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PHARMAKÓS Y CHIVO EXPIATORIO

Imagen 1. Sacrificio del macho cabrío



Hipótesis de trabajo

Veremos y demostraremos punto por punto dónde y en qué sentidos existe un paralelismo en el fenómeno que explicaremos, el cual no es otro que el sacrificio expiatorio griego y hebreo como dos ejemplos claros de la forma en que se efectuaban los sacrificios para la expiación de las culpas y/o errores colectivos del pueblo. Asimismo explicaremos semejanzas y diferencias entre ambos cultos del fenómeno y si se trata o no de un rito o de un mito

Objetivo general de la investigación

Explorar, describir y explicar el fenómeno social conocido como chivo expiatorio en dos culturas ancestrales donde existen narraciones en las que éste aparece señalado taxativamente

Objetivo específico

Explicar cómo se dio el fenómeno del chivo expiatorio en las culturas helénica y hebrea, respectivamente; desde su etimología hasta su significado en cada una de estas culturas y/o pueblos. También intentaremos explicar si el fenómeno objeto de nuestra investigación se trata de un mito, un rito o ambos casos conjuntamente


Imagen 1. Sacrificio del macho cabrío 1
Introducción 2
Definición de pharmakós 4
Definición complementaria de pharmakós 5
Etimología 5
Otras etimologías complementarias 6
Definición de chivo expiatorio 8
Otra definición de chivo expiatorio 8
Pruebas de los inicios del Yom Kipur o Día de Expiación 9
Imagen 2. Judíos rezando en la sinagoga en Yom Kipur (Maurycy Gottlieb, 1878) 9
Lo demoníaco asociado a Pan y a Dionisos 14
Imagen 3. Fiesta dionisíaca 19
Imagen 4. Sacrificio del cordero 21
Penteo en Las bacantes 24
Motivación y resultados 25
Bibliografía consultada 30


Introducción

Esperamos contribuir a un mejor entendimiento de estas culturas mediterráneas por medio del reconocimiento de dos figuras claves de su religiosidad.

Debemos a estas dos culturas mucho de nuestra constitución espiritual, nuestra formación humana y académica. El cristianismo habría sido imposible sin la existencia previa del judaísmo. De tal forma que estos dos conceptos que siguen a continuación nos sirvan para acercar un poco las culturas respectivas de estos dos pueblos cuyo primer contacto data de varios milenios atrás.

Empezaremos nuestro trabajo delineando un poco el campo en que éste se halla inscrito; que no es otro sino en la misma frontera de las ciencias humanas, las humanidades, la religión en cuanto vehículo para religarnos con lo sagrado, la observación científico-social, y en línea general la literatura y la sociología.

Para ello partiremos de la etimología de palabras comunes para nosotros (chivo expiatorio) así como otras que no lo son tanto (pharmakós). Una viene de la cultura hebrea (de religión monoteísta e israelí), y la otra de la cultura helénica (de creencias politeístas y mitológicas de la antigua Grecia).

Nos apoyaremos en narraciones de la cultura hebrea, especialmente en algunos versículos del «Antiguo Testamento»; así como haremos referencia a la tragedia griega, originalmente de un mito griego trágico.

Por otra parte, luego de dar una definición de cada objeto de estudio, nos centraremos en explicar y demostrar los siguientes puntos:

a)Describir el fenómeno de estudio, b)explicar en qué consisten ambos conceptos de cada una de estas culturas milenarias, c)comparar ambos fenómenos, y d)explicar si nuestras muestras de estudio son parte de un rito, de un mito, o de ambos simultáneamente.

Definición de pharmakós

Cabe mencionar que en la cultura helénica el chivo expiatorio se llama φαρμακός, así que primeramente diremos qué no es. No es de los mismos orígenes de la tragedia griega -τραγωδία, (tragedia), que viene de τράγος; del macho cabrío que se sacrificaba en la antigua Grecia para expiar las faltas, manchas, o inmundicias con las que algo sagrado se contaminaba, quedando la vida de la polis en peligro de desintegrarse, debido a la confusión y choque entre el mundo sagrado y el mundo profano.

Con respecto al pharmakós, nos apoyaremos en esto que sigue a continuación:

«EL RITUAL DEL PHARMAKÓS

El sexto de Targelión, que corresponde al 29 de abril de nuestro calendario era el día en que en la antigua Hélade se llevaba a cabo el antiguo ritual del pharmakós. Ese día se mataba o expulsaba de la pólis a una persona fea o que hubiese cometido un delito, este acto tenía una finalidad expiatoria y purificatoria al librarla de la persona a quien se consideraba causante de los males, también se buscaba prevenir los que podrían llegar a padecer. El ritual se practicaba en la época de Sófocles. El hecho de que a los elegidos se les colocase un collar de higos secos (negros para los varones y blancos para las mujeres) y que a los denunciantes a la justicia se los llamase ‘sicofanta’ que significa ‘buscador de higos’, hace pensar que se tenía la idea de que el delito es el mal que ataca a la pólis que cuando se generaliza es equivalente a una peste.

En Edipo tirano, Sófocles presenta a Tebas en decadencia y el oráculo señala que para revertirla era necesario hallar al homicida de Layo y desterrarlo o matarlo, es decir, propone algo muy similar al ritual del pharmakós. Era necesario purificar a Tebas castigando un grave crimen que había quedado impune.

Es evidente que aquella cultura tenía en claro que la inobservancia de la ley era destructivo para las organizaciones humanas».

Sócrates Tsokonas, 2017. Caracas, Centro Unesco.
(http://www.bioeticaclinica.com.ar. Asociación Psicoanalítica Argentina)


La irrupción repentina o no de lo profano en el mundo sagrado rompe el orden del cosmos, quedando la sociedad humana a merced del maleficio que unas fuerzas ejercen sobre las otras; esto es, las maléficas sobre sus contrarias (influencias benéficas). En las culturas donde este contacto existe y el maleficio invade, contagia, o contamina al mundo de la santidad, pueden escapar fuerzas sobrenaturales de semejante contacto desafortunado, quedando todo y todos con la mancha, mancilla o maleficio. Para ello se acude al brujo, hechicero, chamán o sacerdote, quien es el único en capacidad de absorber el maleficio sin peligro alguno, librándose la comunidad de la plaga, peste, hambre, destrucción, espada, o desintegración y desmoronamiento social. (Cfr. Caillois, El hombre y lo sagrado, así como Eliade, Lo sagrado y lo profano)

Definición complementaria de pharmakós

«Pharmakós, en la religión griega, es un chivo expiatorio humano utilizado en ciertos rituales de Estado. En Atenas, por ejemplo, un hombre y una mujer considerados feos eran seleccionados cada año como chivos expiatorios. En el festival de la Thargelia en mayo o junio, eran festejados, conducidos por la ciudad, golpeados con ramas verdes y expulsados o asesinados con piedras. La práctica en Colofón, en la costa de Asia Menor (la parte de la Turquía moderna que se encuentra en Asia) fue descrita por el poeta Hipponax (fragmentos 5-11). Un hombre especialmente feo fue honrado por la comunidad con una fiesta de higos, sopa de cebada y queso. Luego fue azotado con ramas de higos, teniendo cuidado de ser golpeado siete veces en su falo, antes de ser expulsado de la ciudad. (Fuentes medievales dicen que la farmacopea colofónica fue quemada y sus cenizas esparcidas en el mar). La costumbre era librar al lugar anualmente de la mala suerte.

