el adjetivo. Esta madeja, con sus peculiares características, cumple en esta obra la función (devanar) de una de las Moiras (Cloto) en el mito.

En el mismo poema aparece otro sustantivo que, en algunos aspectos (no de manera explícita sino, como se ha visto hasta el momento, sugerida), se asemeja al mito de las Moiras, y en otros, introduce modificaciones; es el sustantivo “red”. La “red” es el producto, por así decirlo, de la tarea de tejer y, en ese sentido, se puede considerar como la vida del hombre, que es aquello que las Moiras regulan con su tarea. Sin embargo, una red no es un tejido cualquiera, puesto que su función es atrapar. Hay, entonces, una variación respecto del mito. En “El Golem”, esa función queda subrayada por el participio “aprisionado”. Quien está aprisionado es el Golem, un muñeco que, según el poema, es “aprendiz de hombre”. En consecuencia, puede decirse que es el mismo hombre quien está atrapado en la red, y el poema lo expresa con una construcción comparativa: “Gradualmente se vio (como nosotros) aprisionado en esta red sonora”. El participio y el sustantivo sugieren la imagen del laberinto, con lo cual se produce un nuevo entrecruzamiento de este mito con el de las Moiras. La figura del laberinto queda reforzada, en el poema, en una estrofa posterior, cuando se dice que los ojos del Golem seguían a su creador “por la dudosa / Penumbra de las piezas del encierro”. El sustantivo “red” está acompañado de modificadores; por un lado, el adjetivo demostrativo “esta”, que lo hace concreto y cercano; por otra parte, el adjetivo “sonora”, seguido de un modificador indirecto compuesto por nombres propios (vocablos que adquieren tal carácter en el poema por estar escritos con mayúsculas). Esto indica que los elementos que componen la red son palabras que ubican al Golem en una serie de relaciones temporales (antes, después, ayer, mientras, ahora), espaciales (derecha, izquierda) y personales (yo, tú, aquellos, otros). Esas relaciones constituyen la red, pero están, por su parte, constituidas por palabras; por ello, la red es “sonora”. La importancia de aquéllas se refuerza por el hecho de estar escritas con mayúsculas.

En “A un poeta menor de la Antología” el sustantivo “red” cumple la función de predicativo (“los días son una red de triviales miserias”); se equipara “días” a “red”. Con anterioridad, en el mismo poema, aparecen los días del poeta menor como tejedores de dicha y dolor; ahora hay una visión más generalizada; no se especifica a quién pertenecen los días. Además, el dinamismo de la acción de éstos, implícito en el verbo “tejieron”, se diluye en el verbo “son”; el uso del tiempo presente en éste, en contraposición con el pretérito perfecto simple en aquél, indica la desaparición de esa realidad y la permanencia de ésta; los días que tejieron ya no existen (“¿Dónde está la memoria de los días ...?”); los días son, ahora, el producto de esa tarea de tejer: una red. El modificador indirecto que acompaña a este sustantivo (“de triviales miserias”) subraya solamente el aspecto negativo del objeto directo del verbo “tejieron” (dicha y color) y le añade un matiz de insignificancia.

En “Mateo XXV, 30”, hay una alusión directa al laberinto en relación con el mito de las Moiras: “Fragor de trenes que tejían laberintos de hierro”. Habitualmente los trenes transitan por carriles de hierros, ya formados; en cambio, ejercen la misma tarea que las Moiras en el mito. Ahora bien, con ese hierro que habitualmente es material de sus vías, los trenes elaboran algo que se opone a los caminos, ya que los laberintos no conducen, sino que confunden a los que transitan en ellos, los aprisionan. El modificador “de hierro”, por la dureza, frialdad y solidez que indica, da al laberinto un carácter más opresor aún.