La práctica ateniense del ostracismo en el siglo V ha sido descrita como una forma racionalizada y democrática de la costumbre. La práctica bíblica de conducir el chivo expiatorio de la comunidad, descrita en Levítico 16, dio nombre a esta costumbre tan extendida, que el intelectual francés René Girard dijo que explicaba la base de todas las sociedades humanas».

(Fuente: https://www.britannica.com/topic/pharmakos. Enciclopedia Británica. Traducción libre)

Etimología

φαρμακός, -ου (ό, ή). adj. y s. m. y f. (superlat. Irreg. φαρμακίστατος). Envenenador; hechicero; brujo. || El que sirve de remedio o preservativo, es decir, el que es inmolado en expiación de las faltas de otro.

τραγωδία, -ας (ή). s. Canto del macho cabrío; canto religioso con que se acompañaba el sacrificio de un macho cabrío en las fiestas de Baco; canto o drama heroico; tragedia.

Otras etimologías complementarias

τράγος, -ου (ό). s. Macho cabrío; chivo. || Olor a macho cabrío. || Pubertad. || Lubricidad.||

τραγωδέω-ώ. v. (fut. τραγωδήσω). Cantar durante la inmolación de un macho cabrío en la fiesta de Baco. || Figurar en un coro de tragedia; desempeñar un papel. || Poner en escena una tragedia. || Obrar, vestirse, o hablar a la manera de los trágicos.

φάρμακον, -ου (το). s. Medicamento; droga. || Veneno. || Encanto, hechizo. || Remedio. || Color, tinte.

φαρμακοποσία, -ας (ή). s. Acción de tomar un medicamento; de beber un veneno.
Diccionario Griego Español. Dirigido por Florencio Sebastián Yarza, 1964. (p. 746-747 y p. 787)

Podemos agregar que los inicios del sacrificio de seres humanos data de tiempos inmemoriales, prácticamente desde que el ser humano empezó a cultivar la creencia en seres sobrenaturales, a los que debía sacrificar para adquirir, conservar, o redimir un bien que solo la divinidad está en capacidad de satisfacer. (Cfr. Caillois. El hombre y lo sagrado). No obstante lo dicho, mencionemos que este culto del sacrificio humano empezó durante una etapa determinada su declive para dar paso también a otro tipo de sacrificios; por supuesto circunscribiendo este fenómeno a las ciudades-estado griegas y considerando que estamos hablando por ahora de sacrificios solamente en el contexto helénico.

Cabe señalar que hay varios tipos de sacrificios, pero en nuestro caso nos interesa solo uno de ellos, unos son cruentos, otros son llamados incruentos. Los cruentos implican a veces ritos de sangre, los incruentos no. En el caso que nos atañe, estamos hablando todo el tiempo de sacrificios cruentos, que pueden ser de vacunos, ovejas y cabras, así como de pichones y/o tórtolas. Por tanto, debemos descartar, de una vez, nuestra primera hipótesis señalada en estas definiciones, pues hemos conseguido otros elementos distintos de prueba. Estamos aproximándonos a lo que debemos clarificar a partir de ahora; pues no se trata aquí la cuestión, ni es de nuestro interés el sacrificio humano, ya suficientemente estudiado en todas o prácticamente todas las comunidades o sociedades del mundo. Ya no nos referiremos a él sino solamente para determinar su inicio en la literatura occidental. Podemos leer a continuación en la Odisea para rastrear los inicios en la literatura griega del ritual del sacrificio:

«Y entre ellos comenzó a hablar el de Gerenia, el caballero Néstor:

«Hijos míos, llevad a cabo rápidamente mi deseo para que antes que a los demás dioses propicie a Atenea, la que vino manifiestamente al abundante banquete en honor del dios. Vamos, que uno marche a la llanura a por una novilla de modo que llegue lo antes posible: que conduzca el boyero; que otro marche a la negra nave del valiente Telémaco y traiga a todos los compañeros dejando sólo dos; que otro ordene que se presente aquí Laerques, el que derrama el oro, para que se derrame oro en torno a los cuernos de la novilla. Los demás quedaos aquí reunidos y decid a las esclavas que dispongan un banquete dentro del ilustre palacio; que traigan asientos y leña alrededor y brillante agua».

Así habló, y al punto todos se apresuraron. Y llegó enseguida la novilla y llegaron los compañeros del valiente Telémaco de la equilibrada nave; y llegó el broncero llevando en sus manos las herramientas de bronce, perfección del arte: el yunque y el martillo y las bien labradas tenazas con las que trabajaba el oro. Y llegó Atenea para asistir a los sacrificios.

El anciano, el cabalgador de caballos, Néstor, le entregó oro a Laerques, y éste lo trabajó y derramó por los cuernos de la novilla para que la diosa se alegrara al ver la ofrenda. Y llevaron a la novilla por los cuernos Estratio y el divino Equefrón; una vasija adornada con flores y en la otra llevaba la cebada tostada dentro de una cesta. Y Trasímedes, el fuerte en la lucha, se presentó con una afilada hacha en la mano para herir a la novilla, y Perseo sostenía el vaso para la sangre.

El anciano, el cabalgador de caballos, Néstor, comenzó las abluciones y la esparsión de la cebada, el hijo de Néstor, el muy valiente Trasímedes, condujo a la novilla, se colocó cerca, y el hacha segó los tendones del cuello y debilitó la fuerza de la novilla. Y lanzaron el grito ritual las hijas y las nueras y la venerable esposa de Néstor, Eurídice, la mayor de las hijas de Clímeno.

Luego levantaron a la novilla de la tierra de anchos caminos, la sostuvieron y al punto la degolló Pisístrato, caudillo de guerreros.

Después de que la oscura sangre le salió a chorros y el aliento abandonó sus huesos, la descuartizaron enseguida, le cortaron las piernas según el rito, las cubrieron con grasa por ambos lados, haciéndolo en dos capas y pusieron sobre ellas la carne cruda.

Entonces el anciano las quemó sobre la leña y por encima vertió rojo vino mientras los jóvenes cerca de él sostenían en sus manos tenedores de cinco puntas.

Después de que las piernas se habían consumido por completo y que habían gustado las entrañas cortaron el resto en pequeños trozos, los ensartaron y los asaron sosteniendo los puntiagudos tenedores en sus manos.

Entre tanto, lavaba a Telémaco la linda Policasta, la más joven hija de Néstor, el hijo de Neleo. Después que lo hubo lavado y ungido con aceite le rodeó el cuerpo con una túnica y un manto. Salió Telémaco del baño, su cuerpo semejante a los inmortales, y fue a sentarse al lado de Néstor, pastor de su pueblo.

Luego que la parte superior de la carne estuvo asada, la sacaron y se sentaron a comer, y unos jóvenes nobles se levantaron para escanciar el vino en copas de oro».

(Homero, Odisea, iii,, versos 418-472)


Definición de chivo expiatorio

1.m. Macho cabrío que el sumo sacerdote sacrificaba por los pecados de los israelitas.
Fuente: http://dle.rae.es. (Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua)

«En Yom Kipur, que es el día más sagrado de nuestro calendario (..) se da lectura pública a algunos párrafos de nuestros capítulos semanales. En la mañana de Yom Kipur se lee acerca de los dos chivos que formaban parte del ritual del día. Por intermedio de un sorteo se designaba cual de estos animales sería el sacrificado. Después de la confesión pública del kohén de los errores cometidos por el pueblo, el segundo de los chivos era enviado al desierto. Un tal ish ití, que era una persona designada de antemano para tal propósito, era el encargado de conducir a ese chivo al desierto. Este ritual da origen a la expresión «chivo expiatorio» (cargarle a otro las culpas de uno) utilizada en la mayoría de las lenguas occidentales».

(Fuente: Pynchas Brener. «El Día del Perdón, el ritual y la esencia»). Consultado el día 14/09/2017 en: http://www.pynchasbrener.com/el-dia-del-perdon-el-ritual-y-la-esencia/)

Otra definición de chivo expiatorio

«Está ordenado por Dios:
"el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte para Azazel, será presentado vivo delante del Eterno, para hacer expiación sobre él y enviarlo a Azazel, al desierto."
(Vaikrá / Levítico 16:10)
Lo que significa que el chivo:
es para expiación, es decir que, simbólicamente carga sobre sí con los pecados del Pueblo; y es emisario, es decir, enviado al yermo, lejos con los pecados ajenos, para simbólicamente alejarlos de las vidas de los que pretenden enmendar su conducta y vivir dignamente apartados de pecados».

(Fuente: Yehuda Ribco, en https://serjudio.com/rap2251a2300/rap2271.htm

Pruebas de los inicios del Yom Kipur o Día de Expiación



Imagen 2. Judíos rezando en la sinagoga en Yom Kipur (Maurycy Gottlieb, 1878)


Conviene aquí hacer una aclaratoria. Este apartado se titula así pues en la cultura israelí, hebrea propiamente, no hay un día más solemne que el Día de Yom Kipur o Día de la Expiación. Este día se conmemora aproximadamente el mes de septiembre y proviene de las mismas raíces de la cultura hebrea, de la que podemos señalar tan solo un elemento clave para comprenderla, como lo es la definición sagrada que para los hebreos tiene este día, llamado Día de la Expiación o simplemente Yom Kipur.

En cuanto al tiempo, el libro del Éxodo cubre aproximadamente un período de unos 160 hasta 340 años, desde la muerte de José (aprox. 1.600 a.C.) hasta la muerte de Moisés (1.405 a.C.) o hasta el asentamiento del pueblo de Israel en el Sinaí, más de 100 años después de la muerte de Moisés, autor del libro del Éxodo, según la historia sagrada del pueblo hebreo, y en donde aparece la primera referencia al rito del Día de Expiación.

A continuación, algunos pasajes de la biblia judeocristiana; específicamente de la Biblia de Jerusalén (1976):

Éxodo 30:10

10 Aarón una vez al año hará expiación sobre los cuernos de este altar. Con la sangre del sacrificio por el pecado, es decir, el de la expiación, una vez cada año hará expiación por él en vuestras sucesivas generaciones. Cosa sacratísima es el altar en honor de Yahveh.

Levítico 23:27-31

27 Además el día décimo de este séptimo mes será el día de la Expiación, en el cual tendréis reunión sagrada; ayunaréis y ofreceréis manjares abrasados a Yahveh.
28 No haréis en ese mismo día ningún trabajo, pues es el día de Expiación, en el que se ha de hacer la expiación por vosotros delante de Yahveh, vuestro Dios.
29 El que no ayune ese día será exterminado de entre su pueblo.
30 Al que haga en tal día un trabajo cualquiera, yo lo haré perecer de en medio de su pueblo.
31 No haréis, pues, trabajo alguno. Es decreto perpetuo, de generación en generación, dondequiera que habitéis.

Levítico 25:9

9 Entonces en el mes séptimo, el diez del mes, harás resonar clamor de trompetas; en el día de la Expiación haréis resonar el cuerno por toda vuestra tierra.

Números 29:7-11

7 El día décimo del mismo mes séptimo tendréis reunión sagrada; ayunaréis y no haréis ningún trabajo.
8 Ofreceréis en holocausto a Yahveh, como calmante aroma, un novillo, un carnero, siete corderos de un año, que habrán de ser sin defecto;
9 su oblación de flor de harina amasada con aceite, será: tres décimas por el novillo, dos décimas por el carnero,
10 una décima por cada uno de los siete corderos;
11 y un macho cabrío, como sacrificio por el pecado de la fiesta de la Expiación, del holocausto perpetuo, de su oblación y sus libaciones. (Nota de Sócrates: el resaltado es mío)

Cabe señalar que a Aarón, hermano de Moisés, se le llevan dos machos cabríos. Por sorteo, el primero de ellos es inmolado como sacrificio por el pecado, luego de sacrificar un novillo. Con la sangre de estos dos sacrificios se rocía con siete aspersiones la parte oriental del altar. Después se realiza la imposición de manos sobre la cabeza del segundo macho cabrío, cargándole todos los pecados del pueblo y una persona especialmente designada al efecto lo conduce al desierto y lo suelta vivo, ése es para Azazel[ La palabra viene de dos palabras de raíz, aze, que significa la cabra, y azel, que significa la salida. Varias tentativas se han hecho para interpretar su sentido. Unos lo han tomado para el nombre de un lugar donde el hombre que se llevó la cabra solía lanzarla sobre un precipicio, ya que su vuelta fue pensada que dispersaba al mal.Otros lo consideran el nombre de un espíritu maligno; y de hecho un espíritu de este nombre es mencionado en el libro apócrifo de Henoch, y más tarde en la literatura judía. Sobre esta interpretación, en la idea de la ceremonia parecería ser que los pecados eran devueltos al espíritu maligno a cuya influencia debieron su origen. Se ha hecho notar que ritos similares de expiación han prevalecido entre las naciones paganas. Los críticos bíblicos modernos, que asocian los párrafos mencionados con el código Sacerdotal, y a una fecha de post-Exilio, están dispuestos a considerar el envío de la cabra a Azazel como una adaptación de una ceremonia preexistente. Algunos eruditos bíblicos más conservadores han notado que el lugar de donde se tomaría la cabra es simplemente "el desierto" (y más tarde simplemente fuera de la ciudad), y que no hay un lugar llamado Azazel. También
que "la cabra de la salida" fuera simplemente "dejarla ir".

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Yom_Kipur. Consultado en octubre de 2006.]. Tanto el sacerdote Aarón como la persona encargada de llevar el segundo macho cabrío al desierto deben purificarse con agua, sacralizándose mediante el tránsito del mundo profano al mundo sagrado. Luego de estas purificaciones cambian sus vestiduras por otras, simbolizando que ya no son como antes o que algo en ellos ha cambiado. (Cfr. Levítico 16)

De tal forma que hay dos conceptos clave que debemos aclarar para que no haya confusión. El primer chivo es sacrificado por el pecado y es elegido por sorteo; ése es para Yahveh. Luego de la confesión del oficiante religioso de los pecados cometidos por el pueblo, el segundo chivo es enviado al desierto, ése es para Azazel. Es este último chivo el que carga con los pecados del pueblo de Israel, y es propiamente el chivo expiatorio.