En “Jonathan Edward (1703-1785)” reaparece la imagen de prisión y, por lo tanto, se entrecruzan, una vez más, el mito de las Moiras y el del laberinto. En este caso, el sustantivo no es “red”, sino “maraña”, lo cual acentúa el aspecto de confusión, de complejidad (podría decirse, de “laberinto”). El prisionero está ubicado con precisión: “en el centro puntual de la maraña”; esto ofrece una variante respecto de los poemas anteriores y, al mismo tiempo, un acercamiento mayor al mito del laberinto. La “Araña”, a posición de “Dios”, ocupa en el poema la función de las Moiras en el mito, pues su tarea es tejer; aparece aquí atrapada en el centro de lo que ella misma ha creado. Esta imagen está, en cierto modo, anticipada en “Mateo XXV, 30”, donde los trenes construyen aquello que los atrapa: laberintos de hierro. Sin embargo, en el poema que ahora consideramos, la figura del creador adquiere mayor importancia por el uso de mayúsculas, el agregado de una aposición y la presencia del circunstancial de lugar. Hay, nuevamente un alejamiento respecto del mito de las Moiras y un acercamiento al del laberinto (sugerido por el adjetivo “prisionero”). El creador de la maraña que aprisiona al hombre es, junto con éste, prisionero. Pero existe una diferencia significativa, en tanto que el hombre depende de su creador, el creador de aquél laberinto está atrapado por su criatura.

Ahora bien, a la inversa de lo que ocurre en otros poemas (“El mar”, “Poema del cuarto elemento”, “El Golem”, “Fragmento”), donde se otorgan a aquellos elementos que cumplen la función de las Moiras en el mito atributos propios de la divinidad, en “Jonathan Edwards (1703-1785)”, ésta es mencionada explícitamente, pero aparece sin ninguno de los poderes que le son propios, excepto el de crear. Las características que las Moiras tienen en el mito han sido transferidas al laberinto de la poesía: ésta es fuerte, poderosa, perdurable; puede decirse que es divina. El poeta es prisionero de esa divinidad y es divino él mismo, únicamente porque puede crearla. La criatura supera al creador.

En “El Otro, el Mismo”, de Jorge Luis Borges, se sugiere la presencia y la acción de las Moiras mediante verbos y sustantivos que aluden a la tarea que éstas realizan en el mito (tejer) y a su resultado. Aunque éste es el aspecto en el cual se pone el énfasis, todas las particularidades contempladas por el mito son tomadas en este libro: aparece la actividad de cada una de Las Moiras, Atropo, Cloto y Láquesis se considera también su acción conjunta como diosas del destino humano; por momentos, surgen como aquella parte que a cada uno le toca en la vida e incluso se las ve como las fuerzas elementales del mundo.

No obstante la existencia de similitud con respecto al mito, hay variaciones introducidas por el autor. Las mismas, se señalan a continuación.

La principal actividad que realizan las Moiras en el mito es el único aspecto que comparten con los hombres en el poema: el hombre también puede tejer, ya sea su propia vida (“Poema conjetura)”, “A un poeta menor de la Antología”, “Composición escrita de un ejemplar de la Gesta de Beowulf”), mitologías y cosmogonías (“El mar”) o poemas ( “A un poeta sajón”, “Jonathan Edwards (1703-1785)”, “Edgar Allan Poe”). Esa única aptitud que tiene es común con las Moiras (la posibilidad de crear), es, al mismo tiempo, el único atributo divino que éstas conservan en “El otro, el mismo”: en la medida en que es creador, el hombre adquiere una condición divina, aunque, como las Moiras, cree un laberinto, un destino en el cual quede atrapado; aunque, como poeta, quede aprisionado en su obra.

En síntesis, en “El otro, el mismo”, Jorge Luis Borges utiliza las distintas características de las Moiras contempladas por el mito, pero realiza, asimismo, innovaciones. Una de las más interesantes es la inversión de dicho mito, mediante la transferencia de aquellos atributos que hacen a esas diosas poderosas divinidades del destino a un objeto que, en la mitología griega, no sólo no es divino, sino que tiene un autor humano: el laberinto. Otra modificación importante es la figura de un laberinto constituido por palabras, con lo cual hace imprecisos los límites entre obra literaria y vida, así como considera difusa la frontera entre el sueño y la vigilia. Por último, resulta original la equiparación de las Moiras con el hombre en general y el poeta en particular a través del único atributo divino que aquéllas no pierden y el laberinto no tiene ni recibe por transferencia: la facultad creadora.

Autora: María Alejandra Crespín Argañaraz

BIBLIOGRAFÍA

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