A continuación una de las pistas más antiguas del sacrificio expiatorio hebreo:

«EL RITUAL BÍBLICO DEL KIPPUR

El ritual del Día del Kippur (Yom hakkippurim), se describe en Lv 16, después de los rituales de reintegración de la mujer recién parida (purificación después del parto), del leproso curado y de los diferentes rituales exigidos en casos de impurezas sexuales. (...) Es llevado a cabo por el sumo sacerdote en persona y se desarrolla en tres tiempos:

Primer tiempo (vv 11-19) el sumo sacerdote comienza por tomar la sangre del toro. Con su dedo rocía el propiciatorio y después la asperja, siete veces más, en dirección al propiciatorio, y repite a continuación este mismo rito con la sangre del carnero destinado al hattat del pueblo. Esta primera serie de ritos tiene como función «la expiación sobre el santuario por las impurezas de los hijos de Israel , por todas sus transgresiones y pecados» (v 16). Después de haber mezclado la sangre de estas dos víctimas, sale al atrio y allí aplica esta sangre a los cuernos del altar del holocausto y la asperja después siete veces sobre el altar, «purificándolo y santificándolo así de las impurezas de los hijos de Israel» (v 19). Estos diferentes ritos, efectuados en los dos extremos del santuario, describen así un movimiento que va desde el interior hacia el exterior.

El segundo tiempo (vv 20-22a) se desarrolla en el atrio. Después de haber hecho que se aproxime el macho cabrío destinado a Azazel, el sumo sacerdote pone sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío y confiesa sobre él «todas las iniquidades de los hijos de Israel, todos sus pecados y todas sus transgresiones». De esta manera, el macho cabrío carga con todas las impurezas y todos los pecados, que acaban de ser arrojados fuera del santuario. Después envía al macho cabrío a que los lleve al desierto, fuera del territorio de Dios, al de Azazel, hacia un lugar de muerte donde dejarán de ser una amenaza para Israel. El macho cabrío únicamente sirve de vehículo para transportar una materia peligrosa hacia una especie de vertedero.

El tercer tiempo (vv 22b-28) está claramente aislado de los dos primeros. Después de lavarse completamente, el sumo sacerdote se vuelve a poner sus vestiduras y ofrece luego los dos carneros en holocausto, así como las grasas de las víctimas cuya sangre había sido utilizada para el hattat. La carne del hattat, lo mismo que su piel, es quemada fuera del campamento, en un lugar puro.

El ritual del Kippur se articula así en torno a dos polos: un primer polo, negativo, que tiene como función liberar a la comunidad de todas las impurezas y de todos los pecados que le habían manchado a lo largo del año que termina, y un segundo polo, positivo, que apunta a restablecer la relación con Dios, una relación que, ahora, es de nuevo perfecta.

La función de este ritual no es la de obtener de Dios el perdón de los israelitas. Apunta únicamente a liberar a Israel de las consecuencias que sus impurezas y sus pecados entrañan para el conjunto de la comunidad. El ritual del Kippur pertenece a esta categoría de ritos de paso que se llevan a cabo al cambiar el año y, por tanto, cuya función es la de «expulsar lo malo, el año viejo», ritual cuyo complemento indispensable es la fiesta de las Chozas, que tiene como función la «regeneración de los poderes» en el umbral del nuevo año (Para toda esta terminología, cf Mircea Eliade, Tratado de historia de las religiones. Morfología y dinámica de lo sagrado, Madrid, Cristiandad, 1981)».

Fuente: Alfred Marx. Los sacrificios del Antiguo Testamento. Navarra, Editorial Verbo Divino, 2002.

A continuación transcribimos un trabajo del propio Sócrates Tsokonas, que trata del origen mitológico fundamentalmente helénico del diablo judeocristiano.


Lo demoníaco asociado a Pan y a Dionisos


Levítico 8:12,14-17

12 Moisés derramó óleo sobre la cabeza de Aarón y lo ungió para consagrarlo. (…)
14 Después hizo traer el novillo para el sacrificio por el pecado, y Aarón y sus hijos pusieron las manos sobre la cabeza del novillo.
15 Moisés lo sacrificó. Mojando sus dedos en la sangre, untó con ella las esquinas del altar, para consagrarlo. Después derramó el resto de la sangre al pie del altar; de esta manera lo consagró, haciendo por él la expiación.
16 Moisés tomó luego toda la grasa que cubre las entrañas, el hígado y los dos riñones con su grasa y la quemó sobre el altar.
17 En cuanto al novillo con su piel, carne y excrementos, los quemó fuera del campamento, como Yahveh lo había ordenado.

Este es un pasaje del Levítico donde se expone la manera como es llevado a cabo el sacrificio de un novillo. También se nos habla del sacrificio del macho cabrío cuando todo el pueblo de Israel ha cometido pecado. Justamente es un novillo o macho cabrío objeto de expiación para la comunidad, como si matando a este animal se purgaran todos sus pecados. Acabamos de leer que lo que se purga no son los pecados propiamente, sino que se libera y se elimina el maleficio de las consecuencias de las impurezas y pecados del pueblo de Israel. Después de haber proyectado sobre él las culpas por el pecado, mediante la imposición de manos, es muerto y despedazado. Lo que de él queda es llevado fuera del campamento, de la ciudad o del poblado.

Otro hecho en la narración del Levítico es la imposición de manos en ceremonia de expiación por el pecado. De esta manera se liberan las culpas o se redimen de alguna forma, por lo menos simbólicamente. Asimismo, aunque no sea expresado de manera directa, el animal, en este caso un novillo o macho cabrío, es utilizado como objeto de expiación o como objeto en el que residen y se proyectan las culpas del pueblo de Israel. Por esto y según la tradición cristiana, el macho cabrío encarna algo de lo prohibido o censurado en la comunidad por la autoridad o jefes de tribu. Recordemos asimismo que en la antigua Hélade una de las acepciones de τράγος es la que tenemos aquí:

Macho cabrío; chivo. || Olor a macho cabrío. || Pubertad. || Lubricidad.||

Pero como nos dice el Dr. Alfonso Fernández Tresguerres, en la cita que sigue a continuación, la mitología griega es pionera en cuanto a la daemonización de lo carnal, o lo carnal como daemon. El Dr. Alfonso Fernández Tresguerres, de la Universidad de Oviedo, en uno de sus libros publicados nos muestra una conexión que nos interesa entre el Diablo o Satán y Pan y Dionisos:

«Ahora bien, Dios tal vez pudiese haber creado al Diablo de la nada, pero el hombre (que es quien realmente lo ha hecho), no. Y por eso la figura de Satán no surge de la nada, sino del resto de figuras demoníacas presentes en las formas anteriores de religiosidad. Esas figuras confluyen en el Diablo siguiendo dos líneas fundamentales: Ahriman, por un lado, y Dionisos y Pan, por el otro (con la importante asistencia y apoyo, desde luego, de otras entidades divinas y demoníacas).

En realidad, casi podría afirmarse que el Diablo judeocristiano es prácticamente un calco del persa, porque el segundo ámbito al que aparece asociado Satán, esto, la fecundidad y el deseo sexual, son patrimonio también de Ahriman. Sin embargo, en este segundo aspecto, que consolida plenamente la figura del Diablo, más importante que la mitología persa, parece haberlo sido la griega. Satán será enseguida asimilado a todas aquellas divinidades ctónicas o subterráneas que los cristianos seguramente percibían, sin más, como demonios (no olvidemos que, en el peculiar dualismo cristiano, el cuerpo y la materia son el reino del Diablo). Y entre esas divinidades resultan absolutamente claves las griegas: Hermes, desde luego, el dios del falo y mensajero de los dioses (recordémoslo), al igual que lo fue inicialmente Satán; pero sobre todo Dionisos y Pan. A imagen de Dionisos, el Diablo será una entidad cornuda, símbolo de la fecundidad (como lo han sido siempre los cuernos, ya desde el Paleolítico), más bien de la orgía, la lascivia y la vida instintiva. Por su parte, Pan transmite al Diablo el deseo y el impulso sexual sin límite alguno, así como su aspecto cabruno, pezuñas y cuernos incluidos».

. Fuente: (Alfonso Fernández Tresguerres. Satán. La otra historia de Dios)

De esta forma, contamos con una exposición breve pero de la que podemos deducir que el Diablo es producto fundamentalmente de las figuras de Pan y Dionisos, figuras paganas de las que veremos un tanto sus convergencias y divergencias.

Según la mitología griega, «Zeus llevó a su hijo Dionisos fuera de Grecia, al país llamado Nisa y allí se lo confió a las ninfas. Además, para impedir que su mujer Hera le reconociese, lo transformó en un cabritillo».

Esto se parece a los amoríos entre Pan y las ninfas campestres en la novela Dafnis y Cloe de Longo (II siglo d.C.). He allí una semejanza entre Dionisos y Pan.

Aparece la figura de la cabra; o cabritillo, tal como es denominado. Parece que era común en la mitología griega la figura de la cabra, no sólo para celebrar a Pan sino también para narrar historias de Dionisos. Si recordamos en Dafnis y Cloe hay un episodio en el que es raptada la joven Cloe por unos piratas. Ante las súplicas de Dafnis, amante de Cloe, Pan aparece en el barco de los piratas y los atemoriza infundiéndoles pánico, hasta que ellos entienden que el dios quiere la devolución a su tierra de la pastora Cloe. Ahora veamos un poco la relación de los piratas con otra divinidad, esta vez una divinidad olímpica, Dionisos, que es tomada de una vieja leyenda griega:

«Narra otra leyenda que cierto día Dionisos fue raptado por unos piratas que navegaban a lo largo de la costa. El dios se hallaba descansando en un promontorio cuando fue apresado por los piratas y conducido al barco.

Pero el piloto reconociendo en el raptado a un dios, aconsejó a sus compañeros:
«Desembarcadle al punto si queréis evitar grandes males».

Pero los piratas se rieron de él, aunque no por mucho tiempo, pues Dionisos empezó inmediatamente a hacer de las suyas. Primero hizo correr por la cubierta de la nave olas de un vino exquisito que exhalaba un olor embriagador. A continuación vieron trepar por el mástil y enroscarse una viña que comenzó a invadirlo todo con sus ramas, junto a una hiedra fresca y pujante.

Los piratas, aterrados al contemplar tanto prodigio y comprendiendo al fin que el piloto tenía razón, le instaron a que hiciera regresar el barco a la costa.

Pero Dionisio se transformó en un león y creó incluso una osa, con la que sembró el espanto entre los piratas, que corrían aterrados a refugiarse junto al timonel. Entonces el león saltó sobre el jefe de los ladrones; los demás, al huir, enloquecidos, se tiraron de cabeza al mar, donde fueron transformados por el dios en delfines. Dionisos salvó al piloto por haber reconocido su naturaleza divina».

Igualmente que en la narración de Dafnis y Cloe, en este caso es sólo el piloto del barco quien descubre o siquiera intuye la naturaleza divina de Dionisos. Ya hemos visto cómo la fecundidad está asociada a Dionisos mientras que el impulso sexual ilimitado está asociado a Pan. Hemos hallado cierta semejanza y diferencia en ambos dioses. No solamente Dionisos es terminado de concebir en el muslo del Gran Padre Zeus sino que al igual que Pan, tiene una conexión con las ninfas que, en el caso de Dionisos se llaman bacantes y en el caso de Pan se llaman simplemente ninfas. Se cuenta que Dionisos fue criado por Sileno, que:

«Era un dios campestre hijo de Hermes o Pan y de una ninfa o Gea», según las diferentes versiones. Indistintamente la versión que se utilice aquí, existe una relación simbólica de parentesco entre los dos dioses implicados; o sea, Dionisos y Pan.

Finalmente, existe una similitud en la forma como la doctrina cristiana fue asimilada en los primeros años de la cristiandad y cómo fue decayendo el fervor en los adoradores de Pan y Dionisos. Recordemos un poco que al principio el pensamiento de Jesús fue censurado por la mayoría, aun cuando los milagros hechos por él nos hablaban de su divinidad. Mientras que el chivo expiatorio fue en el siglo V a.C. un macho cabrío o un novillo, más adelante en tiempos del Mesías, Jesucristo fue quien lo encarnó. Con la figura de Redentor se fundieron la antigua teoría religiosa judía y el revolucionario pensamiento del Señor Jesucristo, enviado divino por excelencia.. Lo que ocurrió fue un cambio del objeto en el que recaían los males cometidos por el pueblo. Por ejemplo, según la mitología: «Se dice que Orfeo introdujo la expiación de los crímenes y el culto de Baco». (Dioses y héroes de la mitología. Edicomunicación. Barcelona, 1996).

Del culto de Baco o de Dioniso Baquio es que sucede un hecho bien conocido. Se da un sincretismo o asimilación entre los antiguos rituales órficos, báquicos y pánicos con la incipiente promesa cristiana. La figura del diablo va a ser representada desde entonces como un macho cabrío, cornudo y con la corporalidad de los antiguos dioses grecorromanos. Como hubo para los griegos un dios Pan, así también para los romanos Fauno y otras deidades campestres. Pero retomando un poco lo dicho anteriormente hubo un tiempo en que se prohibió el culto a Dionisos así como durante buena parte de nuestra historia lo fue el cristianismo. Pero no hay duda al respecto, los dos cultos arrastraron masas ingentes de personas. Asimismo, los dos se asemejan por empezar con pocos adoradores.

Por lo tanto hemos establecido ciertos orígenes del diablo judeocristiano en los dioses griegos Pan y Dionisos, así como en Ahriman (dios no heleno y anterior a los dioses griegos). Debemos recordar que según la Torá de los hebreos (equivalente al Pentateuco - esto es, los cinco primeros libros de la Biblia) la ética religiosa que debe guardar todo creyente es que cada año el pueblo de Israel reciba el Perdón de Dios en ceremonia solemne de expiación por los pecados del pueblo. Esta ceremonia es lo que comúnmente se conoce como Yom Kipur, o Día de la Expiación. La primera diferencia entre ambos fenómenos de culto, es que en el judaísmo desde su historia religiosa se expían los pecados colectivos mediante el ritual del chivo expiatorio con los dos chivos (machos cabríos), mientras que en Grecia, tomando en cuenta el rito de sacrificio del macho cabrío que se hacía en honor del dios Dionisos, no tenía tanto que ver con obtener perdón o hacer expiación sagrada por los pecados e impurezas del pueblo o por sus consecuencias (un rito anual), sino más bien como celebración por la primavera (rito también anual), la llegada de la siega, y con él la sobreabundancia de los frutos y de la vegetación, el vino y la vendimia, la vid y la vida, el éxtasis propio del dios que era oficiado por sátiros y ménades, quienes llevaban falos en sus manos para celebrar la fecundidad de la tierra, la renovación del clima y la vida en general.

Imagen 3. Fiesta dionisíaca


«Los griegos hacían grandes fiestas cuando empezaba y cuando terminaba la siega, pidiendo y agradeciendo a los dioses. Como Dionisios era hijo de un dios y una mortal, es la divinidad de la fecundidad, la vendimia, la vegetación etc., dios del vino. En las fiestas dionisíacas recorrían la polis en un carro con la imagen de Dionisios, la gente lo seguía, cantando, bailando y tomando. Mataban un macho cabrío para que su sangre fortaleciera la tierra (trágos), de ahí deriva la palabra tragedia (...)».

Fuente: http://www.absolutviajes.com/fiestas-dionisiacas/

Aunque ambas formas de culto tengan motivaciones diferentes, es necesario recordar que una de las acepciones de φαρμακός (pharmakós) es la siguiente: "el que es inmolado en expiación de las faltas de otro".

Solamente en este sentido, la semejanza entre el sacrificio del Yom Kipur y el pharmakós helénico es evidente. Lo único ciertamente distinto, que salta a la vista de cualquier persona de este siglo XXI es que en la cultura hebrea se inmola un macho cabrío, mientras que en la cultura helénica en el mes de Targelión (hacia mayo o junio), se sacrificaban los pharmakoi (en plural pues eran mínimo dos), que son seres humanos. El lector o la lectora seguramente se preguntarán del por qué se introduce en este trabajo un cierto componente cristiano. No es en vano. No es gratuito. Se trata de que Cristo como veremos a continuación vino a abolir la muerte y el sacrificio cruento del pharmakós helénico, de tal forma que Cristo en este pasaje referido a su entrada triunfal en Jerusalén, se declara contrario a este tipo de crueldad, cuando dice que “no era tiempo de higos” y que por eso la higuera no tiene ninguno y a la vez la maldice como creando una cábala en contra de los sicofantas o “buscadores de higos”, aquellos que no dudaban en matar a otros seres humanos con los más temibles tormentos, cargándoles la culpa de los males de la ciudad, la pólis, y del pueblo. El verdadero sentido de este pasaje bíblico no todos lo conocen pero en tiempos bíblicos todos lo entendían. En este pasaje, hay un hecho totalmente revelador de la teoría cristiana: Cristo realiza la abolición de la muerte colocándose él como pharmakós, y realizando el intercambio o sustitución de uno por el otro. Cristo a la vez que devuelve a la higuera su lado natural y no cargado de la violencia extrema con que los higos se relacionan con el ritual del pharmakós, sepulta de una vez para siempre mediante su propia palabra, a la vez que la práctica del ritual de las Targelias, él mismo sin nombrarse se coloca en el lugar de aquel que da su vida por sus amigos, en este sentido se puede entender que estas palabras que son santas, son el anuncio de su próxima muerte, con las que él en una frase y en ese contexto también dice que a partir de ese momento la gente cuando sintiera hambre, esto es ganas de saciar la carne, no buscaría más culpar a nadie por su propio pecado, sino que él se convierte en «cordero que quita los pecados del mundo», y que no habría necesidad más allá de su propia muerte (la de Jesucristo), de inmolar a nadie más, sino que el dice: «¡Que nunca jamás coma nadie fruto de ti!» (de la higuera), la maldición de la higuera no es otra cosa que una sustitución de un rito cruento por la muerte simbólica de Cristo. A continuación podremos leer del evangelio de Marcos los siguientes versículos (en negrita, el resaltado es de Sócrates):

Marcos 11:11-14
11 Y entró en Jerusalén, en el Templo, y después de observar todo a su alrededor, siendo ya tarde, salió con los Doce para Betania.
12 Al día siguiente, saliendo ellos de Betania, sintió hambre.
13 Y viendo de lejos una higuera con hojas, fue a ver si encontraba algo en ella; acercándose a ella, no encontró más que hojas; es que no era tiempo de higos.
14 Entonces le dijo: «¡Que nunca jamás coma nadie fruto de ti!» Y sus discípulos oían esto.

Imagen 4. Sacrificio del cordero

En lo que respecta a la otra definición de la misma raíz de la tragedia pues es el τράγος el que se sacrifica.

τραγωδία: Canto del macho cabrío; canto religioso con que se acompañaba el sacrificio de un macho cabrío en las fiestas de Baco; canto o drama heroico; tragedia.

La semejanza entre uno y otro ritual; es decir, entre el chivo expiatorio y la tragedia es bastante obvia. Pues la tragedia no es otra cosa sino el lamento del macho cabrío al ser éste sacrificado en las fiestas de Dionisos. La semejanza principal es que ambas formas de inmolación son cruentas (implican derramamiento de sangre), y ambas se realizan con el mismo tipo de animal (el macho cabrío). La segunda diferencia tiene que ver con que una es la cultura monoteísta, la otra una politeísta.

Otra comparación es que el culto a Dionisos fue prohibido aproximadamente en el siglo II de la era cristiana (año 186) por el Senado romano, y por lo tanto el sacrificio religioso que tuvo lugar en la antigua Grecia, dejó de practicarse con la creencia politeísta paulatinamente por esa prohibición a medida que Europa empezaba a cristianizarse. Mientras tanto, los hebreos hasta el día de hoy continúan con el mismo ritual (al menos simbólicamente, de forma religiosa). Sin embargo, debemos recordar que el cristianismo introdujo mediante la «buena nueva» o evangelio, una figura como Jesucristo, adorado como «el cordero que quita los pecados del mundo», por todo lo que acabamos de explicar tangencialmente, convirtiendo nuevamente a un ser humano y Dios a la vez en el que sacrifica y el que es sacrificado. Ya no es un chivo o macho cabrío, es un dios y hombre a la vez, según el cristianismo ortodoxo. De acuerdo con esta última forma de creer del cristianismo, Dios es el que envía a Su Hijo al sacrificio, para sacrificar la materia corruptible, la carne. Y luego con la llegada del tiempo pascual, es Jesucristo el que resucita y vuelve a Dios Su Padre, volviendo en Espíritu a la Santísima Trinidad del Dios uno y trino a la vez, de donde todo se originó alguna vez. Es decir, la parte divina de Jesucristo asciende a los Cielos y se une con la Naturaleza Creadora de Dios, y con el Espíritu Santo, enviado únicamente por el Padre el Día de Pentecostés, en forma de lenguas de fuego sobre las cabezas de los discípulos de Jesús.

Finalmente concluimos que tanto el mito como el rito se retroalimentan y se reactualizan mutuamente, uno con el otro. Mientras que el mito tiene que ver con la palabra, sea ésta oral o escrita, el rito es una ceremonia que se da una y una otra vez regularmente, generando ciclos sagrados de una comunidad.

En tal sentido, el mito es la expresión «visible», si es escrita; o «audible», si es oral, que narra en forma de significante lo que acontece en el rito, más a lo interno, en su significado por lo general y de algún modo trascendente para el ser humano. Como conclusión podemos apuntar que a veces la frontera entre mito y rito es un poco borrosa. Algo queda claro, en materia religiosa no siempre sea lo mejor hablar únicamente de «mitos», sino de literatura sagrada, pues la cultura de cada pueblo está fundada o descansa sobre ella. En tal sentido, nuestro objeto de estudio, apunta en dos sentidos diferentes, uno es igual de mítico que ritual: el caso por ejemplo de las fiestas dionisíacas; mientras que el segundo sentido tiene que ver más con un rito que se repite invariablemente desde hace muchísimo tiempo y en donde el mito no tiene cabida: el caso del Yom Kippur o Día de Expiación, la fiesta más solemne para los hebreos, de carácter estrictamente religioso.

Por último: dejamos una breve descripción de qué son las fiestas dionisíacas:

«En los cultos dionisiacos el mito resurge bajo una forma llena de pathos y brutalidad, cuando se manifiesta en ellos el despedazamiento del propio dios, la forma de Dioniso Zagreo, y también se revive otra cara del mito en la celebración gozosa y exaltada del Dios triunfante. Las orgías dionisiacas no eran orgías sexuales, a diferencia de lo que se cree; orgía significa simplemente ceremonia sagrada. Aunque durante la decadencia del Imperio Romano se invocara a Baco para justificar los excesos a los que se llegó, todo eso es completamente ajeno al espíritu dionisiaco original. No se trataba de embriagarse sino de entrar en un estado de entusiasmo auténtico, de estar en el dios, de fundirse con su estado.

El elemento de lo secreto y lo oscuro, está en contraposición con los abiertos cultos de Estado. Es decir, los Misterios son esotéricos y no exotéricos, son nocturnos y no solares. Se trata, sin embargo, de una oscuridad que no tiene relación con aspectos tenebrosos ni siniestros. En la mística posterior, tanto de Occidente como de Oriente, se habla de la oscuridad como de un tremendo poder numinoso, como en el Pseudo Dioniso.

Los ritos nos hablan desde muchos lugares, épocas y medios culturales distintos. No está documentado cuál fue el lugar de Dioniso en Creta, si hubo ritos consagrados a él, si las tauromaquias registradas en los frescos, o el símbolo mismo del Minotauro se relacionan con él; pero toda la cultura minoica se afirma en una explosión de vida, de color, de gozo, que tiene un carácter inequívocamente dionisiaco, totalmente distinto de los ritmos apolíneos del arte dórico. También el laberinto es un emblema de Dioniso.

Durante mucho tiempo se pensó que el origen de los cultos dionisiacos era Tracia-que es igualmente cuna del Orfismo. De los ritos tracios se menciona que eran celebraciones que se llevaban a cabo de noche, en las montañas, donde los celebrantes dionisiacos, que iban ataviados con pieles, blandiendo un tirso -una larga vara con una piña de pino en la punta-, embriagados con el vino sacramental, realizaban a veces un sacrificio despedazando a un animal consagrado al dios –sparagmós-, que era devorado crudo –omofagia– en un acto también sacramental».

Fuente: José Kaminer. «El vino, el culto a Dionisio y la aparición del teatro». 24/02/2010.
http://diariojudio.com/opinion/el-vino-el-culto-a-dionisio-y-la-aparicion-del-teatro/3505/

Penteo en Las bacantes

En Las bacantes de Eurípides aparece la represión y todo lo que ésta conlleva para el ser mortal. Dionisos en la cárcel es la pesadilla de alguien que reprime sus pasiones. El paseo por los delirios extáticos de Dionisos será la venganza del dios. Tanto la venganza como la retoma de su majestad divina. El llevarse de nuevo a su pedestal olímpico acarreará para los mortales como Penteo un choque frontal con sus emociones más crudas y, por lo tanto, más arcaicas. Destajado por su misma madre, Penteo será sujeto iniciático en las fiestas orgiásticas a las cuales no acude sino por intervención de Dionisos. Su pase a las reuniones secretas era, por obligación más que por invitación, debida a este dios. Por falta de los votos y de la adoración hacia la divinidad la tragedia de Penteo finaliza con su propia muerte en los ritos. Todo cuanto combate y rehúsa se le vuelve en contra. La revancha del dios Dionisos caerá sobre él como un gigante aplastaría a una mosca. En este sentido, la avalancha dionisíaca le aplasta con ímpetu divino.
Hemos hecho alusión al castigo mortal de Penteo en la tragedia euripídea, en la que su cabeza rueda por el suelo; ya que se excede y padece un destino trágico por olvidar rendirle culto al dios y por desafiar la autoridad, si se pudiera llamar así, de la divinidad de Dionisos.

Motivación y resultados

Mi motivación al escribir esto es acercarme al judaísmo de forma respetuosa y con cierto grado de religiosidad y veneración. Recuerdo lo mucho que me gustaban mis clases de religión cuando estaba pequeño, especialmente la lectura de los grandes profetas del Antiguo Testamento: Jeremías, Ezequiel, Daniel, Isaías. Estas personas despertaron mi fe y mi imaginación al igual que lo hizo la fe cristiana. Grecia e Israel tienen parte de una historia en común por la misma cercanía geográfica y por ser naciones del Mediterráneo. Aunque hayan tomado caminos distintos, todos honramos un Dios, todos tenemos nuestros profetas, todos somos parte de la humanidad, todos hemos pasado por las llamas por defender nuestra fe. Todos tenemos un origen, y hemos venido a la tierra por alguna razón, nuestra tarea es descubrir esta razón y hacerla manifiesta. Así creceremos como pueblos conscientes de nuestro destino y con nuestra propia determinación, de tal modo de dejar un camino para todo aquel que lo siga, si gusta a dónde le conduce.

La segunda motivación, ya adulto, es la de haber tomado en 2004 un curso donde la Profesora nos hablaba con gran conocimiento de la figura del chivo expiatorio, y cómo se da dentro de la cultura hebrea. Para ello, la Profesora compartía varios artículos aparecidos en la prensa venezolana, cuyo autor es un conocido rabino de Venezuela. El tema de las religiones comparadas, desde la óptica especulativa, histórico-cultural, siempre me ha llamado la atención. Cuando me tocó defender mi trabajo para graduarme en la universidad había un autor que merece mi mayor respeto: Mircea Eliade. Tuve ocasión de leer uno de sus libros, he quedado muy impresionado con todos los conceptos de este libro llamado Lo sagrado y lo profano, ya todo un clásico para todos los estudiosos de la religiones y de la sacralidad del mundo.

Si hablamos del rito del pharmakós que tenía lugar en Atenas durante la fiesta de las Targelias, diremos que esto es un ritual pues era una fiesta anual que los atenienses llevaban a cabo regularmente para expiar los malos presagios y la mala suerte que ellos pensaban recaían en la ciudad y que eliminando la presencia de personas feas, con malformaciones o problemas con la justicia, cuya mala suerte pensaban se alejaba cada año con la purga y la catarsis que el pueblo de Atenas experimentaba torturando a los pharmakoi hasta la muerte.

Estrictamente hablando de este ritual, no hay ninguna mitología de que tengamos noticia acerca de estos asesinatos, de los cuales lo único que sabemos es que se hacían en honor de Artemisa y de Apolo. Era una de las festividades religiosas más importantes de la Atenas clásica. Se creía que con estos sacrificios humanos se alejaba la peste, el hambre, y la espada de la ciudad. Se realizaba como fórmula propiciatoria de las deidades ya mencionadas.

Un resultado preciso de este informe ha sido revelarle al lector el verdadero significado de “la maldición de la higuera” (Marcos 11:12-14) y su relación con el fin del pharmakós de la antigüedad y la sustitución de uno por el otro, en la que Jesucristo se vuelve el nuevo pharmakós de forma totalmente voluntaria, anunciando que ya la gente dejaría de buscar higos para matar a los antiguos chivos expiatorios (para colocarlos como collares a los pharmakoi) y que él se colocaría en ese lugar, aun siendo inocente. Asimismo Cristo dice que su tiempo no ha llegado al declarar que todavía no era tiempo de higos, así como declara que ya han sido asesinadas demasiadas personas y por eso él toma el lugar de ahora en adelante de todos los chivos expiatorios (especialmente los referidos al ritual de las Targelias)

En suma, si sólo fuese por este hallazgo en la exégesis bíblica, totalmente original, que no será hallado en ningún libro ni ningún sitio de internet, sólo por este hallazgo habrá valido la pena la realización de este informe y de este curso (de nuevo el resaltado es mío).


Otro resultado interesante es observar cómo o por qué se realizan estos sacrificios del macho cabrío en Grecia e Israel. Dejaremos como un interrogante que aparentemente ambos casos están vinculados con sacrificar al macho cabrío en nombre de rescatar mediante el sacrificio a la divinidad la vida de los jóvenes en edades propias de la pubertad, a la vez que constituye un rito de iniciación para éstos, quienes van a convertirse en adultos (tanto en una como en otra sociedad). De tal manera que se sustituye simbólicamente a todos los jóvenes con la inmolación del macho cabrío para redimirlos o adquirirlos por los dones que la divinidad otorga a quienes le sacrifican, de la misma sociedad que están por efectuar el paso a la edad adulta. Se necesita de la(s) divinidad(es) que proteja(n) a estos jóvenes y que ellos sean fecundos y pueblen la tierra. Es una manera de garantizar el éxito de la especie y su perpetuación en el tiempo, la autoconservación simbólica o no, y la satisfacción de la necesidad de que la vida tenga un significado; es una forma de inmortalidad, en este caso, la de los helenos y hebreos, respectivamente.

Asimismo hemos establecido una analogía en la que sólo resultaron diferencias geográficas relativamente importantes (Grecia/Europa e Israel/Medio Oriente), diferencias temporales en cuanto a la aparición del fenómeno de estudio, más antigua la prescripción hebrea de conmemoración del Día de Expiación en comparación con la mitología helénica registrada, cuyo origen hasta ahora más remoto y más probable es la composición de la Odisea homérica a finales del siglo VIII a.C. (así como el mito de Orfeo y los misterios eleusinos), sin que por ello estemos negando los dos milenios más de historia helénica que datan de la antigua civilización minoica y cretomicénica, así como de la antigua civilización del Egeo, en la que los griegos o propiamente helenos fueron sus fundadores y principales impulsores. A continuación dejamos como tercer resultado un cuadro analítico con diferencias entre el sacrificio para Yahveh y para Dionisos. Esperamos que nuestro informe haya sido de su agrado y que haya satisfecho sus expectativas.
Cuadro con las principales diferencias entre:


Chivo expiatorio para Yahveh / Chivo sacrificado para Dionisos


(1) Valor Situación Geográfica
Israel en Medio Oriente / Grecia en Sur de Europa
(2) Valor de Idioma
Idioma Hebreo / Idioma Griego antiguo
(3) Valor de Religión
Monoteísta. / Politeísta.
(4) Valor de tiempo de aparición del fenómeno de estudio en cuestión
Desde la redacción del Éxodo por Moisés en 1.450 a.C. aprox. / Desde la redacción de la Odisea hacia el 730 a.C. por Homero
(5)Valor Fiesta para la que se inmolaba el macho cabrío
Yom Kippur o Día de Expiación / Fiestas dionisíacas
(6)Valor Fecha de la fiesta
Aproximadamente Septiembre / Aproximadamente Marzo
(7)Valor Raza o etnia
Hebreos semíticos / Helenos indoeuropeos
(8) Valor Significado de la Fiesta
Expiación de pecados / Celebración de la vendimia, la vid y el vino
(9) Valor Lugar de la Fiesta
Todo lugar donde habitaren los hebreos / Atenas y otros lugares de la Hélade
(10)Valor Continuidad del Rito
Aún hoy continúa / Oficialmente hasta el 186 d.C. pero siguió hasta el siglo V d.C.

Concluimos este apartado con una explicación que es tan meridionalmente clara que la dejamos como una forma para que cada quien saque sus propias conclusiones acerca del judaísmo, cristianismo, helenismo, etc. La explicación la citamos del libro Mito y realidad del conocido y respetado Mircea Eliade, todo un clásico en las religiones comparadas y un verdadero antropólogo del mundo:

«ESTRUCTURA Y FUNCIÓN DE LOS MITOS

1º): "constituye la historia de los actos de los Seres Sobrenaturales; 2º) "que esta historia se considera absolutamente verdadera (porque se refiere a realidades) y es sagrada (porque es obra de los Seres Sobrenaturales)"; 3º): "el mito se refiere siempre a una "creación", cuenta cómo algo ha llegado a la existencia o cómo un comportamiento, una institución, una manera de trabajar, se han fundado; es ésta la razón por la cual los mitos constituyen los paradigmas de todo acto humano significativo"; 4º): "al conocer el mito, se conoce el "origen" de las cosas y por consiguiente, se llega a dominarlas y manipularlas a voluntad; no se trata de un conocimiento "exterior", "abstracto", sino de un conocimiento que se "vive" ritualmente, ya al narrar ceremonialmente el mito, ya al efectuar el ritual para el que sirve de justificación"; 5º): "de una manera o de otra, se "vive" el mito, en el sentido de que se está dominado por la potencia sagrada, que exalta los acontecimientos que se rememoran y se reactualizan".

"En suma, los mitos revelan que el mundo, el hombre y la vida tienen un origen, una historia sobrenatural, y que es una vera narratio envuelta en el velo de una alegoría, mediante metáforas"».



Sócrates Tsokonas (01/10/2017)



Bibliografía consultada

Alzate, et al. Cómo hacer tesis de maestría y doctorado. Bogotá: Ecoe Ediciones, 2010.
Bulgakov, Sergei. La Iglesia Ortodoxa. Folleto Misionero de la Santa Iglesia Ortodoxa Rusa. Trad. George Reyes. 2012.
Caillois, Roger. El hombre y lo sagrado. México: FCE, 1984. Trad. Juan José Domenchina.
Eliade Mircea. Lo sagrado y lo profano. Madrid: Guadarrama, 1967. Trad. Luis Gil.
Eurípides. Tragedias. Madrid: Gredos, 1977. Trad. Alberto Medina González y Juan Antonio López Férez.
Longo. Dafnis y Cloe. Biblioteca Virtual Universal. Trad. Juan Valera.
Marx, Alfred. Los sacrificios del Antiguo Testamento. Navarra: Editorial Verbo Divino, 2002.
Nietzsche, Friedrich. El nacimiento de la tragedia. Madrid: Alianza, 1973. Trad. Andrés Sánchez Pascual.
Sófocles. Las siete tragedias. México: Editorial Porrúa, 1997. Trad. Ángel Ma. Garibay.
Varios, Dioses y héroes de la mitología. Barcelona: Edicomunicación, 1996.
Varios, La Santa Biblia. Versión Biblia de Jesusalén. Edición digital, 1976.
Yarza, Florencio Sebastián. Diccionario de Griego Español. Barcelona: Editorial Ramón Sopena, 1964.

Nota: Todas las fuentes estrictamente digitales han sido citadas metódicamente cada una en referencias parentéticas, tales como artículos, ensayos, enciclopedias, etc.








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